Pielonefritis: qué es, causas, síntomas y posibles tratamientos

La pielonefritis puede llegar a ser letal en personas con la salud comprometida.
Pielonefritis

Las infecciones bacterianas no son todas iguales. Sus efectos dependen tanto de las bacterias que estén llevando a cabo la infección, como de la parte de nuestro organismo afectada y nuestro estado de salud previo a la infección.

Actualmente la comunidad científico-médica teme a una futura crisis a escala mundial causada por las enfermedades infecciosas, ya que el abuso de los antibióticos ha provocado que las bacterias resistentes a ellos sean cada vez más frecuentes.

En el artículo de hoy te hablaremos de un tipo de infección renal común y potencialmente letal en algunos casos, la pielonefritis.

¿Qué es la pielonefritis?

La pielonefritis es una infección de las vías urinarias, como por ejemplo una cistitis típica, que acaba afectando a uno o ambos riñones. Esto ocurre por diversos motivos, pero básicamente la infección consigue ascender por el tracto urinario, desde donde puede llegar a los riñones. Una vez la infección llega a la zona renal estamos hablando de una pielonefritis.

La pielonefritis es una enfermedad con síntomas y presentación clínica bastante variables, dependiendo del estado de salud del enfermo y de otras características clínicas de la enfermedad que hablaremos a continuación.

Afecta principalmente a mujeres, debido a la morfología de su tracto urinario. Su uretra está muy cerca del ano y es corta, lo cual facilita que las bacterias puedan “trepar” a lo largo del sistema excretor hasta llegar a los riñones. Afecta al 0.5% de las mujeres al año, cuatro veces más que a los hombres.

En pacientes de edades superiores a los 65 años de edad, la mortalidad de la pielonefritis es del 40% aproximadamente.

Síntomas

Como hemos comentado anteriormente, la pielonefritis tiene un gran rango de presentaciones clínicas y sintomáticas, dependiendo de factores del paciente como la edad, actividad sexualo el sexo del paciente, entre otros.

Además, existen dos tipos de pielonefritis diferenciadas clínicamente según si existen factores que puedan complicar el tratamiento:

1. Pielonefritis complicada

Los casos de pielonefritis complicada son aquellos en los que el paciente afectado por pielonefritis tienen malformaciones previas de la estructura urinaria u otros problemas que pueden agravar la enfermedad o dificultar el tratamiento, como cálculos renales o vesicales (piedras del riñón o la vejiga), quistes renales u obstrucciones del aparato excretor urinario.

2. Pielonefritis no complicada

Los casos de pielonefritis no complicada tienen un tratamiento más simple y suelen mejorar con mayor facilidad, además de tener poca recurrencia. En estos casos, el paciente no presentaría estructuras o malformaciones que agravan la enfermedad o dificultan el tratamiento.

En general, los síntomas de la pielonefritis son:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Dolor de cabeza
  • Mareos
  • Dolor en la zona lumbar que puede irradiarse al resto del abdomen o la ingle
  • Problemas al orinar (dolor, sensación de incontinencia…)

Aunque no todos los pacientes los presentan de la misma forma o con la misma gravedad, lo cual dificulta un poco su diagnóstico. Los síntomas iniciales pueden ser distintos, similares a los de una infección urinaria típica, pero empeorar a lo largo de las siguientes 72h si no se trata esta infección, derivando en pielonefritis.

En los casos en los que la pielonefritis esté más avanzada, la infección del riñón puede llegar a producir sepsis, con efectos potencialmente letales especialmente entre las personas con edad avanzada.

Factores de riesgo

La pielonefritis afecta principalmente a las mujeres. Las infecciones que causan esta enfermedad suelen estar generadas por bacterias fecales como Escherichia coli, que entran en contacto con el sistema urinario por contaminación por heces. E.coli es el causante del 85% de las infecciones no complicadas en las mujeres sexualmente activas.

La actividad sexual incrementa el riesgo de pielonefritis y otras infecciones urinarias en mujeres. Otros factores de riesgo como malformaciones de las vías urinarias, la presencia de cálculos o la diabetes aumentan nuestras posibilidades de padecer una pielonefritis.

La edad es un factor de riesgo también. No únicamente aumenta nuestro riesgo de padecer pielonefritis y otras infecciones urinarias con la edad, si no que la gravedad de estas incrementa también después de los 65 años.

Tratamiento

El tratamiento de la pielonefritis varía según el tipo, compleja o no compleja. Las pielonefritis sin complejidades anatómicas añadidas pueden tratarse de manera exitosa con el uso de antibióticos (siempre con prescripción médica), tras lo que suelen mejorar en un periodo cercano a las 48 o 72h.

En aquellos casos en los que el tratamiento antibiótico no funcionase, es necesario adecuar el tratamiento a las bacterias que se hayan encontrado en los análisis de orina del paciente, teniendo en cuenta los tipos de resistencias bacterianas de la zona de la que provenga.

La existencia de complejidades anatómicas como obstrucciones o piedras renales suelen necesitar una intervención quirúrgica que se encargue de remediar la complejidad anatómica antes de que el tratamiento con antibióticos pueda ser realmente efectivo. El tratamiento antibiótico por sí solo en muchas ocasiones no será suficiente para la mejoría total del paciente, pudiendo acabar con una pielonefritis crónica.

En algunos casos raros, la retirada del riñón es la mejor opción para evitar que el paciente sufra infecciones cronificadas a largo plazo.

Prevención

Las infecciones urinarias son extremadamente comunes. Para evitar la pielonefritis podemos practicar ciertos hábitos que nos protegerán de las infecciones urinarias en general. Estos hábitos son saludables y vale la pena ejercerlos, especialmente si sabemos que tenemos tendencia a padecer infecciones de las vías urinarias.

Especialmente las mujeres adultas con actividad sexual, la hidratación a lo largo del día así como las prácticas higiénicas correctas al evacuar disminuirán nuestro riesgo a padecer infecciones urinarias. Es recomendable también orinar después de mantener contacto sexual, ya que esto disminuye el riesgo asociado de infección urinaria en ambos sexos.

El uso de preservativos u otros métodos anticonceptivos de tipo barrera también aumenta considerablemente el riesgo de padecer infecciones urinarias en las mujeres. Se recomienda que de mantener relaciones sexuales con anticonceptivos de este tipo de forma regular, sigamos unas excelentes prácticas higiénicas y estemos atentos a síntomas de infecciones urinarias, como el dolor o el ardor al orinar.

Referencias bibliográficas

  • Johnson, James R., and Thomas A. Russo.(2018) “Acute Pyelonephritis in Adults.” New England Journal of Medicine 378, no. 1: 48–59.
  • Zhang, Y., Zang, G. Q., Tang, Z. H., & Yu, Y. S. (2015). EMPHYSEMATOUS PYELONEPHRITIS. Revista do Instituto de Medicina Tropical de Sao Paulo, 57(4), 368.

Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.