Los 5 tipos de úlceras (síntomas, causas y tratamiento)

No todas las úlceras son iguales. Te explicamos sus causas y diferencias.
Úlcera

Las úlceras son mucho más que una herida común y corriente, de ahí que tengan una clasificación propia. En este artículo hablaremos de qué es una úlcera, sus diferentes tipos, causas y tratamientos.

Qué son las úlceras

Las úlceras afectan a un tejido protector que separa dos ambientes, como puede ser el ambiente intra-orgánico del resto del cuerpo en el caso de los epitelios, las mucosas en las zonas delicadas de contacto con el ambiente exterior, como en el caso de las mucosas genitales, bucales o nasales, o inclusive la piel.

La afectación se describe como una discontinuidad del tejido afectado, debido a una pérdida de tejido necrotizado. Esto significa que la parte del tejido que desaparece lo hace tras procesos que provocan la muerte celular, sean cuales sean. A efectos prácticos, podríamos definirla como la muerte de un grupo de ladrillos (vivos) de una pared que separa dos ambientes.

Tipos de úlcera

Los efectos de la úlcera variarán según el tejido afectado, al igual que sus causas. A continuación resumimos algunos tipos de úlcera antes de centrarnos en la más común: La úlcera péptica, que afecta al sistema digestivo.

1. Úlcera de presión

Este es un tipo de úlcera que afecta a la piel o a los tejidos que se encuentran justo debajo de esta. Se produce por la mala irrigación continua de la zona afectada, que sumado a la acción mecánica (fricción, presión, cizallamiento…) acaba produciendo la úlcera. Existen cuatro estadios de gravedad de las úlceras, siendo las de primer grado las de menor gravedad y las de cuarto grado, úlceras muy graves que pueden llegar hasta el hueso.

Son úlceras relacionadas con pacientes de movilidad muy limitada (Como gente anciana, en estados comatosos o con obesidad) y generalmente son evitables con la atención correcta al paciente. Para evitar las úlceras existen protocolos de movilización regular de los pacientes en periodos de dos a tres horas, a la vez que se controla la humedad del cuerpo del paciente y otros factores de colocación correcta que minimizan el riesgo de úlceras.

2. Úlcera bucal

De menor gravedad y causadas por multitud de factores, las úlceras bucales también son conocidas como llagas o aftas bucales. No suelen tener complicaciones, aunque la aparición de úlceras bucales que no sanan pese al tratamiento puede indicar la presencia de cáncer oral.

Algunas de sus causas son tan inocuas como un mordisco autoinfligido (normalmente de forma no intencional), pero pueden ser causadas por infecciones víricas(como el herpes) o bacterianas (como la gingivitis), estrés emocional o alergias. Habitualmente no necesitan tratamiento específico y suelen resolverse en un plazo inferior a las dos semanas, pero existen colutorios que pueden ayudar a sanar más rápidamente.

Si tienes aftas bucales, intenta evitar comidas muy saladas o calientes, ya que pueden ser tremendamente desagradables además de empeorar la situación de la úlcera.

Úlceras

3. Úlcera de la córnea

Úlceras que afectan a la córnea, la estructura transparente del ojo que se encuentra sobre el iris. Pueden causarse por trauma físico o infecciones, víricas o bacterianas. Si se dejan sin tratar y empeoran, pueden llegar a causar ceguera. Aquellos que llevan lentes de contacto son más propensos a sufrir este tipo de lesiones, especialmente aquellas que no se quitan durante varios días.

Para evitar las úlceras de la córnea, debemos cuidar nuestra higiene (no tocarse los ojos con las manos sucias, limpiar las lentillas correctamente y quitarnoslas según la recomendación de nuestro oftalmólogo), así como también evitar llevar lentillas si sufrimos dolor al colocarlas que no cesa. Las pequeñas lesiones o arañazos que sufrimos en el ojo pueden complicarse si ignoramos este tipo de incomodidades o no tenemos una higiene correcta.

4. Úlceras genitales

Sí, ahí también. Las úlceras genitales afectan a la zona cercana o directamente a los genitales. Además, suelen estar ligadas más a enfermedades de transmisión sexual (ETS, en inglés STD) que a traumas físicos, lo cual les da un componente de transmisibilidad que las hace todavía menos agradables. El tejido afectado acostumbra a presentar supuraciones de pus en el lugar de la lesión.

Para evitarlas, el procedimiento es el mismo que para evitar las enfermedades de transmisión sexual: Evitar relaciones de riesgo (con gente que no conocemos) y de mantenerlas, siempre utilizar profilácticos como los condones para minimizar el riesgo de transmisión de enfermedades. Si creemos estar afectados por llagas genitales, corremos el riesgo de contagiar a las personas con las que mantenemos contacto sexual.

Las úlceras genitales pueden estar causadas por enfermedades como la sífilis o el herpes genital, de manera que lo mejor es que si notamos una úlcera de este tipo y especialmente si creemos estar en una situación de riesgo de ETS, es visitar al médico para determinar la causa y empezar un tratamiento lo antes posible.

5. Úlceras pépticas

Este es el tipo de úlcera más común y conocida. De hecho, cuando alguien está afectado por una úlcera, el primer tipo que nos vendrá a la mente es este. Son lesiones que se producen en el esófago, el inicio del duodeno, o el estómago.

Este tipo de úlcera está causada por múltiples factores, como el estrés, la dieta o la genética. Lo curioso es que uno de los factores más importantes de la aparición de úlceras pépticas es la presencia de Helicobacter pylori, una bacteria patógena que invade los epitelios estomacales y se aprovecha de los ácidos del sistema digestivo para obtener energía (que usa, entre otras cosas, para defenderse mejor del ambiente estomacal y enterrarse más en el epitelio estomacal).

La relación entre H.pylori y las úlceras gástricas se empezó a descubrir cuando el australiano Robin Warren observó que la mitad de biopsias del estómago de los afectados por úlceras pépticas presentaban H.pylori. Su investigación junto a Barry J. Marshall sobre este tema les otorgó un muy merecido premio Nobel de Medicina, en 2005.

Lo curioso de la investigación de Warren y Marshall es que, cuando probaron a inocular la bacteria en modelos animales, como los cerdos, estos no desarrollaban úlceras pépticas. Frustrado, Robin Warren se inoculó a él mismo con un cultivo de H.pylori. Tras ello, Warren empezó a desarrollar úlceras pépticas, fruto de la inflamación gastrointestinal que las bacterias estaban provocando. Tras un tratamiento con antibióticos, su condición mejoró.

Antes de estos experimentos, H.Pylori no estaba considerada como un factor causante de la úlcera péptica. Después de la brutal demostración de Robin Warren, esta bacteria se tiene en cuenta como contribuyente a las úlceras y a procesos cancerosos estomacales.

Conclusión

Estos son algunos de los tipos de úlcera que existen. Es un trastorno variado, con diferentes causas y tratamiento, pero con la característica común de ser causada por procesos inflamatorios que causan la muerte y desaparición de partes de tejidos protectores.

Por suerte, y gracias a científicos como Robin Warren, cada día sabemos más acerca de las causas de estas enfermedades, que hoy en día son tratables en la gran mayoría de casos.

Referencias bibliográficas

  • Pincock,S. (2005). Nobel Prize winners Robin Warren and Barry Marshall. The Lancet, volume 366, issue 9495.

  • J. J. Y. SUNG et al (2009). Systematic review: the global incidence and prevalence of peptic ulcer disease. Alimentary Pharmacology and Therapeutics.

Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.