Los 13 tipos de aprendizaje principales (y sus características)

¿De qué formas podemos aprender los seres humanos?
Tipos de aprendizaje

Los tipos de aprendizaje son categorías que nos permiten clasificar las diferentes maneras en las que nos adaptamos a lo nuevo a partir de lo que sabemos acerca del pasado.

Este proceso psicológico básico, que tiene diferentes variantes (tal y como veremos), se produce mucho más allá de la escuela y la universidad: tiene lugar constantemente, en cualquier situación, incluso aunque no seamos conscientes de ello.

Pero... ¿cuáles son esos tipos de aprendizaje y qué nos dicen acerca de nuestra capacidad de modificar nuestro comportamiento para afrontar los retos del día a día? Veámoslo.

Los tipos de aprendizaje más importantes

Si hay un concepto que ha definido la naturaleza humana, ese es el aprendizaje. Todas nuestras ideas, sentimientos y habilidades para adaptarnos a los retos que nos plantea la vida existen porque tenemos la capacidad de aprender a partir de las experiencias más variadas, consciente o inconscientemente.

A veces aprendemos para bien, permitiéndonos vivir bien y desarrollar tecnologías útiles, y a veces lo hacemos para mal, produciendo trastornos psicológicos y maneras dañinas de relacionarnos con los demás.

En las siguientes líneas veremos cuáles son los tipos de aprendizaje más importantes, y qué los caracteriza. Eso sí, hay que tener en cuenta que algunas de estas categorías se solapan entre sí en algunos aspectos, porque obedecen a diferentes criterios a la hora de diferenciar las maneras en las que aprendemos.

1. Aprendizaje observacional

Este tipo de aprendizaje se da cuando la persona aprende a partir de la observación de lo que hace o experimenta otra persona, llamada modelo. Esta manera de interiorizar conocimientos es especialmente relevante durante los primeros años de vida, si bien tiene lugar también en cualquier otra etapa de desarrollo psicológico, desde el nacimiento hasta la vejez.

Además, se trata de una forma de aprendizaje muy relevante en los saberes de tipo técnico y artístico, en los que la coordinación entre las ideas y los movimientos es básica para lograr hacer algo con precisión, aunque del mismo modo puede producirse en otros ámbitos de la vida, como la gestión de las relaciones sociales, la toma de decisiones de compra, etc.

2. Aprendizaje por descubrimiento

A diferencia de lo que ocurre en el anterior tipo de aprendizaje, en este el aprendiz es un sujeto activo del proceso de aprender, y participa en la acción que genera un nuevo conocimiento, en vez de limitarse a observar.

El ejemplo más claro de contexto en el que se da este fenómeno psicológico lo encontramos en las clases de laboratorio que se imparten en muchos institutos, en los que los jóvenes aprenden creando ellos mismos reacciones químicas. Sin embargo, tal y como ocurre con el resto de tipos de aprendizaje, se da en muchísimas situaciones fuera del ámbito de la educación formal escolar: por ejemplo, al utilizar el ordenador de casa e ir comprendiendo cómo funciona.

3. Aprendizaje implícito

Lo que caracteriza al aprendizaje implícito es que se produce sin que el sujeto se dé cuenta de ello, y muchas veces incluso sin que se haya propuesto aprender. Es, de hecho, el modo más común de aprendizaje, y hace que nuestra memoria vaya recopilando información de tipo verbal y no verbal de manera espontánea. Por otro lado, es también uno de los procesos más habituales por los que surgen los trastornos psicológicos.

Por ejemplo, el hecho de aprender a orientarse en una ciudad en la que no habíamos estado suele darse mediante aprendizaje implícito, ya que no ponemos esfuerzo en memorizar todos y cada uno de los referentes espaciales que usamos para saber en cada momento dónde estamos. A la vez, los traumas psicológicos son fruto del aprendizaje implícito, porque hacen que asociemos ciertos estímulos con una serie de pensamientos y recuerdos dolorosos.

4. Aprendizaje explícito

Tal y como su nombre indica, este tipo de aprendizaje es el opuesto al anterior, pues se produce de manera voluntaria y consciente, en los momentos en los que invertimos esfuerzo en memorizar algo.

Cuando investigamos para realizar un proyecto para la escuela o la universidad, estamos utilizando esta habilidad psicológica. Ahora bien, a la práctica, siempre que utilizamos el aprendizaje explícito, se está dando también el aprendizaje implícito, aunque sea para memorizar los detalles que consideramos menos importantes y que los tengamos "en mente".

5. Aprendizaje cooperativo

Cuando aprendemos cooperativamente, lo hacemos en el marco de un proceso de trabajo en equipo en el que suele haber un reparto de roles, de manera que podemos aprender tanto a partir de la observación como de la participación y la discusión sobre cómo interpretar los datos que encontramos.

6. Aprendizaje memorístico

Este tipo de aprendizaje se fundamenta en la repetición de situaciones y de estímulos. El hecho de exponerse una y otra vez a la misma información hace que seamos capaces de memorizar cadenas de datos relativamente largas.

Un ejemplo de aprendizaje memorístico lo encontramos en la memorización de las tablas de multiplicar, así como en lo que hacemos muchas veces al aprender cronologías en las que hay que estudiar fechas. En ambos casos, hay que repasar muchas veces para que todo quede consolidado en la memoria.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que casi todas las situaciones de aprendizaje se basan en la repetición en mayor o menor grado; en el aprendizaje memorístico, sin embargo, el número mínimo de repeticiones para aprender es mayor. Se trata de una diferencia más cuantitativa que cualitativa con la mayoría de los tipos de aprendizaje.

7. Aprendizaje significativo

Si bien el aprendizaje memorístico es útil y necesario en muchos contextos, tiene la desventaja de que no garantiza que le otorguemos significado a la información memorizada, más allá de los datos en sí mismos. Es decir, que muchas veces memorizamos informaciones que permanecen en nuestra memoria aisladas del resto, sin estar conectadas con referentes externos significativos para nosotros.

Por ejemplo, podemos memorizar que la filosofía griega empezó en el siglo VI a.C. sin comprender exactamente qué implica eso, ni de qué manera eso cambió la historia.

El aprendizaje significativo, en cambio, se basa en la integración de la nueva información memorizada en una red de ideas y de conceptos que configura nuestro conocimiento acerca del mundo, de manera que ninguna parte quede enteramente desconectada. De esa manera, a través de esta fórmula para aprender suele menos frecuente olvidar las cosas, porque el conocimiento nuevo queda "fijado" a nuestra memoria a través de diferentes puntos de conexión con lo que ya sabíamos y que dotan de un significado útil y "con sentido" para nuestra mente.

8. Aprendizaje relevante

Este es un subtipo de aprendizaje significativo en el que la nueva información, además de ser considerada lo suficientemente importante como para ser incorporada a la red de conceptos de lo que se sabe, puede ser aplicada a la vida cotidiana, de manera que se pone en práctica con regularidad y va siendo reforzada y enriquecida.

9. Aprendizaje receptivo

El aprendizaje receptivo surge normalmente en contextos de educación formal en los que el personal docente emite información y se espera que los aprendices lo memoricen de manera pasiva y unidireccional.

Por ejemplo, es lo que pasa al dictar oralmente lecciones de la asignatura de Historia que los alumnos deben copiar en su libreta de apuntes. Por consiguiente, suele ser muy diferente del aprendizaje significativo, entre otras cosas porque en caso de duda no se fomenta el preguntar para aclarar conceptos y permitir así un encaje entre la nueva y la vieja información.

Aprendizaje en una clase

10. Aprendizaje de mantenimiento

En este tipo de conocimiento, se generan reglas y criterios teóricos que permiten realizar tareas conocidas y que deben ser afrontadas con regularidad. Por ejemplo, ir pefeccionando métodos de estudio es, en sí, una manera de aprender.

11. Aprendizaje auditivo

Tal y como su nombre hace evidente, el aprendizaje auditivo utiliza como materia prima estímulos auditivos. Es fundamental en el desarrollo de las artes vinculadas a la música, pero también permiten aprender patrones de prosodia y uso de la voz para expresar ideas y sensaciones.

12. Aprendizaje visual

En el aprendizaje visual se reconocen patrones visuales, sea cual sea su forma. Puede ser aplicado en un gran rango de situaciones, desde el uso de esquemas de color en la realización de piezas audiovisuales, hasta la creación de esquemas para estudiar mejor o para diseñar documentos o páginas web, pasando por la actuación y la danza.

13. Aprendizaje kinestético

En esta forma de aprendizaje los estímulos táctiles y provenientes de la propiocepción son la información a partir de la cual se aprende. Se aplica, por ejemplo, al realizar ejercicio y deporte, y también en artes como el teatro y la danza.

Referencias bibliográficas

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  • Smolen, P.; Zhang, Y.; Byrne, J.H. (2016). The right time to learn: mechanisms and optimization of spaced learning. Nature Reviews Neuroscience. 17 (2): 77 - 88.
Adrián Triglia

Adrián Triglia

Psicólogo y escritor

Adrián Triglia (Barcelona, 1988) es psicólogo, divulgador y miembro del equipo de Edición de MedSalud, así como Director Editorial de la revista digital Psicología y Mente. Es coautor de los libros "Psicológicamente Hablando" y "¿Qué es la Inteligencia?".