Enfermedades
| por Bernat Cabrespina

Diabetes: qué es, tipos, síntomas y causas

Una enfermedad tan común como incomprendida. Explicamos todas sus características.
Diabetes

Cerca de 430 millones de personas en todo el mundo padecen el trastorno metabólico diabetes o diabetes mellitus, muriendo al año unos 2 millones de personas por problemas derivados de la diabetes. Ya es la sexta causa de defunción en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se trata pues de una nueva pandemia para la humanidad, puesto que las cifras de las personas que la sufren no paran de crecer año tras años y se prevé que siga siendo así. Hay que tener en cuenta que en 1980 había 108 millones de personas que la padecían, mientras que la International Diabetes Federation estima que serían unas 629 millones en el 2045.

¿Qué es la diabetes?

Para comprender qué es la diabetes es muy útil tener una buena imagen de ciertos mecanismos metabólicos generales, y rápidamente entenderemos porqué la insulina y el monitoreo de la glucosa son tan importantes para las personas que están afectadas por esta patología.

Catabolismo de los carbohidratos

Todos sabemos que es a partir de la comida que ingerimos que nuestro cuerpo puede obtener la energía que necesita para funcionar. En el proceso de la digestión la comida se va transformando en sustancias más sencillas para su posterior absorción. Y de entre estas sustancias que son digeridas es relevante destacar los carbohidratos para interpretar la enfermedad de la diabetes.

La digestión de los carbohidratos es un tipo de catabolismo, y no se trata de otra cosa que de la división de los mismos en unidades menores o monosacáridos (catabolismo). Los monosacáridos también se denominan azúcares simples o popularmente simplemente “azúcar”. Entre ellos se encuentran la glucosa, la fructosa, la galactosa, etc., y la función más extendida de estos es la de servir como carburante celular.

La glucosa, la moneda energética del cuerpo por excelencia

La oxidación de la glucosa en ácido pirúvico (glucólisis) es una de las rutas metabólicas más antiguas para conseguir energía, pues está presente en todos los niveles evolutivos (desde las bacterias hasta los mamíferos). Y es debido a este proceso metabólico que la glucosa es el monosacárido que juega el papel más relevante en la enfermedad de la diabetes.

La insulina, la hormona más importante

Cuando el cuerpo detecta que la glucosa está llegando a la sangre, el páncreas produce y libera la insulina. Esta es la hormona encargada de bajar la concentración de glucosa en la sangre, que puede incrementarse mucho después de una ingesta.

La insulina reduce la presencia del azúcar en sangre almacenándolo en otros tejidos o permitiendo la utilización de este en el músculo para obtener energía.

El proceso de almacenamiento de la glucosa se inicia en las células del hígado, los músculos o el tejido adiposo, donde se inicia una señal (de transducción). Esto permite el aumento de la captación de glucosa para su almacenaje en forma de glucógeno, es decir, empaquetando de nuevo el monosacárido en una molécula mayor para el almacenamiento. También se puede activar otra ruta metabólica alternativa para convertir los azúcares en grasas.

Problemas del diabético

Estos son los problemas de salud y afectaciones más comunes entre las personas que sufren diabetes.

1. Afectación del metabolismo de los carbohidratos en el diabético

La diabetes es una enfermedad metabólica ligada a una disfunción en la producción o uso de la insulina. Esto afecta al metabolismo de carbohidratos, proteínas y lípidos, si bien nos vamos a centrar en el primero, pues es el que tiene más impacto.

El problema principal de que la insulina no pueda realizar sus funciones correctamente viene cuando la glucosa no puede alcanzar sus células diana para ser almacenadas o usadas para producir energía, permaneciendo en el torrente sanguíneo. La alta concentración de glucosa en la sangre o hiperglucemia es la situación que el diabético tiene que evitar a toda costa.

Sabemos que la sangre debe proveer de diferentes nutrientes a las células de todo el cuerpo de la forma más constante posible (colesterol, triglicéridos, electrolitos como el calcio, el magnesio, etc.). Existen muchos mecanismos para regularlos.

En el caso de la glucosa, como hemos dicho, se usa la insulina para almacenar la glucosa cuando las concentraciones son altas. Pero cuando la insulina no puede ejercer su función las concentraciones altas de azúcar son dañinas para los tejidos de nuestro cuerpo. Obviamente, este está preparado para lidiar con estas y muchas otras situaciones problemáticas, pero cuando la situación es especialmente aguda o se vuelve crónica si que la toxicidad ya es un problema serio.

2. Principales problemas homeostáticos del diabético

El cuerpo hace lo que puede delante de la pérdida de estabilidad en la concentración de glucosa en sangre, también llamada homeostasis de la glucemia. Por ejemplo, intenta expulsar tal exceso de azúcar de la sangre a través de la orina, con lo que la persona afectada siente deseo de orinar con frecuencia.

Aparecen otros muchos problemas destacados de carácter progresivo en diferentes órganos: deterioro de la función renal, pérdida de visión, afectación de la calidad de los vasos sanguíneos, mala irrigación intestinal o complicaciones en enfermedades coronarias, ataques cardíacos y accidentes cardiovasculares.

Cabe señalar que las complicaciones de la enfermedad son múltiples y como hemos dicho al inicio también inciden en el metabolismo de lípidos, proteínas, sales minerales y electrolitos.

Tipos de diabetes

La diabetes se divide generalmente en dos subtipos: en la diabetes tipo 1 el cuerpo simplemente produce muy poca insulina o no la produce, mientras que en la diabetes tipo 2, el cuerpo no está en condiciones de producir suficiente insulina o no consigue a utilizar la que produce. Esto se conoce como insulino-resistencia.

  • La diabetes tipo 1 generalmente se diagnostica en la infancia y afecta a un 10% de los casos aproximadamente. Los afectados necesitan inyectarse insulina a diario o utilizar una bomba de insulina para controlar la enfermedad.

  • La diabetes tipo 2 afecta el 90% de los casos y está relacionada con un deterioro progresivo de los sistemas reguladores del paciente, y las ayudas en forma de medicamento ayudan a prevenir las complicaciones potencialmente letales.

  • También existe la diabetes gestacional que las mujeres embarazadas sufren durante el segundo o tercer trimestre del embarazo, si bien después del parto acaba desapareciendo.

Cómo combatir la enfermedad

Además de con medicación,** se puede tratar la enfermedad y evitar o retrasar su aparición con un estilo de vida saludable**.

Una buena alimentación alejada de productos procesados (especialmente carbohidratos refinados), con el consecuente mantenimiento del peso corporal, y la actividad física regular y la evitación del consumo de tabaco es la mejor forma de evitar y tratar la aparición de diabetes de tipo 2.

Referencias bibliográficas

  • Hanas, R. (2004). Diabetes tipo 1 en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Lab. Abbott.
  • Zerón, A. (1998). La enfermedad periodontal y la Diabetes, Conceptos actuales. Rev Diabetes Hoy, Para el Médico.
  • Vázquez, C. Konning, M, Ruperto, Garriga, M. Martín, E. (2000). La alimentación en la diabetes: una estrategia integral y personalizada. Laboratorios Servier.

Bernat Cabrespina

Psicólogo

Bernat nació en Barcelona en 1987. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona y máster Erasmus Mundus "Work, Organizational and Personnel Psychology (WOP-P)" por la Universitat de Barcelona y la Universidade de Coimbra en Portugal. Políglota y con formación adicional en nutrición, coaching y psicología evolucionista, tiene experiencia en psicología clínica y en recursos humanos. Actualmente es director de contenidos de MedSalud.com.