Deterioro cognitivo en la esclerosis múltiple: causas y síntomas

Explicamos la repercusión en las capacidades neurológicas de la persona enferma de EM.
Deterioro Cognitivo por Esclerosis Múltiple

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica que supone, tanto para la persona afectada como para su entorno, un cúmulo de retos a los que deberán enfrentarse a lo largo de toda su vida.

Se trata de una condición de salud cuyo diagnóstico suele producirse a finales de la segunda década de la vida o a inicios de la tercera, en un momento de efervescencia en cuanto a proyectos personales.

En este artículo hablaremos sobre el deterioro cognitivo en la esclerosis múltiple, ya que es uno de los síntomas más invalidantes de la enfermedad, pero en primer lugar nos detendremos para definir en qué consiste y cómo se expresa.

¿Qué es la esclerosis múltiple?

La esclerosis múltiple es una patología neurológica, que se alza como una de las causas más frecuentes de discapacidad (por enfermedad) en las personas jóvenes.

Tiene importantes componentes autoinmunes e inflamatorios, los cuales también contribuyen a sus fundamentos orgánicos. En general, esta condición se caracteriza por la destrucción de las vainas de mielina que recubren los axones de las neuronas, las cuales protegen su integridad y permiten su adecuado funcionamiento.

Este deterioro de las vainas de mielina tiene dos consecuencias fundamentales. La primera es que deja el propio nervio descubierto ante eventuales daños, y la segunda es que altera la actividad eléctrica saltatoria a través de la cual las propias neuronas pueden establecer una comunicación entre ellas (sinapsis). Este efecto es el responsable de los variados síntomas que acompañan a la patología, por los cuales a menudo ha recibido el apelativo de la "enfermedad de las mil caras”.

La mayor parte de las personas que padecen esclerosis múltiple (85%) presenta el subtipo remitente recurrente, que se manifiesta en forma de episodios agudos bien delimitados temporalmente, donde los síntomas adquieren una entidad preponderante y tras los cuales se aprecia una recuperación física parcial. La discapacidad sería el resultado de la suma de los síntomas residuales que permanecen tras estos brotes, y que ejercen una huella progresivamente mayor sobre importantes funciones corporales.

El 15% restante de los pacientes padece alguna de las formas progresivas, a saber: progresiva primaria, en la que los síntomas evolucionan de forma continua desde el momento en el que debuta la enfermedad; y progresiva secundaria, donde se manifiesta un avance insidioso del deterioro físico después de un periodo largo (en torno a 15 años) en el que lo hacía en forma de brotes. Este último subtipo genera mucha ansiedad, pero no tiene por qué ocurrir necesariamente.

Los síntomas más comunes de la esclerosis múltiple son los motores y los sensitivos. Entre ellos se incluyen la pérdida de fuerza muscular o la dificultad para andar; pero también una serie de sensaciones tales como el hormigueo o el acorchamiento, que pueden extenderse a cualquier parte del cuerpo (pero especialmente a los brazos y piernas). Otro síntoma relativamente común es la pérdida de agudeza visual y visión doble (como resultado de una neuritis óptica), con dolor alrededor del ojo afectado.

La fatiga es el síntoma más habitual en la esclerosis múltiple, y se asocia estrechamente con el impacto negativo de la patología sobre la vida laboral o académica. Otros síntomas que pueden aparecer son la pérdida de equilibrio, las dificultades para controlar los esfínteres urinarios/intestinales (incontinencia o excesiva contención) el dolor (neuropático o musculoesquelético) y las comorbilidades psicológicas (sobre todo depresión mayor).

En este artículo nos centraremos en uno de los más importantes: el deterioro cognitivo.

Deterioro cognitivo en la esclerosis múltiple

El deterioro cognitivo en la esclerosis múltiple es uno de los síntomas que guarda una relación más profunda con la erosión de la calidad de vida. Aunque existen discrepancias entre autores, se estima que concurre en un porcentaje alto de pacientes (entre el 40% y el 70%), siendo resultado de lesiones sobre el sistema nervioso central (manifestadas como placas o endurecimientos de tejido neural en cualquier punto del cerebro o de la médula espinal, pero especialmente a nivel periventricular).

Es más común en las personas que presentan alguna de las formas progresivas de la patología. Esto se debe a que estos pacientes muestran un deterioro más extendido sobre la sustancia blanca (como consecuencia del daño acumulado en las vainas de mielina y los axones), pero también sobre la sustancia gris y el cuerpo calloso. No obstante, en la mayor parte de los casos, el declive cognitivo es ligero y susceptible de mejora mediante estrategias personalizadas de rehabilitación.

En cuanto a estructuras cerebrales concretas relacionadas con el deterioro cognitivo en la esclerosis múltiple; destacan sobre todo el gyrus cingulado, la ínsula y la corteza temporobasal.

En este punto, es importante mencionar que el cerebro humano cuenta con capacidad plástica para tratar de compensar los daños que pudieran generarse sobre este, y además también dispone de mecanismos concretos para remielinizar los axones cuya integridad se haya visto alterada. Esta última cualidad reparadora, no obstante, tiene sus limitaciones: las nuevas vainas generadas son más vulnerables a nuevos "ataques", y estructuralmente resultan más frágiles que las originales.

Procedemos a conocer las funciones cognitivas que pueden encontrarse alteradas durante el desarrollo de la enfermedad.

Funciones cognitivas alteradas en la esclerosis múltiple

Las funciones cognitivas que con mayor frecuencia pueden verse alteradas durante el desarrollo de la enfermedad son la velocidad del procesamiento de la información, la memoria, la atención y la flexibilidad mental.

Existen múltiples estudios que relacionan este déficit con trastornos del estado de ánimo, como la depresión mayor, de tal manera que ambas realidades parecen asociarse de forma bidireccional.

Si usted es una persona con esclerosis múltiple y detecta alguna de las alteraciones que vamos a abordar, consúltelo con su neurólogo.

1. Velocidad del procesamiento de la información

La velocidad del procesamiento de la información es una dimensión de eficiencia. Describe la capacidad de una persona para distribuir sus recursos cognitivos de modo apropiado, con el propósito de desarrollar tareas que requieran de su gestión y de cierto esfuerzo mental. Así pues, esta función describe la forma en que organizamos las limitaciones inherentes al ser humano, para optimizarlas según las exigencias de una situación demandante con el fin de realizarla exitosamente.

Las personas con dificultades en la velocidad del procesamiento de la información pueden sentirse abrumadas ante entornos físicos en los que se aprecia un exceso de estimulación sensorial, o percibir que los ambientes ambiguos (en los que antes podían desenvolverse sin problemas) desbordan sus recursos cognitivos y generan una especial sensación de agotamiento físico o mental.

Esta función, no obstante, supone la contribución de muchas otras (especialmente la atención y la concentración).

2. Memoria

La memoria es la capacidad de almacenar información de distinto tipo, para ser evocada posteriormente en caso de necesidad. Se trata de una función compleja, pues existen muchas formas de describir cada uno de sus componentes, pero de entre todos ellos el más habitualmente afectado es la memoria a largo plazo. En particular, pueden apreciarse problemas para recordar hechos que sucedieron mucho tiempo atrás (memoria episódica), lo que genera angustia en quien lo experimenta.

También puede verse alterada la memoria de trabajo, un proceso cognitivo que tiene como fin almacenar la información necesaria (en segundo plano) para llevar a cabo tareas de las que estamos ocupándonos. Una de las consecuencias más comunes de su afectación es la dificultad para seguir el hilo de aquellas conversaciones que se prolongan durante muchos minutos, o de historias relativamente largas que leemos o vemos por televisión.

3. Atención

Los problemas de atención son frecuentes entre los pacientes que tienen lesiones ubicadas en la corteza prefrontal. Al igual que ocurría con la memoria, no existe una forma única de definir la atención, diferenciándose generalmente tres modalidades: sostenida (capacidad para atender estímulos durante periodos temporales largos), dividida (capacidad para atender diferentes estímulos o tareas simultáneamente) y selectiva (capacidad para atender a un estímulo relevante que se encuentra inmerso entre otros que deben obviarse).

Los pacientes con esclerosis múltiple pueden tener problemas para mantener la atención durante periodos de tiempo prolongados, e incluso experimentar alguna dificultad para focalizar sus recursos atencionales sobre un único estímulo que se encuentra presente en el entorno. En algunos casos, además, puede referirse la sensación de quedarse con "la mente en blanco".

4. Flexibilidad mental

La flexibilidad mental es la capacidad para adaptarnos a cambios en las situaciones en las que nos encontramos inmersos. Supondría también la habilidad para dejar de hacer lo que estábamos haciendo en un momento dado, adaptando (en los límites temporales pertinentes) nuestros procesos mentales y actos en respuesta a una situación que irrumpe en el entorno y cuyas características demandan destrezas diferentes.

Los pacientes con esclerosis múltiple pueden advertir, en algunos casos, que tienen dificultad para acomodarse a los imprevistos que irrumpen súbitamente, lo que implica un lapso de tiempo mayor para reorganizar sus recursos y adaptarlos a las nuevas exigencias.

Aspectos importantes a considerar

El cerebro humano tiene la capacidad de movilizar una serie de procesos dirigidos a optimizar la capacidad de adaptación al ambiente, de modo tal que aprovecha recursos físicos de los que dispone para compensar las carencias que pudieran aparecer en una función cognitiva particular. Este fenómeno es conocido como neuroplasticidad, y supone un mecanismo esencial en los procesos de rehabilitación cognitiva, los cuales han demostrado ser útiles y eficaces en la esclerosis múltiple.

Si usted padece esclerosis múltiple y percibe alguno de los problemas cognitivos que se han mencionado en este artículo, o cualquier otro que considere de relevancia por su capacidad para limitar el desarrollo normal de su vida cotidiana, no dude en contactar con un profesional para que pueda evaluar su caso y articular un programa de intervención individualizado. La rehabilitación le ayudará a aprovechar al máximo el potencial de su cerebro, optimizando todos los recursos que este pueda desplegar.

Por otra parte, considere la posibilidad de que ciertas dificultades a nivel cognitivo no tengan por qué obedecer a lesiones cerebrales atribuibles a la esclerosis múltiple. El estrés excesivo (el cual incrementa los niveles de cortisol en el organismo y a largo plazo propicia efectos nocivos sobre el hipocampo), la depresión, la fatiga o incluso el mismo envejecimiento, pueden ser importantes factores explicativos.

Las personas con esclerosis múltiple, pese a las adversidades que puedan atravesar en su vida diaria, albergan el potencial de una existencia feliz. No obvie los problemas emocionales que pueda llegar a experimentar y busque ayuda especializada, pues la evidencia científica sustenta la eficacia de los distintos procedimientos psicoterapéuticos en las personas con esta enfermedad.

Referencias bibliográficas

  • Guimaraes, J. y Sá, M.J. (2012). Cognitive Dysfunction in Multiple Sclerosis. Frontier in Neurology, 3:74.

  • Matias-Guiu, J.A., Cortés-Martínez, A., Valles-Salgado, M., Oreja-Guevara, C., Pytel, V., Montero, P. … Matias-Guiu, J. (2017). Functional Components of Cognitive Impairment in Multiple Sclerosis: A Cross-Sectional Investigation. Frontier in Neurology, 8, 643. doi: 10.3389/fneur.2017.00643

Joaquín Mateu-Mollà

Joaquín Mateu-Mollà

Doctor en Psicología

Joaquín Mateu-Mollá (Valencia, 1985) es Psicólogo General Sanitario y Doctor en Psicología Clínica por la Universidad de Valencia. Cuenta con estudios de postgrado en Psicopatología (Máster Oficial), y es un apasionado de la divulgación científica. Es colaborador habitual en la revista digital Psicología y Mente.