Enfermedades
| por Ana Torres Ruiz

Cistitis (infección urinaria): causas, síntomas y tratamiento

La cistitis se presenta comúnmente por una infección urinaria, siendo las mujeres las más afectadas.
Cistitis

Hay quienes no están familiarizadas con la palabra “cistitis”, pero su significado es bien conocido por muchas personas y especialmente en el caso de las mujeres. A nivel médico el término se refiere a una inflamación de la vejiga, si bien se asocia más bien con una infección urinaria.

La infección de orina puede generar muchas molestias o incluso dolor. No obstante, este artículo se explica todo lo que hay que saber acerca de sufrir cistitis, es decir, qué es la infección urinaria y cuáles son sus causas, síntomas y tratamiento.

¿Qué es la cistitis?

La cistitis es una inflamación de la mucosa de la vejiga. Es un problema de salud generalmente poco grave, pero que afecta a muchas personas a lo largo de la vida.

Mayormente afecta a las mujeres, y se manifiesta mediante una necesidad continua y dolorosa a la hora de orinar. Obviamente en condiciones normales no debe haber ningún dolor asociado al acto de orinar, por lo que hay que sospechar de la cistitis como hipótesis principal de las molestias.

Estas incomodidades, que pueden llegar a ser dolorosas, normalmente se deben a una infección urinaria. Cuando esto sucede el problema se origina por la proliferación de algún tipo de bacteria, siendo la escherichia coli una de las más habituales.

De todos modos también puede ser el resultado de un daño o una irritación de ciertas partes del tracto urinario, y en algunos casos puede haber presencia de sangre en la orina.

Diagnóstico

El diagnóstico para confirmar los casos de cistitis se basan en el análisis de orina. Delante la sospecha de que un paciente puede sufrir este tipo de proceso inflamatorio causada por la infección bacteriana, el médico considera necesario analizar una muestra de orina.

En este tipo de análisis se examina la concentración bacteriana presente en la orina. Acaba siendo un diagnóstico positivo en aquellos casos en los que haya una concentración superior a 100.000 UFC (unidades formadoras de colonias) por mililitro de orina.

Como se ha expuesto anteriormente, hay casos en los que las molestias o dolores se deben a algún tipo de lesión en la vejiga u otras partes del sistema excretor pero sin estar asociadas a una infección. En estos casos se denomina cistitis no infecciosa, y hay que explorar cuáles son las causas de este daño si los síntomas no remiten.

Causas

La inflamación de la vejiga normalmente se da por causas infecciosas como bien se ha comentado anteriormente. Hay que tener presente que estas bacterias están ya presentes en el organismo antes de la infección, y es que se trata de microorganismos que normalmente forman parte de la flora intestinal.

Lo habitual es que estas bacterias hayan conseguido entrar en el tracto urinario. De hecho, el motivo por el que existen mucha más probabilidad de sufrir cistitis en el caso de las mujeres es por meras cuestiones anatómicas.

La cercanía del final de la uretra con el ano en el caso de las mujeres hace que estas bacterias fácilmente puedan pasar del sistema digestivo al sistema urinario. No obstante es importante descartar que haya alguna otra razón si se sufre infección de orina de forma recurrente, siendo en estos casos esencial consultar al médico.

Las dos causas más habituales de sufrir cistitis sin que el origen sea una infección bacteriana son la cistitis causada por radioterapia y la cistitis intersticial.

La primera la sufren pacientes que han recibido radioterapia pélvica, mientras que el segunda caso no es bien conocido el origen del problema. Parece que hay relación en la falta de permeabilidad en el revestimiento de la vejiga, el aumento de las células productoras de histamina y una elevada respuesta autoinmune.

Síntomas

Los síntomas de la cistitis son claros, aunque pueden manifestarse en diferente intensidad y duración. La inflamación de la vejiga puede ser más o menos aguda y dolorosa, y puede resolverse en diferentes lapsos de tiempo.

Por lo general es posible superar los síntomas de la infección en menos de 24 horas, aunque hay casos en los que el daño o la infección son más severos. Además, existen casos de reaparición de la cistitis, lo que en ocasiones puede llegar a volverse un problema crónico.

El cuadro clínico se puede complicar especialmente si se descuida la higiene de la zona, y en algunos casos el proceso infeccioso puede extenderse peligrosamente al sistema urinario superior o a la zona genital.

En general, los síntomas más comunes son ardor o dolor al orinar, frecuentes ganas de orinar y sensación de vaciado de la orina incompleto. Sin embargo en ocasiones también puede haber dolor y sensación de peso en la zona púbica superior e incluso sangre en la orina.

Todos estos síntomas pueden presentarse al mismo tiempo o bien presentarse de forma separada. Además puede variar la intensidad o frecuencia de cada uno de ellos.

Tratamiento

Existen recomendaciones y fármacos para combatir la cistitis con eficacia, siendo importante en primer lugar beber mucha agua. A algunas personas les parecerá que es mejor no hacerlo para orinar menos, pero el tracto urinario debe trabajar para que se expulsen las bacterias que causan las cistitis.

Por otro lado existen medicamentos que resultan muy útiles para erradicar el problema una vez se identifican los primeros síntomas. Uno de los fármacos más utilizados para ellos es la fosfomicina. Se trata de un remedio monodosis que se toma por vía oral y que no necesita receta médica, si bien no se recomienda recurrir a él si no se ha consultado al médico.

Por otro lado están los antibióticos, los cuales sí se usan solamente cuando el médico los prescribe. Es muy importante seguir las instrucciones relacionadas con los horarios y las dosis para que el tratamiento surta efecto. Si no se usa correctamente este tratamiento se puede favorecer la resistencia de las bacterias y dificultar la resolución del problema.

Por último en ocasiones se ha considerado oportuno recurrir a los medicamentos antiespasmódicos. No obstante hay que tener presente que estos fármacos solamente consiguen aliviar el dolor, pero son inútiles para tratar el problema de raíz.

Referencias bibliográficas

Ana Torres Ruiz

Médica de cabecera

Ana nació en Girona en 1992. Es Graduada en Medicina por la Universitat de Barcelona y actualmente ejerce el periodo de residencia de su especialidad en Medicina Familiar. Colaboradora con MedSalud.com para compartir sus conocimientos médicos.