El psicólogo Miguel Ángel Rizaldos presenta su nuevo libro

“Guía para papás y mamás en apuros” es la nueva propuesta editorial de este psicólogo clínico.
Miguel Ángel Rizaldos

Cuando hablamos de influencers en el ámbito de la salud, difícilmente podemos obviar el nombre de Miguel Ángel Rizaldos.

Este psicólogo madrileño cuenta con una trayectoria de lo más prolífica y curiosa. Vinculado siempre al mundo de la psicología clínica, por su despacho han pasado personas con necesidades y problemáticas de todo tipo, buscando en Miguel Ángel el apoyo para mejorar en algún aspecto de sus vidas.

Guía para papás y mamás en apuros: la nueva propuesta de Miguel Ángel Rizaldos

Además, Rizaldos cuenta en su haber el ser uno de los pioneros de la terapia psicológica online, una modalidad de terapia que, según sus propias palabras, no solo es más cómoda sino que es igualmente efectiva.

Sin embargo, Miguel Ángel Rizaldos no ceja en su empeño de acercar el mundo de la psicología al gran público. Muestra de ello es su conocidísima página de Facebook, Psicología 2.0, lugar donde recopila sus escritos e intervenciones en medios y que cuenta con casi 50.000 acérrimoso seguidores.

En este afán por traducir el complejo mundo de la psicología y las emociones a un lenguaje llano y para todos los públicos, el psicólogo ribereño nos trae una propuesta editorial de lo más interesante: "Guía para papás y mamás en apuros". En este libro, Rizaldos nos dota de una herramienta muy completa para enfocar la labor de ser padres y madres.

Bertrand Regader: ¿Cuál es la idea principal que te llevó a escribir “Guía para papás y mamás en apuros”?

Miguel Ángel Rizaldos: Desde hace 8 años escribo en mi propio blog artículos sobre pautas para padres, madres y educadores sobre distintos temas del cuidado de los menores. Estos artículos los utilizo como una herramienta de refuerzo de las intervenciones que realizo en consulta con los menores y sus padres o educadores.

No he querido desaprovechar este trabajo y, así, la guía pretende ser el libro de instrucciones con el que no vienen los niños y niñas, para que padres, madres y educadores encuentren las mejores vías hacía una educación mejor en diferentes problemáticas que nos presenta la vida actual. Y lo hago desde un lenguaje fácil de entender, practico y sencillo. En este libro está condensado mi experiencia que se acerca a las tres décadas como psicólogo.

Pretende ser un libro de fácil consulta, por ello en el trato aquello aspectos que a día de hoy pueden preocupar a los padres y educadores. Así, los temas que abordo son tan fundamentales y esenciales como el apego, la responsabilidad, la necesidad de poner límites, la comunicación entre padres e hijos, el miedo, la regulación de las emociones, las habilidades sociales y la asertividad, el acoso escolar, la rabietas, la autoestima infantil, cómo manejar el estrés y la ansiedad, la adolescencia, el divorcio, el TDAH, y las tareas escolares, el manejo de las nuevas tecnologías como la tablet, el smartphone, el uso Internet y la redes sociales.

Los seis últimos capítulos del libro los dedico a algo que me parece muy importante el autocuidado de los padres, madres y educadores. En esta parte final del libro encontraran las herramientas básicas para cuidarse y así mejorar su bienestar. Ya que los padres, madre y educadores transmitimos aquello que hacemos, no lo que decimos que hay que hacer. Si como padre, madre o educador no nos cuidamos, no cuidaremos bien. Y trasmitiremos a nuestros menores que no es importante el autocuidado.

Invitación al libro

En las primeras páginas de tu nuevo libro hablas sobre el apego infantil, la manera en el que los niños y niñas desarrollan vínculos afectivos hacia quienes los cuidan. ¿Es este factor psicológico una de las claves para entender por qué los pequeños se comportan como lo hacen?

Como digo en el libro, el apego es la conexión emocional que experimenta el niño con su padre, madre o educador y que le produce la seguridad emocional esencial para un desarrollo sano de la personalidad. Por tanto, el apego suministra la seguridad emocional del menor; ser aceptado, querido y protegido de modo incondicional.

El apego es seguro (Ainsworth y Bowlby, 1991) cuando la persona que cuida al pequeño muestra cariño, protección, disponibilidad y atención a los requerimientos del bebe. Esto hace que el menor desarrolle en los primeros años de vida un concepto de sí mismo positivo y un sentimiento de confianza que le proporciona seguridad.

Ya en la edad adulta en el área interpersonal, las personas seguras tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el área intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo.

El apego seguro que se proporciona en los primeros años de vida por los padres o educadores facilita un desarrollo emocional y madurativo saludable.

Uno de los aspectos de la crianza más complejos es el modo en el que se les indica a los niños los límites de lo que pueden hacer y de lo que no. En el libro hablas, por ejemplo, de dejar que vivan experiencias de fracaso. ¿Crees que actualmente se tiende a la sobreprotección de los pequeños?

Mi experiencia en consulta es que hoy los padres y madres abusamos de la sobreprotección de nuestros hijos. Ello provoca la falta de confianza en ellos mismos, al no mostrar confianza en que los menores sean capaces de responsabilizarse. Así encontramos que en la actualidad existe una falta significativa de autoestima sana en los menores, no confían en sí mismos porque sus progenitores o educadores no confían en lo que son capaces de hacer.

Conforme con ello considero que el tener confianza en sí mismos depende de que sean capaces de encarar las situaciones que se les presenten y no sean los padres, madres o educadores quienes las resuelvan. El poder tener la disposición de confrontar las adversidades por uno mismo, aumentará el autoconcepto, y con ello la confianza en sí mismo y la seguridad.

También hablas de la asertividad en los niños, la capacidad de comunicarse de manera respetuosa pero honesta, sin ocultar sentimientos importantes. ¿Es frecuente que en la infancia la inseguridad nos haga tener miedo a expresarnos?

Cuando los niños actúan socialmente de manera asertiva defienden sus derechos e intereses, respetando los derechos de los demás. El objetivo no es lo que vulgarmente podríamos decir “salirse con la suya”, sino que procura llegar de la mejor forma posible a un acuerdo mediante una negociación, donde ambas partes ganan y ceden a la vez.

Una persona que se no se comporta hábilmente a nivel social, no es asertiva. No es capaz de expresar sanamente sus emociones: No expresará sus emociones positivas como por ejemplo gratitud, afecto, alegría, y tampoco las negativas cuando algo le molesta, siente dolor, o está enfadado, por ejemplo.

Y en los momentos en los que la ansiedad y el estrés desborden a los más pequeños de la casa, ¿qué se puede hacer?

Los menores pueden experimentar estrés al igual que los adultos. Tenemos en ocasiones la falsa idea de que la infancia es una época sin preocupaciones. Ámbitos como el colegio y las relaciones sociales frecuentemente generan presiones que son desbordantes para los niños y niñas.

Los padres, madres y educadores no pueden ni deben evitar el estrés de los pequeños, pero si ayudarlos a realizar estrategias sanas de enfrentar y de solventar los problemas cotidianos que puede llegar a generar ansiedad. Si no se hace puede que acabe siendo un problema que tenga que ser trabajado con un psicólogo.

Los menores pueden llegar a ser capaces de enfrentar el estrés y la ansiedad tanto de forma saludable como no. A ellos les preocupa el hacer frente a sus dificultades, y en ocasiones no expresan que quieren que sus padres, madres o educadores les ayuden afrontar sus problemas.

No es fácil para los progenitores y educadores saber cómo ayudar a los pequeños a cuando les desborda el estrés y la ansiedad.

Daré brevemente 9 claves para ayudar a gestionar el estrés y la ansiedad:

  • Mostrar interés. Hablar con el pequeño cuando se perciba que hay algo que le preocupa.

  • Que cuente lo que le preocupa. Escuchar tranquilamente y atentamente, con interés, paciencia, mirándole a los ojos y demostrando lo mucho que nos importa.

  • Empatizar. Validar y comentar brevemente las emociones que consideremos que podría estar experimentando el menor.

  • Poner nombre a lo que le ocurre. Muchos pequeños todavía no tienen palabras para expresar lo que sienten.

  • Ayudar a que busquen alternativas de solución.

  • Escuchar activamente. Es frecuente que, al hablar, y al ser escuchado, el menor sienta que es comprendido.

  • Limitar el estrés innecesario a que en ocasiones sometemos a los niños y niñas.

  • Presente y disponible. A los pequeños no siempre les sale hablar sobre lo que les agobia. Y muchas veces, está bien que sea así. Lo importante es dejar claro al menor que estaremos a su lado cuando quiera hablar.

  • Paciencia. Como padre, o madre resulta doloroso ver a tu hijo o hija con malestar o agobiado. Pero hay que intentar no dejarse llevar por ello y resolver todos sus problemas.

  • Practicar la relajación y el mindfulness.

En otro de los apartados del libro hablas sobre la autoestima infantil. ¿En qué se diferencia de la de los adultos?

Primero de todo, aclarar que la autoestima es lo que valoramos tanto al pensar como al sentir de nosotros mismos. Llegamos a ello después de nuestras propias experiencias de vida. Poseer una sana autoestima es reconocer que soy digno de estima y que merezco el apoyo y cariño incondicional de los demás.

En el caso de la autoestima en la infancia es cuando los menores se reconocen capaces de solventar distintas situaciones con éxito y así pueden considerarse a la altura de sus iguales, los otros niños. Por otra parte, otro elemento esencial es sentirse querido de incondicionalmente, sabiendo que él es muy importante para las personas de su entorno.

Para conseguir una autoestima saludable en la infancia, el menor debe: Aceptar tal y como es, valorar sus cualidades y aceptar sus vulnerabilidades.

Los progenitores, familiares, profesores y amigos somos los que más podemos potenciar una autoestima saludable en los menores. Mostrando sentimientos positivos hacia el niño y minimizando la expresión de contenidos negativos que producen en el niño un rechazo de sí mismo, un empeoramiento de su autoestima.

Aunque hay que tener cuidado ya que en los últimos tiempos la preocupación por la autoestima se ha convertido en algo desmedido. Y de modo erróneo se intenta aumentar la autoestima de modo artificial y a corto plazo. Con una absoluta falta de límites, y con un halago y recompensa indiscriminado.

¿Y cómo se sabe cuál es el momento en el que un niño o niña tiene una autoestima tan deteriorada que la situación merece una visita al psicólogo?

Cuando los menores nos tramiten las siguientes aptitudes y comportamientos podemos saber que tiene que mejorar su autoestima y por tanto acudir a un profesional de la psicología:

  • No confronta las situaciones que le producen cierta ansiedad: “hoy no quiero ir al colegio porque tengo un examen muy difícil”

  • Minusvalora o desprecia sus capacidades: “nunca dibujo nada bien” “Bueno, no es para tanto, era fácil"

  • Siente y percibe que los otros no le valoran: “los niños nunca quieren estar, ni jugar conmigo”

  • Culpa de su falta de responsabilidad a los demás: “no he limpiado la habitación porque no me lo has dicho”

  • Es fácilmente influenciables por los otros: “yo hice lo que me lo dijeron”

  • Responde con mucha frecuencia a la defensiva, “tiran la toalla” y se frustra rápidamente: “si no me sale bien, yo no tengo la culpa; no sé hacerlo, lo voy a dejar”

  • Siente y expresa impotencia: “no sé dónde está lo que tengo que estudiar; la tarea de hoy es muy difícil; no seré capaz de terminar los deberes”

  • Tiene bloqueo de emociones: “no me importa, me da igual”

Bertrand nació en Barcelona en 1989. Es Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, con especialización en Psicología Educativa. También terminó estudios de posgrado en Economía por la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona. Fue Director Digital de las revistas Mente Sana y Tu Bebé y Saber Vivir en la editorial RBA. Actualmente es Director de Psicología y Mente, la mayor comunidad en el ámbito de la psicología con más de 20 millones de lectores mensuales.