Las diferencias entre cáncer y carcinoma

Te explicamos todo sobre el carcinoma y cuál es su relación con el cáncer.
Carcinoma

El cáncer, lejos de ser una enfermedad única, engloba una multitud de enfermedades diferentes.

Dependiendo de la zona en la que se produzcan los tumores, así como también de características particulares de cada caso, nos encontraremos con diferentes tipos de cánceres que evolucionarán de diferentes formas.

Debido a la complejidad inherente a clasificar las variedades de cáncer de una forma útil, que englobe diferentes características, existe cierta confusión acerca de los términos que se usan para describir distintos tipos de cáncer. En este artículo explicaremos las diferencias entre el cáncer y los carcinomas, un tipo particular de cáncer, a la vez que explicamos las características y tipos comunes de los carcinomas.

¿Qué es el cáncer?

El cáncer es un término que se utiliza para describir una enfermedad causada por crecimientos anormales de células mutantes, que conocemos como tumores. Estos tumores suelen ser en su mayoría sólidos, pero los cánceres de la sangre, como la leucemia, presentan tumores líquidos.

Las causas y consecuencias de cada tipo de cáncer variarán según diversos factores, tales como las características ambientales y genéticas del afectado (como por ejemplo ser portador de un gen mutante que favorece ciertos tipos de cáncer, o ser fumador), así como también el tipo de células que mutan y dónde se encuentra la neoplasia o tumor.

La clasificación de los distintos tipos de cáncer nos facilita su identificación y tratamiento, pero a la vez es complicado hacer clasificaciones de tipos de cáncer que engloben todas las posibles diferencias entre ellos de una forma adecuada. Debido a esto, existen muchas clasificaciones y tipos de cáncer, lo cual puede traer confusión al público general.

¿Qué es un carcinoma y qué diferencias tiene con el cáncer?

Los carcinomas son una familia de cánceres que afectan a las células epiteliales. Las células epiteliales son aquellas que recubren las superficies de nuestro cuerpo, formando el tejido epitelial. Existen principalmente tres tipos de células epiteliales según su morfología:

  • Células epiteliales planas, también llamadas escamosas
  • Células epiteliales cúbicas
  • Células epiteliales columnares, también llamadas cilíndricas

Los epitelios pueden además agruparse de diferentes formas según el número de células que presenten en su estructura. Si sólo tienen una capa, se denominan epitelios simples. Si tienen más capas, colocadas la una sobre la otra, se llaman epitelios estratificados.

Las células epiteliales se encuentran en la piel, pero también las podemos observar recubriendo los pulmones, el corazón, los vasos sanguíneos y linfáticos, la vejiga, el útero, recubriendo ductos de secreción glandular… Lejos de encontrarse únicamente en la piel, las células epiteliales están presentes en muchísimas estructuras del cuerpo, especialmente aquellas que necesitan protección o aislamiento.

Su posición más externa que la de otros tejidos hace que los epitelios estén, en general, en contacto con el exterior del cuerpo, donde pueden interactuar con facilidad con factores carcinogénicos, como el humo del tabaco, la contaminación o los rayos ultravioleta. Probablemente esta es una de las razones que hacen que los carcinomas sean el tipo de cáncer más diagnosticado.

Una vez conocemos qué es un carcinoma, las diferencias con el cáncer se hacen aparentes: Un carcinoma es, simplemente, una clasificación de cáncer.

Tipos más comunes de carcinoma

Los carcinomas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo que presente tejido epitelial. Para conocer mejor esta enfermedad, comentamos a continuación los tipos de carcinoma más comunes.

1. Carcinoma de célula basal (en inglés, BCC)

Los carcinomas de células basales son cánceres que se originan en la lámina basal, que podemos encontrar bajo la epidermis. Es la forma más frecuente de cáncer de piel y está fuertemente ligado a la exposición solar, afectando más a aquellas personas con la piel pálida o que tienen una mayor sensibilidad a la luz solar.

Suelen aparecer en zonas del cuerpo que se encuentran habitualmente expuestas al sol, como la cara, orejas, hombros, cuello... A medida que padecemos quemaduras causadas por la radiación solar, nuestro riesgo de desarrollar un carcinoma de célula basal aumenta. Por ello, las personas que trabajan al aire libre tienen una mayor tendencia a desarrollar este tipo de cáncer.

Su pronóstico, si es detectado a tiempo, es muy bueno. Las tasas de recuperación de este tipo de cáncer son prácticamente del 100%, si se ha detectado el tumor antes de que evolucione a fases más peligrosas. Para evitar este cáncer, lo mejor es evitar la exposición solar desprotegida y constante. ¡Hay que usar crema solar!

2. Carcinoma de célula escamosa (en inglés, SCC)

Este tipo de carcinoma afecta normalmente a las células escamosas de la piel, aquellas que se encuentran en la capa superior de la epidermis. Cuando se desarrolla este tipo de carcinoma, su apariencia es la de manchas rojas escamosas, heridas pequeñas abiertas, verrugas o elevaciones con una depresión central, como un pequeño volcán.

Este tipo de cáncer puede desfigurarnos o matarnos si no se trata a tiempo. Al igual que el cáncer de célula basal, su riesgo aumenta por exposición a rayos ultravioleta, como los que encontramos en la luz del sol o las camas de bronceado. De hecho, las camas de bronceado parecen ser uno de los factores de aumento en la incidencia de este tipo de cáncer.

Para detectar pronto estos tipos de cáncer, debemos revisar periódicamente nuestra piel, con la ayuda de una persona cercana o un espejo. Si tenemos un tipo de piel con tendencia a las quemaduras, hemos de evitar la exposición solar directa siempre que nos sea posible. Aquellas personas rubias o con ojos claros están bajo un mayor riesgo de padecer esta enfermedad.

3. Carcinoma ductal in situ

Este tipo de carcinoma también es conocido como cáncer intraductal o cáncer de mama en etapa cero. Representa 1 de cada 5 casos de cáncer de mama y afecta a los ductos que comunican las glándulas mamarias, donde se produce la leche, con el exterior.

Por suerte, este tipo de carcinoma es “in situ”. Esto significa que no se ha movido de su lugar original. Si no se detecta a tiempo, podría evolucionar a un carcinoma invasivo, capaz de colonizar tejidos cercanos o incluso, con el tiempo, de producir metástasis. Existe además un 30% de posibilidades de reaparición de este tipo de carcinoma, habitualmente entre 5 y 10 años después de su diagnóstico inicial.

Por desgracia, los episodios de recurrencia de este tipo de carcinoma tienen un 50% de posibilidades de ser carcinomas invasivos. Esto significa que, de aparecer un nuevo tumor, es igualmente probable que se trate de un carcinoma ductal in situ, que no se moverá del sitio, como mínimo inicialmente, como que el tumor que aparezca sea un tumor invasivo, capaz de extenderse a otros lugares de nuestro cuerpo.

4. Carcinoma de células renales

Este tipo de carcinoma ocurre en los pequeños túbulos renales y son el tipo más común de cáncer de riñón. Habitualmente sólo se desarrollan en uno de los dos riñones. Con el tiempo, este tumor puede crecer y causar obstrucciones y problemas renales. El tratamiento más habitual es la retirada del riñón afectado.

Por desgracia los síntomas de este tipo de cáncer suelen aparecer una vez la enfermedad está avanzada, dificultando su tratamiento y reduciendo las probabilidades de sobrevivirlo. La hematuria -orinar sangre- es un síntoma común de este tipo de cáncer, así que deberíamos darle seriedad a los episodios de hematuria si ocurren, y acudir al médico lo antes posible.

Conclusión

Los carcinomas son una familia de cánceres que afectan al tejido epitelial. Es un tipo común de cáncer y muchos de ellos están ligados a la exposición de agentes tóxicos por parte de los pacientes. La luz solar, la contaminación del aire o sustancias tóxicas pueden acelerar la aparición y evolución de los carcinomas.

El cáncer es una enfermedad muy compleja, que engloba diferentes patologías. Al igual que con las personas, dos cánceres pueden parecerse mucho, pero difícilmente serán exactamente iguales, debido al componente genético de esta enfermedad. Aun así, estar informado acerca de estas enfermedades y acudir al médico al detectar los síntomas es la mejor forma de prevenir casos graves de cáncer descontrolado.

Referencias bibliográficas

  • What is cancer? Extraído el 20/06/2019 de www.cancer.gov
  • Berman, Jules J. (2004) “Tumor Classification: Molecular Analysis Meets Aristotle.” BMC Cancer 4.

Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.