Uñas quebradizas: causas y tratamientos eficaces

Te explicamos por qué se rompen tus uñas y cómo evitarlo.
Uñas quebradizas

Las uñas son parte de nuestra piel, al igual que el pelo. Están formadas por células queratinizadas, que se renuevan constantemente desde su primera aparición hasta nuestra muerte.

Especialmente en mujeres, cuyas uñas pueden ser parte importante de su imagen personal, las uñas quebradizas son un grave problema que puede ser complicado de tratar.

En este artículo te hablaremos sobre las uñas quebradizas, por qué ocurre este fenómeno y qué podríamos hacer para disminuirlo.

Estructura de las uñas

Las uñas son estructuras formadas a partir de células de nuestra piel. En la base de la uña (donde la uña empieza, también llamada parte proximal. El extremo contrario, que cortaremos cuando está demasiado largo, se denominaría extremo distal) encontraremos una población de células germinativas, que se encargan de multiplicarse constantemente para que nuestra uña pueda crecer de forma continuada.

El crecimiento de las uñas es de aproximadamente 0.1 mm diarios, lo que se traduce a unos 2 o 3 mm mensuales, dependiendo de diversos factores. Este crecimiento es ininterrumpido desde la primera aparición de nuestras uñas hasta el momento en el que morimos. Cada 6 meses aproximadamente nuestras uñas son reemplazadas completamente, aunque al producirse de forma tan lenta es difícil que nos demos cuenta.

La uña en sí está formada por células epiteliales queratinizadas. Esto significa que las células que pasan a formar la uña pierden el núcleo y su actividad celular, a la vez que se aplanan y aumentan su proporción de queratina, una proteína filamentosa que le da a nuestro pelo y piel una mayor protección y dureza.

Las uñas están formadas por unas 25 capas de células puestas las unas sobre las otras, reforzadas por filamentos intermedios que las recorren longitudinalmente, añadiendoles dureza y flexibilidad. La salud de este apéndice digital depende de múltiples factores que debemos considerar para mantener nuestras uñas en buena forma.

¿Qué causa las uñas quebradizas?

Existen varios factores que pueden afectar a la integridad de las uñas, reduciendo su aguante y derivando en quebrantamientos y peladuras que nos pueden afectar tanto a nivel cosmético como en la pérdida de la función de este apéndice.

1. Nivel de hidratación

El nivel óptimo de agua en las uñas es del 18%. Este agua se acumula en la parte baja de la uña, que está en contacto con el dedo. Mantener las uñas cortas evita que esta humedad se evapore demasiado rápido, lo cual puede hacer que nuestras uñas se vuelvan quebradizas.

Si los niveles de hidratación de las uñas bajan por debajo del 16%, nuestras uñas tenderán a romperse con mayor facilidad. Pero unos niveles de hidratación superiores al 25%, típicos de aquellas personas que necesitan lavarse las manos constantemente por motivos ocupacionales, hacen que nuestras uñas sean demasiado blandas, lo cual también aumenta el riesgo de roturas y malformaciones.

2. Falta de nutrientes

Virtualmente todo tipo de malnutrición puede provocar un efecto sobre la salud de nuestras uñas, aunque existen algunos nutrientes que son culpables habituales de los trastornos de estos apéndices cuando nuestros niveles de ellos no son los adecuados. Entre ellos podemos contar:

  • Vitamina A, que endurece las uñas y favorece su crecimiento.
  • Vitamina B6, que favorece la asimilación de proteínas.
  • Vitamina B12, que asiste en una buena circulación que favorece la salud de la uña.
  • Vitamina C, que ayuda a evitar infecciones.
  • Vitamina H, también conocida como biotina.
  • El hierro, muy relacionado con la salud de las uñas.
  • El magnesio
  • El sodio
  • El cobre

La dureza de la uña es además contingente de los niveles de azufre que tengamos en ellas. El peso en azufre de una uña sana es de aproximadamente el 10%, debido a la cantidad de proteínas asociadas a azufre que ayudan a mantener la integridad y dureza del apéndice. Una falta de azufre o un metabolismo incorrecto de este favorece las uñas quebradizas.

3. Infecciones y otros trastornos

Enfermedades de la piel como la psoriasis, enfermedades endocrinas como el hipertiroidismo o el hipotiroidismo o infecciones fúngicas o bacterianas de la uña pueden aumentar su fragilidad y/o frenar su crecimiento, dependiendo de la parte de la uña que se vea afectada.

Estas enfermedades han de tratarse de raíz si queremos que la salud de nuestras uñas se recupere, ya que será complicada la recuperación si existen problemas sistémicos subyacentes que evitan el desarrollo correcto de la uña.

4. Factores ocupacionales

Los traumatismos, la exposición a determinados agentes químicos o los niveles de hidratación son factores que afectan negativamente a la salud de las uñas, pero que son difícilmente evitables por muchos profesionales, como los médicos, fotógrafos o nadadores.

Las presiones repetitivas y constantes sobre las puntas de nuestros dedos, como aquellas que experimentan los sastres y zapateros también pueden causar malformaciones en la uña. Las fuerzas mecánicas pueden afectar a las áreas germinales de donde surgen las células que formarán la uña, cambiando su forma final. Estos cambios en la forma de la uña suelen estar muy relacionados con una disminución en su resistencia.

Esta es también la razón por la cual la onicofagia, el hábito de morderse las uñas, acaba deteriorando la salud de estas, causando roturas y aumentando su fragilidad.

Tratamientos para las uñas quebradizas

Existen muchas formas de mejorar la salud de nuestras uñas quebradizas. Por un lado, en algunos casos el primer paso a dar es el tratamiento de las enfermedades que dañen la salud de la uña, o la evitación de riesgos ocupacionales (como por ejemplo, llevando guantes protectores para evitar el contacto con jabones agresivos, agua o químicos dañinos).

Por otro lado, cuando los problemas de salud de la uña no están causados por otras enfermedades o por factores ocupacionales, debemos mirar a nuestra alimentación. Las uñas son un fuerte indicador de nuestra salud, siendo muy sensibles a la falta de algún tipo de nutriente, especialmente aquellos que hemos comentado anteriormente en el artículo.

El consumo diario de biotina (vitamina H) durante más de dos meses parece estar relacionado con un incremento en el grosor de la uña de un 25%, lo cual se relaciona con una menor fragilidad de las uñas y menos lesiones y peladuras de esta. Desgraciadamente estos efectos se pierden a las 10 semanas de dejar de consumir suplementos de biotina.

La biotina se utilizaba para mejorar la salud de las pezuñas de los caballos. La deficiencia de biotina en humanos puede ocurrir porque no la ingerimos en cantidades suficientes, por el consumo de huevos crudos o por cambios de la microbiota intestinal, como aquellos causados por tratamientos antibióticos.

Además de nuestra alimentación, si tenemos problemas de uñas quebradizas es bastante probable que estas no estén suficientemente hidratadas. El esmalte de uñas es sorprendentemente efectivo evitando la evaporación del agua de las uñas, lo cual podría solventar temporalmente nuestros problemas de hidratación. Además, añade una dura capa protectora a la uña.

El problema del uso prolongado de esmaltes es la necesidad de retirarlos con químicos agresivos, que pueden dañar todavía más la uña y facilitar infecciones fúngicas o bacterianas. Utilizar aceites esenciales de brócoli, argán o coco parece tener un efecto positivo sobre la salud de nuestras uñas, pero es necesaria más investigación al respecto.

Referencias bibliográficas

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Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.