Guillermo Orozco: «Si una pareja ha superado una crisis gracias a la terapia, saldrá reforzada»

Conversamos con uno de los terapeutas de pareja más reconocidos en España.
Guillermo Orozco

Es casi imposible encontrarnos en una relación de pareja en la que no existan fricciones y crisis.

Casi por naturaleza, la vida en común genera tensiones y roces con los que hay que saber lidiar. No siempre las expectativas que cada miembro de la pareja deposita en torno a la relación se ven cumplidas, por lo que no es de extrañar que muchas relaciones acaben entrando en círculos viciosos.

Por suerte, existen profesionales que nos pueden ayudar si estamos inmersos en una crisis, ya que muchas veces el malestar de uno o ambos cónyuges se puede resolver a base de comunicación y acuerdos.

Entrevista a Guillermo Orozco, psicólogo experto en terapia de pareja

Hoy hemos tenido el placer de conversar con el psicólogo Guillermo Orozco, uno de los terapeutas de pareja más prestigiosos de las Islas Canarias. Con él vamos a intentar dilucidar cuáles son los principales que se encuentran las parejas y que son motivo de consulta, y cómo afronta él el reto de intentar reconfigurar los pensamientos, las expectativas y los retos diarios para que la relación vuelva a tomar fuerza.

Bertrand Regader: ¿Cuál es el punto en el que los problemas de pareja pasan a ser lo suficientemente significativos como para requerir acudir a terapia de pareja?

Guillermo Orozco: Si en el seno de la pareja empiezan a ser más habituales las discusiones que los acuerdos y la comunicación se convierte en un cruce de reproches continuo. Si el contacto físico afectivo, los abrazos, besos y caricias son cada vez más escasos y el tiempo compartido en pareja se reduce a ver la televisión, estamos delante de unos indicadores que nos alertan sobre la necesidad de acudir a la ayuda de un profesional.

Por desgracia, muchas veces, las parejas llegan a consulta en un “punto de no retorno”, en el que intentan, a veces por los hijos o por la fuerza de la costumbre, reconstruir una relación tan deteriorada que es casi imposible.

Lo ideal sería no llegar a esos extremos y ser conscientes de que la ayuda de un profesional puede hacer que las personas comprendan el punto en el que está su relación, que aprendan que todas las parejas van evolucionando con el tiempo y que hay diversas etapas que son necesarias de entender y aceptar.

Si conseguimos no llegar a esos extremos y estar alertas en nuestra relación. Si tenemos un objetivo claro en mente, afecto y respeto, merece la pena luchar por la pareja y, con la terapia, se pueden reajustar dichos objetivos y recuperar la ilusión en el proyecto común que se había desvanecido.

¿Cuál es la diferencia entre otras formas de terapia de pareja y la Terapia Integral de Pareja?

La terapia de pareja tradicional se centra, por un lado, en aspectos conductuales como el intercambio de reforzadores y, por otro lado, en los aspectos cognitivos; principalmente en expectativas, atribuciones y creencias.

Estos cambios o ajustes en el comportamiento y esquemas de pensamiento se centran en cómo cada miembro de la pareja podría modificar su conducta en beneficio de la relación. La novedad que aporta la Terapia Integral de Pareja (TIP) es que fomenta la aceptación emocional como base del tratamiento, es decir, si tenemos en cuenta que en toda relación de pareja hay aspectos que no se pueden, o incluso, no conviene cambiar, cada miembro se vería beneficiado del hecho de aceptar estos aspectos en base a las experiencias que están compartiendo en el día a día de una relación basada en un proyecto común.

Otro aspecto vital de esta modalidad de terapia basada en las contextuales de tercera generación es precisamente el contexto donde ocurren los problemas. Cada pareja debe ser evaluada individualmente y encontrar la fórmula que se ajuste a ellos en su momento actual.

La TIP ayuda a las parejas a experimentar el momento presente, sin juzgar ni evaluar, aceptando y tolerando a su compañero y no intentando cambiarle para que se ajuste a sus expectativas, siendo esta una de las claves de una relación sana y feliz.

¿Cómo sabe un psicólogo qué problemas es mejor tratar en sesiones con ambos miembros de la pareja, y cuáles deben ser abordados en sesiones individuales?

El protocolo habitual en la evaluación de los problemas de pareja consiste en una sesión donde nos exponen juntos la problemática y, posteriormente, se realiza una entrevista individual a cada miembro de la pareja para ver cómo está viviendo, cada uno, ese problema. Es en estos momentos dónde pueden detectarse desavenencias o formas diferentes de ver la relación y los problemas que a ésta le afectan.

Si cada miembro ve la pareja de forma muy distinta o está sufriendo algún trastorno individual, como puede ser la adicción a sustancias, problemas de ansiedad o del estado de ánimo, lo ideal sería alternar sesiones de pareja con sesiones individuales e, incluso a veces, postergar la terapia de pareja hasta que estos problemas se solucionen.

Es muy común ver problemas de inseguridad y celos por parte de uno de los miembros de la pareja, en estos casos también es necesario dedicar algunas sesiones individuales a trabajar estos aspectos en la persona afectada.

También hay que aclarar que, en el caso de que existan terceras personas, lo habitual es dejar la terapia de pareja hasta que esa situación se resuelva.

Según tu experiencia, ¿cuáles son los problemas más frecuentes en la convivencia en pareja de novios y matrimonios?

El concepto de pareja tradicional basado en el matrimonio consagrado por la iglesia y “juntos hasta la muerte” ha cambiado. Ahora hay muchos tipos de parejas diferentes, llegando al punto en el que la definición de pareja se podría reducir a “dos personas que deciden estar juntas y compartir tiempo e intimidad, según las reglas que ellas mismas decidan”.

A pesar de esta realidad, en mi experiencia profesional, las parejas que solicitan ayuda psicológica suelen tener un concepto de relación bastante tradicional. Por este motivo, los problemas más frecuentes que traen a consulta son los que tienen que ver con la convivencia: discusiones por desequilibrio en las tareas domésticas o desacuerdo en la educación de los hijos, celos, desconfianza, problemas sexuales…

Asimismo, uno de los problemas más importantes en la pareja y que, a su vez, es el causante de muchos de éstos, es la falta de comunicación. Aclarando que hablamos de una comunicación emocional y efectiva, con la intención de entenderse y llegar a acuerdos y no una comunicación basada en el reproche.

¿Y cuáles son los cambios de hábitos que producen una mejoría más clara en la relación?

Si tenemos en cuenta que la raíz de los problemas en pareja, habitualmente, es la falta de comunicación, cuando ésta mejora, los resultados se ven rápidamente. Es decir, cuando existe una buena comunicación emocional, cuando escuchamos sin juzgar, cuando hablamos sin reprochar, el cambio es notorio. Si entendemos que los reproches no hacen sino, condenar a la pareja a no cambiar, resulta mucho más fácil transformar la relación.

Asimismo, compartir actividades e intereses juntos, valorar los esfuerzos del otro, no dar por sentadas las cosas… en definitiva, que haya intercambio de reforzadores y, a su vez, intercambios afectivos.

Cuando una pareja logra los objetivos que se había propuesto al asistir a terapia y consigue superar una crisis manteniéndose unida, ¿sus miembros se sienten como se sentían antes de que empezasen a tener problemas, o pasan a adoptar un punto de vista sobre su relación que nunca habían tenido antes?

Obviamente, tras un proceso de terapia, ya sea individual o de pareja, las personas no vuelven a ser ni sentir como eran antes. Una terapia satisfactoria dota de herramientas muy útiles a las personas para enfrentarse a las crisis en su día a día, así que su visión de la relación y de sus vidas nunca será igual.

Lo más importante en una pareja es que tengan un proyecto en común y una forma parecida a la hora de concebir su estilo de vida. Si dos personas han superado una crisis gracias a la terapia, lo habitual es que salgan incluso reforzadas de esta situación.

Bertrand nació en Barcelona en 1989. Es Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, con especialización en Psicología Educativa. También terminó estudios de posgrado en Economía por la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona. Fue Director Digital de las revistas Mente Sana y Tu Bebé y Saber Vivir en la editorial RBA. Actualmente es Director de Psicología y Mente, la mayor comunidad en el ámbito de la psicología con más de 20 millones de lectores mensuales.