Listeriosis: síntomas principales, causas y prevención

Te explicamos cómo evitar a la Listeria y cómo saber si estás en riesgo de infección.
Listeria

En España está ocurriendo ahora mismo, en agosto de 2019, un importante brote de listeriosis en la región sur del país, debido a priori por la contaminación del equipo industrial de una fábrica procesadora de carne. Debido a su largo tiempo de incubación, los casos de listeriosis irán apareciendo periódicamente, pero si se toman las medidas necesarias a tiempo se reducirá el número de afectados.

En este artículo te explicamos todo acerca de la listeriosis, una enfermedad con origen en la bacteria Listeria monocytogenes, un peligroso parásito intracelular, cuya infección afecta con mayor frecuencia a colectivos vulnerables, como las embarazadas y la población mayor de 55 años.

Síntomas de la Listeriosis

Podríamos decir que, en general, la listeriosis se presenta en dos manifestaciones clínicas secuenciales. Durante la "primera fase" -que habitualmente es la última- , la infección nos causa unos síntomas similares a los de una gripe intestinal, con dolor de estómago, diarrea, fiebre, dolor articular, dolor de cabeza, etc. Lo habitual es que nuestro sistema inmune se encargue de la infección antes de que esta progrese más allá del intestino.

En los casos en los que la infección progresa, la "segunda fase", va más allá del intestino, y la enfermedad aumenta en gravedad y peligrosidad. Esto se da más habitualmente en colectivos vulnerables, como por ejemplo:

  • Personas inmunosuprimidas
  • Personas con dolencias hepáticas (cirrosis, alcoholismo)
  • Personas mayores de 55 años
  • Mujeres embarazadas
  • Fetos en desarrollo
  • Pacientes de cáncer

Entre estos colectivos, la enfermedad provoca síntomas que pueden ser muy variados. Una vez la listeriosis ha atravesado la pared intestinal, lo que se conoce como una listeriosis invasiva, la gravedad de la infección depende principalmente de la fortaleza de nuestro sistema inmune. En general, los síntomas que provoca este tipo de listeriosis, según la población afectada, son:

1. En mujeres embarazadas

Los síntomas en las mujeres embarazadas suelen ser relativamente leves para la madre, aunque las embarazadas representan 1 de cada 6 casos de listeriosis y tienen 10 veces más probabilidades de contraer la enfermedad en comparación con otros colectivos. Puede notar síntomas parecidos a los de una gripe, incluyendo dolor de cabeza, escalofríos, dolor articular o fatiga. Estos síntomas son muy fáciles de confundir con una gripe vírica.

Tras la aparición de estos síntomas, Listeria puede invadir el feto a través de la placenta, causando abortos en fetos, incluso aquellos avanzados en el desarrollo. Este aborto involuntario o la muerte del feto ocurre entre 2 y 14 días después de la aparición de los síntomas descritos anteriormente.

2. En personas adultas no embarazadas

Las personas adultas no embarazadas tendrán síntomas muy diferentes, dependiendo del estado de su sistema inmunológico. La listeriosis invasiva puede llegar a causar meningitis, cambios graves en la consciencia, trastornos en el movimiento e inclusive la parálisis de algunos nervios.

Dado que Listeria puede invadir muchos órganos y tejidos, pueden llegar a causar infecciones del hígado, el corazón o los pulmones, por ejemplo. Además, existe el riesgo de una infección sanguínea, la septicemia, de bastante gravedad.

3. Neonatos

Los neonatos pueden contraer la listeriosis por vía materna, principalmente. La listeria, además de causar abortos y muertes de bebés en desarrollo, es uno de los principales causantes de meningitis en los bebés recién nacidos.

Listeria, la bacteria culpable

Listeria Monocytogenes es un patógeno oportunista, que tiene una tasa de infección relativamente baja. Existe de forma ubicua en el medio natural, encontrándose principalmente en la tierra y el suelo. Es capaz de infectar ganado, como los rumiantes, que pueden convertirse en portadores asintomáticos de la enfermedad, que contaminan el suelo con el estiércol, además de representar un riesgo alimentario.

Podemos encontrar a Listeria en frutas y verduras que provengan de suelos contaminados, así como también en productos cárnicos y lácteos que pasan por un proceso industrial, pero que se consumen en crudo, como algunos tipos de quesos blandos hechos con leche sin pasteurizar, o las carnes procesadas, como las salchichas o la carne mechada.

Listeriosis

Listeria es un patógeno intracelular. Esto significa que es capaz de introducirse dentro de las células, evitando la acción de nuestro sistema inmune (por ejemplo, es capaz de evitar la fagocitosis de los macrófagos). Llega a la sangre a través del hígado, que infecta después de atravesar la barrera intestinal. Ahí, Listeria tiene la capacidad de infectar varios de nuestros órganos, especialmente si tenemos las defensas bajas.

Es capaz de crecer en ambientes muy ácidos o muy salados, que son dos de las formas que tenemos de mantener los alimentos libres de patógenos bacterianos. Además, una de las características más perjudiciales de Listeria es su capacidad de vivir y reproducirse en el frío de la nevera, algo que pocas bacterias patógenas pueden hacer.

Su alta capacidad de sobrevivir en condiciones inviables para otros patógenos, además de la gravedad de sus infecciones en embarazadas y otros colectivos vulnerables, hacen de ella un riesgo muy grande para la industria alimenticia, que debe controlar constantemente que la bacteria no se encuentre en sus productos.

Cómo prevenir la infección por Listeria

En 2019, en España se está atravesando a día de hoy un brote de Listeriosis, a priori causado por la contaminación de una máquina mechadora de carne en una fábrica de Andalucía.

Por regulación de la UE, la Listeria es uno de los patógenos a detectar en un análisis alimentario, y los alimentos que la contengan incluso en mínimas cantidades se consideran contaminados y no aptos para el consumo. Por este motivo es importante mantener un fuerte control microbiológico en las empresas que manipulan alimentos y otros productos susceptibles a la contaminación biológica.

Los brotes de listeriosis en el mundo desarrollado suelen ser consecuencia de pobres prácticas higiénicas por parte de una empresa, o ,en el mejor de los casos, accidentes puntuales cometidos por empresas o trabajadores de esta. La mejor prevención para la listeriosis son unos altos estándares de sanidad y una constante vigilancia a nivel microbiológico en las empresas, para evitar repercutir en la salud de la población.

A nivel personal, nosotros podemos simplemente evitar el consumo de alimentos procesados de consumición cruda, especialmente durante una epidemia de Listeriosis. Su largo tiempo de incubación complica determinar la magnitud exacta de los brotes, así que es relevante que conozcas las posibles fuentes de Listeria, sobre todo si formas parte de uno de los colectivos con mayor riesgo de contraerla y sufrir daños graves.

Si buscas qué alimentos pueden contener Listeria, puedes consultar una lista extensiva de alimentos susceptibles a contaminación por este patógeno en la página del CDC. Por suerte, esta información está disponible tanto en español como en inglés.

Referencias bibliográficas

  • Vázquez-Boland, J. A., Kuhn, M., Berche, P., Chakraborty, T., Domínguez-Bernal, G., Goebel, W., … Kreft, J. (2001). Listeria pathogenesis and molecular virulence determinants. Clinical microbiology reviews, 14(3), 584–640. doi:10.1128/CMR.14.3.584-640.2001.
  • Dussurget, O., Pizarro-Cerda, J., & Cossart, P. (2004). Molecular Determinants ofListeria monocytogenesVirulence. Annual Review of Microbiology, 58(1), 587–610. doi:10.1146/annurev.micro.57.030502.090934.

Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.