Síndrome de Balint: causas, síntomas y tratamientos

Una rara condición médica en que el paciente presenta simultagnosia, entre otros síntomas.
Síndrome de Balint

El Síndrome de Balint es un trastorno neuropsicológico producido por una lesión cortical en el lóbulo occipital del cerebro. Conlleva una serie de síntomas y déficits atencionales, tales como ataxia óptica, apraxia óptica, simultagnosia y desorientación espacial, entre otros.

En este artículo conoceremos quién descubrió este síndrome, sus síntomas más característicos, posibles causas y patologías relacionadas, así como los tratamientos indicados que se suelen utilizar.

Síndrome de Balint: origen

El Síndrome de Balint fue descrito por un médico húngaro llamado Rezsö Balint, en el año 1909. Lo descubrió a raíz de un paciente que presentaba cierta constricción en la atención visual, y que se traducía en una incapacidad para percibir más de un objeto simultáneamente (simultagnosia).

También presentaba ataxia óptica, es decir, la incapacidad de fijar la mirada en un objeto determinado ubicado en el campo visual. Además, el paciente también manifestaba una desorientación espacial.

Características

En realidad, en la práctica clínica, no es tan habitual que se produzca el Síndrome de Balint de forma “pura”, sino más bien lo que suele ocurrir es que aparezcan síntomas aislados del propio síndrome, especialmente la desorientación espacial y la constricción de la atención espacial hacia un solo objeto (simultagnosia).

Por otro lado, cuando se produce el Síndrome de Balint de forma severa y “pura”, el paciente puede llegar a comportarse como si fuera una persona ciega.

Lóbulo occipital
La zona marcada en verde es el lóbulo occipital, la región del encéfalo que está lesionada en los casos de Síndrome de Balint. Fuente: Psicología y Mente

Síntomas

Las manifestaciones clínicas del Síndrome de Balint incluyen una incapacidad para fijar la mirada en un estímulo (apraxia óptica), falta de coordinación visuomotora (ataxia óptica o visuomotora), así como déficit atencionales, apareciendo una alteración llamada simultagnosia, consistente en un tipo de agnosia que implica no reconocer objetos que aparecen simultáneamente.

Vamos a ver cada síntoma de forma detallada a continuación.

1. Apraxia óptica

Ésta se traduce en la incapacidad para dirigir la mirada hacia un punto determinado del campo visual, o hacia un estímulo concreto. Sin embargo, el movimiento ocular está intacto (se pueden mover los ojos).

Todo ello también se traduce en la incapacidad de alcanzar, coger, tocar, o acariciar un objeto que se presenta en el campo visual. Tampoco existen afectaciones motoras o visuales en este sentido, es decir, que este síntoma no se explicaría por ello.

2. Ataxia óptica o visuomotora

En la ataxia óptica se produce una alteración en la coordinación entre la visión y el movimiento de la mano. Así, la persona tiene dificultades para apuntar hacia un estímulo, y le es imposible fijar (que no orientar) su mirada en él.

3. Simultagnosia

La simultagnosia, de forma genérica, se trata de un defecto en la integración de escenas visuales complejas; en el Síndrome de Balint, concretamente se traduce en una incapacidad de atender a más de un objeto a la vez o simultáneamente (de ahí su nombre).

A su vez, se distinguen dos tipos de simultagnosia según si la lesión se produce en el sistema visual ventral o dorsal.

4. Desorientación espacial

Consiste en la imposibilidad del paciente para orientarse y localizar de forma precisa objetos que ha visto en el campo visual. El paciente no puede indicar de forma correcta dónde se localizan los objetos, ni de forma verbal ni señalando (ataxia óptica).

5. Conducta oculomotora

La conducta oculomotora implica la coordinación entre el ojo (sistema visual) y la mano (sistema motor). En los pacientes con Síndrome de Balint, ésta es caótica, ya que se producen alteraciones en la fijación de la mirada, en la iniciación de movimientos sacádicos y en la precisión.

Además, los movimientos oculares lentos de seguimiento (por ejemplo seguir visualmente un objeto que se mueve) también están alterados.

Algunos autores opinan que estas alteraciones en la conducta oculomotora se deben a la alteración perceptual que se produce en el síndrome.

6. Percepción de profundidad

La percepción de profundidad también está alterada. Algunos autores opinan que esto se debe a la pérdida de la percepción topográfica y a un error en la percepción de la distancia.

Causas

El Síndrome de Balint se produce por una lesión cortical en el lóbulo occipital del cerebro (encargado de la visión). Concretamente, la lesión se produce en la región parieto-occipital bilateral del cerebro (unión parietoocipital). La encrucijada temporoparietal no necesariamente tiene que estar afectada.

Además, otras zonas también suelen estar afectadas, tales como la zona dorsolateral del lóbulo occipital (área 19), la circunvolución angular, y a veces el precúneo (lóbulo parietal posterior). En estudios recientes, se ha visto como la afectación de la circunvolución angular es fundamental para que aparezca el Síndrome de Balint.

Patologías

Pero, ¿qué patologías o causas producen tales lesiones en el cerebro?

Generalmente, aquellas que implican una lesión bilateral de las zonas comentadas; esta lesión suele ser simétrica. Se produce en casos de:

Accidentes Cerebrovasculares (ACV) producidos por émbolos cardiacos. Heridas de bala que se introducen lateralmente afectando las regiones parietooccipitales. Infartos. Degeneraciones cerebrales (por ejemplo debidas a la enfermedad de Alzhéimer). Glioma en alas de mariposa (tumores en el SNC, que afectan ambos hemisferios del cuerpo calloso).

Tratamiento

El tratamiento del Síndrome de Balint está orientado a la recuperación de las funciones perdidas o afectadas, en el máximo grado posible. Esto se realiza a partir de la rehabilitación neuropsicológica y de otros procedimientos como la terapia ocupacional.

Se pueden utilizar ejercicios cognitivos, ya sea en lápiz y papel, o a través de las nuevas tecnologías (ordenador, tablet, estimulación,...). Por otro lado, un tratamiento psicológico también puede ser indicado cuando se vea afectada la área más emocional de la persona.

La recuperación del paciente dependerá de diversas variables, tales como la gravedad y ubicación exacta de la lesión, su extensión, la edad del paciente, plasticidad neuronal, etc.

Referencias bibliográficas

  • Carslon, N.R. (2005). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson Educación.

  • Rafal, R.D. (1997). Balint syndrome. Behavioral Neurology and Neuropsychology, 337-356. McGraw-Hill.

  • Rosenweig, M.R., Breedlove, S.M., y Watson, N.V. (2005). Psicobiología: una introducción a la neurociencia conductual, cognitiva y clínica. Barcelona: Ariel.

Laura nació en Barcelona en el año 1994. Es Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud.