Medicina
| por Ana Torres Ruiz

Índice aterogénico: cómo calcularlo y riesgo de sufrir aterosclerosis

El índice aterogénico es un buen indicador de la salud de las arterias.
Índice Aterogénico

Los análisis de sangre dan mucha información sobre el estado del organismo. Los diferentes parámetros que se analizan permiten saber si hay algún tipo de alteración significativa, la cual puede conducir a complicaciones para la salud.

De este modo, se puede saber desde si hay ciertos tipos de virus hasta si hay demasiada presencia de azúcar en sangre. Sin embargo, hoy en este artículo se habla como conocer el riesgo de aterosclerosis a través del índice aterogénico.

¿Qué es la aterosclerosis?

La aterosclerosis es una afección que puede desarrollarse durante muchos años sin dar ningún síntoma. Se trata de un problema del sistema circulatorio en el que se da un endurecimiento y una pérdida de elasticidad en las paredes de las arterias.

Esto se debe a la formación de placas ateroscleróticas, las cuales están formadas principalmente por lípidos. Por lo tanto, sustancias grasas como el colesterol que están presentes en la sangre pueden llegar a formar parte de esta placa.

De este modo, a medida que pasa el tiempo se puede ir acumulando este tipo de sustancias, revistiendo las paredes y provocando una progresiva disminución del diámetro del vaso sanguíneo.

¿Qué es el índice aterogénico?

Una duda muy frecuente viene a la hora de interpretar los resultados de los análisis sanguíneos. Algunos pacientes desconocen lo que es y cómo interpretar si el índice aterogénico que aparecen en este documento es bueno o malo.

El índice aterogénico es una cifra que expresa el potencial de obstrucción de las arterias. El índice aterogénico permite conocer, por lo tanto, cómo conocer el riesgo de aterosclerosis, y en los análisis se puede encontrar representado por las siglas IA.

Este se calcula atendiendo a diferentes parámetros que se explican en el punto siguiente. A continuación se muestra se llega al índice aterogénico, cómo interpretar fácilmente esta cifra, y cuáles son los valores correctos.

¿Cómo se calcula el índice aterogénico?

El índice aterogénico se calcula a través de otros parámetros. En particular, es necesario disponer de la cifra que indica la cantidad de colesterol HDL y la cantidad de triglicéridos. Entonces es necesario realizar la siguiente fórmula:

Índice aterogénico del plasma = Log (triglicéridos / colesterol HDL)

Una vez conseguido el índice de aterogénico se debe interpretar el resultado. La referencia es la siguiente:

  • Índice aterogénico bajo cuando IA < 0,11
  • Índice aterogénico medio cuando IA = 0.11 - 0.21
  • Índice aterogénico alto cuando IA > 0,21

Sintomatología según el valor del índice aterogénico

La aterosclerosis no presenta síntomas hasta que aparecen ya algunos problemas severos. Esta es la razón por la cual la aterosclerosis no presenta síntomas hasta que una artera está tan tensa u obstruida que ya no puede suministrar sangre a ciertos tejidos u órganos.

Cuando esto ocurre la sintomatología es grave, y se puede manifestar un gran dolor dependiendo de la zona afectada. Por ejemplo, un dolor muy fuerte en el pecho puede parecerse a la sintomatología propia de un ataque cardíaco.

Por otro lado puede darse entumecimiento repentino y debilidad en diferentes músculos que afectan las extemidados o por ejemplo músculos faciales. Esto impide en ocasiones hablar o da un pronunciado tartamudeo, que en casos graves puede generarse por afección de las arterias cerebrales en un accidente cerebrovascular.

De este modo, hay que tener en cuenta que tener un alto índice aterogénico implica la generación de placa aterogénica. Esto significa más probabilidad de que aparezcan problemas a largo plazo, que si bien no presentan sintomatologías durante años pueden dar lugar a un desenlace fatal.

Complicaciones asociadas

Existen diferentes complicaciones asociadas a tener un alto índice aterogénico. Este valor indica una mayor probabilidad de desarrollo de placa aterogénica, con lo que la salud cardiovascular puede estar más o menos afectada, dependiendo del tiempo que haga que esto se está produciendo.

A menudo se piensa que es un problema exclusivamente de corazón, pero puede afectar a cualquier arteria del cuerpo. La generación de la placa aterogénica compromete el paso de la sangre, y tiene consecuencias que pueden llegar a ser graves o muy graves. Ejemplo de ello es el aumento de la presión sanguínea o el bloqueo de una arteria.

Esta placa también se ve acrecentada por el desarrollo de una especie de estructura que acaba confiriendo un cierto soporte. Esta está formada por sustancias fibrosas y células conectivas, y es la causa de que se pierda elasticidad en los vasos sanguíneos y se vuelvan más rígidos.

En la fase más avanzada de la enfermedad se producen calcificaciones y necrosis, es decir, muerte celular. Esto complica el cuadro clínico, siendo cada vez más difícil de tratar. Por otro lado, el desprendimiento de un trombo que se despega de las paredes puede viajar por el torrente sanguíneo y bloquear completamente la circulación sanguíneo en otro punto.

Factores de riesgo y prevención

Existen varios factores desencadenantes de un alto índice aterogénico. Hay factores clínicos que pueden predisponer claramente a sufrir aterosclerosis, como por ejemplo la dislipemia, que designa una alta concentración de grasas en sangre.

Si bien puede haber ciertos factores hereditarios implicados, como una alta coagulación de la sangre, lo cierto es que el impacto más determinante es el estilo de vida. Lo más importante es tener en cuenta todo aquello que pueda generar niveles altos de colesterol y triglicérido.

Además, el tabaquismo, la hipertensión, la diabetes y la obesidad abdominal se relacionan directamente con la aterosclerosis y un alto índice aterogénico. También hay que destacar que los hombres tienen más probabilidad de desarrollar un alto índice aterogénico, ya que las mujeres en las hormonas un factor de protección.

En conclusión, hay que tener una vida alejada de los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo y el tabaquismo. Este trastorno puede ser curado si se toman medidas a tiempo, y especialmente prevenido. Hacer ejercicio y comer alimentos saludables son las principales premisas para ello.

Referencias bibliográficas

Ana Torres Ruiz

Médico de cabecera

Ana nació en Girona en 1992. Es Graduada en Medicina por la Universitat de Barcelona y actualmente ejerce el periodo de residencia de su especialidad en Medicina Familiar. Colaboradora con MedSalud.com para compartir sus conocimientos médicos.