Salud Mental
| por Laura Ruiz Mitjana

Dislexia: qué es, causas, síntomas y tratamiento

Este trastorno del aprendizaje afecta a muchos niños y niñas. Explicamos en qué consiste.
Dislexia

La dislexia es un trastorno del aprendizaje que conlleva dificultades en la lectura, tales como confusión de letras, intercambio, omisiones, etc. Afecta a muchos niñas y niñas en edad escolar, y se suele detectar en la escolarización, a partir de los 7 años.

En este artículo conoceremos sus características más importantes, síntomas, causas, tipos y vías que podemos utilizar para leer. Además, mencionaremos algunas pruebas que se utilizan para detectar la dislexia.

Dislexia: ¿qué es?

La dislexia es un trastorno del aprendizaje que afecta a muchas niñas y niños en edad escolar. En ella, el rendimiento en la lectura está por debajo del rendimiento esperado, teniendo en cuenta la edad del niño, así como otros factores (cociente intelectual y escolaridad). La inteligencia, sin embargo, está dentro de los parámetros de la normalidad.

Es decir, la afectación se produce únicamente en la lectura. Las dificultades de la persona con dislexia interfieren en su rendimiento académico, o incluso en actividades que desarrolla en su vida diaria.

Por otro lado, puede aparecer el trastorno en personas con algún tipo de déficit sensorial; sin embargo, para poder diagnosticar dislexia es necesario que tales dificultades excedan las habituales para la persona.

Se recomienda no diagnosticar dislexia antes de los 7 años de edad, ya que son edades muy tempranas donde los niños aún están creciendo, aprendiendo y desarrollando sus capacidades.

Niña escribiendo

Manuales diagnósticos

En el DSM-IV-TR (2002) (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales) la dislexia se diagnosticaba como “trastorno de la lectura”. En la siguiente edición, no obstante (en el DSM-5) ésta se diagnostica como un trastorno específico del aprendizaje.

En esta nueva categoría (única) se incluyen todos los posibles trastornos relacionados con el aprendizaje (dislexia, discalcúlia, alteraciones en la escritura, etc.).

Síntomas

Los criterios para poder diagnosticar un trastorno específico del aprendizaje en el DSM-5 (y por ende, una dislexia) son cuatro.

1. Dificultades en el aprendizaje

En este caso, las dificultades abarcan el área de la lectura; el niño o la niña disléxica se equivoca leyendo, confunde unas letras con otras (por ejemplo la “b” con la “d”), no reconoce algunas palabras, etc. Todo esto dependerá del tipo de dislexia, como veremos más adelante.

Así, la lectura en la dislexia se vuelve imprecisa, lenta o con una entonación inadecuada. Todo esto puede conllevar dificultades en la comprensión de lo que se lee.

2. Interferencia en el rendimiento

Las dificultades en la lectura causan una interferencia en el rendimiento académico del alumno. Esto se puede evidenciar mediante pruebas estandarizadas, administradas individualmente.

Se considera una disminución importante del rendimiento cuando el resultado está 2 desviaciones típicas por debajo de la media (según la edad del alumno). En el caso de chicos/as mayores de 17 años, se detecta por una historia documentada del rendimiento del propio alumno.

3. Inicio en edad escolar

En la dislexia, como en los demás trastornos específicos del aprendizaje, las dificultades comienzan en edad escolar; sin embargo, éstas pueden no aparecer hasta que las demandas académicas o del medio excedan las capacidades de alumno.

4. Exclusión de otros trastornos

Finalmente, para poder diagnosticar una dislexia u otro trastorno específico del aprendizaje, es necesario que los síntomas no se puedan explicar por otro trastorno o discapacidad, como una discapacidad intelectual (DI), una alteración visual o auditiva, un trastorno mental o neurológico, falta de competencia en el lenguaje, una instrucción educativa inadecuada o cierta adversidad psicosocial.

Tipos de dislexia

Existen tres tipos de dislexia, según la vía léxica que esté afectada para leer. Vamos a ver en qué consiste cada una.

1. Dislexia superficial

En la dislexia superficial (también llamada dislexia perceptivo-visual), aparecen dificultades para leer palabras irregulares (es decir, palabras poco frecuentes). Aquí está afectada la vía léxica, directa o visual de la lectura.

A partir de esta vía se relaciona la representación gráfica de las palabras con su significado. Es decir, las personas que leen por esta vía, se apoyan en los aspectos perceptivo-visuales del proceso de lectura (es decir, en las propias letras).

2. Dislexia fonológica

La dislexia fonológica, también llamada dislexia auditivo-lingüística, se caracteriza por una alteración de la vía no léxica de la lectura (vía indirecta o fónica). Este tipo de vía recibe otros nombres, como vía fonológica o secuencial; las personas que la utilizan al leer, acceden al significado de las palabras por medio de los sonidos.

Es decir, los signos gráficos son transformados en sonidos mediante el sistema de conversión grafema-fonema. Así, las personas con dislexia fonológica, tiene dificultades para leer pseudopalabras (es decir, palabras inventadas, que no existen).

3. Dislexia profunda

Finalmente, la dislexia profunda es la más grave de todas. En ella está afectada la vía indirecta o fonológica de forma total, así como la vía léxica o visual de forma parcial. Así, aparecen dificultades para leer todas las palabras, sean del tipo que sean; irregulares, pseudopalabras y regulares. También se llama dislexia mixta.

Otras alteraciones en la dislexia

La perspectiva neuropsicológica propone la clasificación anterior de los tipos de dislexia, pero además añade una serie de alteraciones que pueden aparecer de forma comórbida o consecuente a la dislexia. Vamos a ver cuáles son en cada una de ellas.

1. Dislexia perceptivo-visual

Corresponde a la dislexia superficial. Según la perspectiva neuropsicológica, éste tipo de dislexia suele aparecer a los 7-8 años de edad. Los déficits que conlleva afectan a las destrezas perceptivo-visuales, a la psicomotricidad y a la memoria inmediata.

La persona con este tipo de dislexia se confundirá con las letras, y presentará también dificultades en la comprensión. La escritura, además, también está alterada (por ejemplo se escribe con inversiones, o en espejo).

2. Dislexia auditivo-lingüística

Ésta corresponde a la dislexia fonológica, y suele aparecer un poco más tarde, en niños/as de entre 9 y 12 años. Las alteraciones en este caso se centran en tres áreas: la discriminación auditiva, la memoria auditiva inmediata y otras habilidades psicolingüísticas.

Aquí el niño confunde las palabras de sonido similar. También presenta problemas de comprensión, errores de omisiones (se “salta” palabras al leer) y cambios en la escritura, con frecuentes errores sintácticos.

3. Dislexia mixta

La última dislexia, la dislexia mixta o profunda, combina los problemas de los dos tipos anteriores. Además, conlleva una nula comprensión de lo que se lee.

Evaluación

Las pruebas más utilizadas para evaluar la lectura y, por extensión, la dislexia son: el TALE y el EMLE-TALE (2000), basadas en un modelo conductual y destinada a niños de entre 1º y 4º de Educación Primaria; el PROLEC-R, basada en un modelo cognitivo, para niños de entre 1º y 6ª de Educación Primaria; el PROESC (más orientada a la escritura), para niños desde 3º de Educación Primaria a 4º de la ESO, y finalmente el EDIL-1 y el ECL.

Causas

Las causas de la dislexia varían según el tipo de modelo teórico.

1. Modelo biológico

Este modelo apuesta por una influencia genética, y menciona algunas alteraciones cerebrales presentes en la dislexia, tales como una asimetría del plano temporal y anomalías del desarrollo de la corteza cerebral y del núcleo geniculado medial y lateral.

2. Modelo neuropsicológico

El modelo neuropsicológico propone un retraso madurativo en el hemisferio izquierdo (el hemisferio del lenguaje) en las personas con dislexia. Establece que en la dislexia, a los 6-7 años aparece un retraso en las funciones sensomotoras y visoperceptivas.

Por otro lado, a los 9-12 años explica que el retraso se da en las funciones verbales y conceptuales. En síntesis, este modelo apuesta por una disfunción que origina una serie de déficits neuropsicológicos que influyen en el aprendizaje.

3. Modelo cognitivo

El modelo cognitivo de la dislexia hace referencia al concepto de “logogen”, propuesto por Morton. Según este autor, el logogen incluye todo el léxico mental, que estaría alterado en las personas con dislexia.

En el modelo cognitivo también encontramos a Uta Frith, quien elaboró un modelo de adquisición de la lectura de tres fases: la fase logográfica, la alfabética y la ortográfica. En los sujetos disléxicos aparecerían dificultades en alguna de las tres fases (o en más de una).

4. Modelo conductual

Este modelo hace referencia a conductas aprendidas para explicar la dislexia (o más bien, a conductas mal aprendidas). Toro & cols., autores conductuales, establecen tres fases secuenciales en el proceso de lectura: la decodificación (1º de Educación Primaria), la fluidez y entonación (2ª de Educación Primaria) y la comprensión (3º de Educación Primaria).

En la dislexia se producirían dificultades en estas tres fases (o en alguna de ellas).

5. Modelo integrador

El modelo integrador fue propuesto por Uta Frith también, y hace referencia a un origen multifactorial de la dislexia, incluyendo factores biológicos, conductuales, cognitivos y ambientales.

Referencias bibliográficas

  • APA (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.

  • Caballo, V., Simón, M.A. (2002). Manual de Psicología Clínica Infantil y del adolescente. Trastornos específicos. Pirámide: Madrid.

  • Cuetos, F. (2010). Psicología de la lectura. Aprendizaje de la lectura. Capítulo VIII. WK Educación: 169-194.

  • Puente, A., Jiménez, V. y Ardila, A. (2009). Anormalidades cerebrales en sujetos disléxicos. Revista Latinoamericana de Psicología, 41(1): 27-45.

Laura Ruiz Mitjana

Psicóloga

Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Autora del libro "Vivir de memoria" (Editorial Círculo Rojo, 2018). Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud. Aficionada del deporte y la lectura.