Las 90 mejores frases de Friedrich Nietzsche

Repasamos la forma de ver la vida del icónico filósofo alemán.
Frases de Friedrich Nietzsche

Friedrich Nietzsche (1844 - 1900) fue un filósofo alemán contemporáneo del siglo XIX que escribió sobre gran cantidad de temas diferentes, véase: el arte, la filología, la historia o la religión.

La influencia del pensamiento nietzscheano nos llega incluso hasta el día de hoy, su forma de explicar el mundo lo convirtió en un filósofo muy carismático y estudiado en todas las facultades de Filosofía del mundo.

Grandes frases y pensamientos de Friedrich Nietzsche

Cualquiera que se haya interesado mínimamente por la filosofía conoce la importante figura que fue Nietzsche y de su transcendencia en la filosofía moderna.

Por eso hemos decidido oportuno realizar una breve selección de 90 frases de Nietzsche que creemos que seguro os gustarán y que nos darán una visión general sobre sus opiniones y reflexiones en distintos planos de la realidad.

1. El hombre de fe, el "creyente" de toda especie es, por necesidad, un hombre dependiente…

Nietzsche nos habla con esta frase sobre la necesidad del hombre de creer en algo superior a él mismo.

2. También Dios tiene su infierno: es su amor a los hombres.

Una forma curiosa de ver la religión, pues todo el mal en la tierra es causado por el hombre.

3. Los hombres superiores no se hacen por la fuerza de sus sentimientos, sino por la duración de los mismos.

Los sentimientos de verdad perduran en el tiempo dentro de nosotros.

4. La valía de un hombre se mide por la cuantía de soledad que le es posible soportar.

La soledad es algo que ningún hombre desea, puede ser útil en ocasiones para reflexionar pero el hombre no la desea de forma prolongada en su vida.

5. No hay, en la naturaleza toda, criatura más triste y repugnante que el hombre que ha desertado de su genio y que mira a derecha y a izquierda, detrás suyo y en todas las direcciones.

El hombre sin su intelecto está perdido en vida, este nos hace una criatura única en el mundo.

6. El más orgulloso de los hombres, el filósofo, es totalmente de la opinión de que, desde todas partes, los ojos del universo están dirigidos telescopicamente a sus obras y a sus pensamientos.

Nietzsche nos comenta el egocentrismo dentro de los propios filósofos y su afán por ser reconocidos, cosa que compartimos muchos de los hombres.

7. Aun el hombre más razonable tiene necesidad de volver a la Naturaleza, es decir, a su relación fundamental ilógica con todas las cosas.

Nuestro arraigo con la naturaleza es algo intrínseco en el ser humano. Nos sentimos cómodos y relajados en un entorno natural controlado.

8. La liberación del hombre, la ruptura de las cadenas que le mantienen aún atado al animal, pasa por la superación de los prejuicios morales.

Ciertos prejuicios morales eran, según Nietzsche, algo que nos debilitaba como sociedad.

9. El hombre de la tarde, con los instintos salvajes dormidos, tiene necesidad de veraneo, de baños, de ventisqueros.

Con el transcurso del día todos los hombres nos relajamos y nos gusta dedicarnos a tareas ociosas.

10. Durante el sueño, el hombre, en las épocas de civilización y rudimentaria, aprende a conocer un segundo mundo real; tal es el origen de toda metafísica.

Nietzsche nos habla del mundo onírico y cómo este nos ayuda a aclarar nuestras ideas o incluso a crear.

11. Su virtud es la consecuencia de su dicha. Un hombre dichoso realizará necesariamente ciertos actos e instintivamente huirá de cometer otros, pues así lo exige el sentimiento del orden que él representa fisiológicamente.

Nuestros actos nos llevan en la vida a conseguir nuestras metas, aunque visto desde fuera los demás crean que es cuestión de suerte.

12. El cristiano tiene necesidad de la enfermedad, más o menos como los griegos tienen necesidad de un exceso de salud, poner enfermo al hombre es la verdadera intención oculta de todo el sistema de procedimientos salutíferos de la Iglesia. Y la Iglesia misma ¿no es ella el manicomio católico como último ideal?

La religión ha utilizado siempre su discurso para atraer nuevos miembros a su congregación, y este cala mucho más dentro de las personas enfermas, pues sienten la necesidad de creer que algo superior les ayudará... aunque realmente no sea este el caso.

13. Pero el hombre mismo tiene una invencible tendencia a dejarse engañar…

El hombre siente la necesidad de llegar a una solución fácil de sus problemas, aunque esta solución no sea una realidad. .

14. La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.

La hipocresía es un mal que padecen muchas personas, y esta es mucho peor que la simple mentira. Una de las frases de Nietzsche más célebres.

15. Hay épocas en las que están juntos el hombre racional y el hombre intuitivo, el uno angustiado ante la intuición, el otro mofándose de la abstracción; este último es tan irracional, pues, como poco artístico el primero.

Nuestra personalidad, con los numerosos aspectos que tiene, nos lleva muchas veces a auto boicotearnos.

16. Viciosa es toda especie de contranaturaleza. La especie más viciosa de hombre es el sacerdote: él enseña la contranaturaleza. Contra el sacerdote no se tienen razones, se tiene presidio.

Nietzsche nos muestra su visión sobre los hombres de fe, que eran contrarios totalmente con su propia visión personal.

17. Hay cuestiones en las que no le corresponde al hombre decidir sobre la verdad y la no-verdad: todas las cuestiones más altas, todos los problemas supremos del valor están más allá de la razón humana…

Los problemas más complicados parecen que escapan a nuestra comprensión como seres humanos.

18. La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso.

Disfrutar nuestro camino en la vida y vivir el momento nos hace mucho más felices que por lo contrario obsesionarnos con metas personales.

19. El hombre filosófico tiene el presentimiento de que bajo esta realidad en la que vivimos y somos yace una segunda realidad muy distinta, es decir, que ella es una apariencia.

La realidad que percibimos está limitada por nuestros sentidos y solo es parte de una realidad total mucho más amplia.

20. El budismo es una religión para hombres tardíos.

Nietzsche nos habla su forma particular de ver el budismo; era un hombre muy crítico con la religión.

21. Cuántos hombres se precipitan hacia la luz, no para ver mejor sino para brillar.

Muchas veces buscamos una meta por propia realización personal, no porque nos sea totalmente necesario llegar a conseguirla.

22. El hombre de partido se convierte por necesidad en un mentiroso.

Aquel que se somete a las directrices de un partido político y tiene que adoptar totalmente una ideología, en ocasiones tiene que mentir en ciertos aspectos, aunque realmente ni él mismo crea en ellos.

23. Un hombre religioso piensa sólo en sí mismo.

La religión puede ser también una búsqueda de la realización personal y por consiguiente un mero afán egocentrista de aquel que la practica.

24. Dios ha muerto, viva el hombre, que lo ha matado.

Nietzsche no habla sobre cómo el hombre moderno actualmente no tiene esa necesidad de creer en un dios y puede vivir sin necesidad de una religión.

25. El hombre condicionado de esta manera transforma las cosas hasta que se tornan reflejos de su perfección. Esta transformación en lo perfecto es el arte.

¿Qué es el arte si no la búsqueda de la perfección? O es simplemente nuestra forma particular de ver esta perfección.

26. Mi destino quiere que yo haya de ser el primer hombre honesto.

Nietzsche se nos muestra en sus pensamientos como un hombre sin tapujos, al mostrar y decir lo que piensa sin importar lo que piensen los demás.

27. ¡Pero sólo el hombre es para sí mismo una carga pesada! Y esto porque lleva cargadas sobre sus hombros demasiadas cosas ajenas. Semejante al camello, se arrodilla y se deja cargas bien.

Las personas cargamos con mucho a lo largo de nuestras vidas y deberíamos aprender a desprendernos de aquello que realmente no nos hace ningún bien.

28. Lo que nosotros reconocemos en un hombre, eso lo hacemos arder también en él.

Alabar aquellas cosas positivas en tus allegados les hace resaltarlas y por consiguiente mejorar como personas.

29. La necesidad de creer es una necesidad de los débiles. El hombre débil necesita depender.

La necesidad de las personas en creer en algo superior suele deberse a una debilidad física o moral que les hace creer no ser capaces de enfrentarse por sí solos al mundo que les rodea.

30. Cuando hay paz, el hombre guerrero se ataca a sí mismo.

El hombre belicoso siente la necesidad de estar permanentemente en guerra.

31. Dos cosas quiere el hombre auténtico: peligro y juego. Por ello quiere a la mujer: el más peligroso de los juegos.

Nietzsche nos procesa de esta forma tan particular su amor hacia las mujeres.

32. ¿Es el hombre sólo un error de Dios? ¿O Dios sólo un error del hombre?

Dios creó a el hombre o fue el hombre el que creó a dios?

33. El juicio de lo bello del hombre es producto de la vanidad que posee como especie.

La vanidad como especie nos hace creernos más importantes de lo que realmente somos.

34. Cada hombre es un misterio único.

Cada persona tiene una personalidad única que nos hace ser muy distintos los unos de los otros.

35. La voz de la conciencia es la voz de algunos hombres en el hombre.

Nuestra forma de percibir lo correcto muchas veces es condicionada por las enseñanzas de aquellas personas que fueron relevantes en nuestra vida y nos enseñaron a ser la persona que somos.

36. A las personas prácticas no les gusta el hombre circunspecto, le consideran peligroso.

Las personas prácticas utilizan todas las herramientas que la vida les ofrece para conseguir sus objetivos.

37. En el mundo no hay más que un camino que sólo tú puedes recorrer: ¿a dónde conduce? No preguntes, síguelo. ¿Quién dijo que "un hombre jamás se eleva tan alto como cuando no sabe a dónde puede llevarle su camino?

Dónde nos llevarán nuestras vidas ninguno lo sabemos, pero nuestra obligación de vivirlas puede llevarnos muy lejos. Una de las frases de Nietzsche más recordadas.

38. Pertenece la Historia ante todo al hombre activo y poderoso, a aquel que sostiene una magna lucha, necesita modelos, maestros, confortadores, y no puede encontrarlos entre sus compañeros ni en el presente.

Aquellos hombres que sobresalen entre los demás y nos guían en nuestro camino, se acaban convirtiendo en aquellas personas con más relevancia entre nosotros, e incluso pueden llegar a ser parte de la Historia.

39. Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.

El mal es intrínseco al ser humano, el mal no se encuentra dentro del mundo animal, según esta reflexión de Nietzsche.

40. Al hombre de conocimiento le disgusta bajar al agua de la verdad no cuando está sucia, sino cuando no es profunda.

Aquella persona que busca la verdad desea una verdad real, no una verdad a medias.

41. Porque en el hombre moderno la avidez por la forma bella que dicta la moda se corresponde con la fealdad de su contenido…

El mundo de la moda y la belleza humana no se preocupa por los valores y pensamientos, cosa que hace que una persona pueda ser muy bella por fuera y muy fea por dentro.

42. El error ha hecho al hombre bastante profundo, para hacer proceder de él las religiones y las artes.

La búsqueda de la realización personal ha hecho que el hombre desarrolle en gran medida mucho de su potencial, creando mucho por el camino.

43. El hombre es el animal más enfermizo por ser el más desviado de sus instintos.

El hombre es el único animal que se guía por la razón no por los instintos, cosa que nos hace ser totalmente distintos a todos los demás animales.

44. Sólo a través de la mujer llegó el hombre a gustar del árbol del conocimiento

El intelecto y nuestra capacidad de razonar es igual en el ser humano entre hombres y mujeres, y Nietzsche siempre fue un defensor de la figura de la mujer dentro de las artes y las ciencias.

45. Al hombre ya no lo derivamos del "espíritu", de la "divinidad", hemos vuelto a colocarlo entre los animales.

La ciencia desmonta el creacionismo con el que la iglesia había sometido al hombre durante cientos de años.

46. El hombre necesario del porvenir ha debido hallarse siempre en contradicción con su época.

Muchos de nosotros alguna vez hemos podido pensar que hemos nacido en el momento incorrecto de la Historia, y Nietzsche también había llegado a esa conclusión.

47. Los hombres más intelectuales como son fuertes encuentran su felicidad allí donde otros encontrarían su ruina: en el laberinto, en la dureza consigo mismos y con los demás, en el experimento; su goce consiste en vencerse a sí mismos.

Aquellas personas inteligentes desean mejorar y ser mejores de lo que fueron el día anterior, la superación personal les realiza.

48. El cristianismo se basa en la mentira de que el hombre no puede saber por sí mismo lo que es el bien y el mal.

Nietzsche nos habla sobre la necesidad del cristianismo de anular en parte la voluntad de las personas para poder así someterlos a sus designios.

49. La naturaleza y no Dios es lo que separa a los hombres que dominan por su entendimiento, por la fuerza o por el carácter.

Las cualidades en las personas son las que nos diferencian entre nosotros y con los demás seres vivos.

50. Al cristianismo no se le debe adornar ni engalanar: él ha hecho una guerra a muerte a ese tipo superior de hombre, él ha extraído de esos instintos, por destilación, el mal, el hombre malvado — el hombre fuerte considerado como hombre típicamente reprobable, como hombre réprobo.

Nietzsche nos muestra en esta frase su disgusto con el cristianismo y con las ideas que representa, él no era ateo pero tampoco era partidario de la Iglesia.

51. En el fondo del alma el hombre es tan sólo maligno, pero la mujer ella sí puede ser mala.

Nietzsche sabía muy bien que las mujeres merecían tanto como el hombre su respeto y admiración y que no debían ser infravaloradas.

52. Lo que sirve de alimento y fortaleza para los hombres superiores, debe ser casi un veneno para los hombres inferiores.

Aquellas experiencias duras nos fortalecen como personas y el débil es aquel que no sabe crecer con ellas.

53. Mejor que el hombre entiende a los niños la mujer; pero el hombre es más niño que la mujer.

Una forma de decir que siempre el cuidado de los niños ha quedado en mano de las mujeres, puesto quizás también ellas demuestran un mayor grado de madurez en la vida que los hombres.

54. Estoy a 6000 pies más allá del hombre y del tiempo.

Una frase que nos muestra como el filósofo se sentía incomprendido en la sociedad que se encontraba.

55. Hay derecho que nos permite tomar la vida de un hombre; no hay ninguno que nos permita tomar su muerte; es pura crueldad.

Nietzsche era un abolicionista de la pena de muerte, pues creía que nada nos otorgaba el derecho de arrebatar una vida ajena.

56. Según el cristianismo el hombre no debe pensar y debe sufrir de modo que tenga constante necesidad del sacerdote.

La necesidad de la religión de crear en las personas una dependencia de ella para su propia supervivencia.

57. La brevedad de la vida humana conduce a muchas afirmaciones erróneas sobre las cualidades del hombre.

Muchas veces creemos que tenemos ciertas cualidades que con el pasar de los años y visto con perspectiva demuestra que no eran tales.

58. Es la nuestra, sin duda, hora de grave peligro: los hombres parecen estar a punto de descubrir que en todos los tiempos el egoísmo de los individuos, de los grupos o de las masas ha sido el motor de los movimientos históricos; pero no se está alarmado por este descubrimiento, sino que a la vez se decreta: "El egoísmo ha de ser nuestro dios”.

El afán de superación personal es lo que ha llevado muchas veces a las personas a realizar grandes gestas en la historia, y en la sociedad actual el egoísmo es algo que en muchas ocasiones incluso es premiado en la vida.

59. El concepto "hijo del hombre" no es una persona concreta, perteneciente a la historia, una realidad singular, irrepetible, sino un hecho "eterno" un símbolo psicológico desligado del concepto del tiempo.

Nietzsche nos habla sobre este concepto “hijo del hombre” y que este puede ser utilizado a lo largo del tiempo, pues no se refiere a un momento o persona en concreto.

60. Una moral altruista es una cosa mala; fisiológicamente quiere decir: no sé dónde hallar mi interés. Descomposición de los instintos, hombre acabado el que se torna altruista.

Nietzsche nos habla de cómo la sociedad no valora suficientemente los actos altruistas y como esta se desliga de ellos.

61. Todo hombre superior tiende instintivamente a buscar un nido donde estar al abrigo del vulgo, donde poder olvidar la regla hombre para sentirse a sí mismo como una excepción.

Las personas tendemos a creernos únicos e irrepetibles, diferentes al resto de la sociedad, pero no siempre estamos en lo cierto.

62. La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño.

Madurar muchas veces nos lleva a reencontrarnos con nuestros pensamientos de cuando éramos niños, y estos nos pueden llevar un paso más allá, pues estos nos conducen a saber realmente qué es lo que queríamos al inicio de nuestra historia.

63. Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer.

Nietzsche nos muestra la dureza de la sociedad donde se encontraba y como esta no mostraba clemencia con las personas desafortunadas.

64. Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.

Una forma un tanto curiosa de cómo las personas pueden ser percibidas por los animales, tendiendo incluso a humanizar los pensamientos de los animales.

65. Los hombres históricos: la mirada fija en el pasado los empuja hacia el futuro, los alienta a continuar luchando con la vida y enciende en ellos la esperanza de que lo bueno todavía vendrá, de que la felicidad está detrás de la montaña que se aprestan a escalar.

El valor en los hombres los lleva lejos en la vida, incluso llevándolos a alcanzar la inmortalidad histórica.

66. El hombre moderno se ha convertido en espectador que goza y deambula y se encuentra ahora en una situación en que ni aún grandes guerras y revoluciones pueden apenas cambiar nada por un instante.

La sociedad moderna hace que incluso en las situaciones más catastróficas el hombre siempre encuentre refugio en algún lugar por un instante.

67. Mas yo jamás he creído al pueblo cuando ha hablado de grandes hombres - y mantuve mi creencia de que era un lisiado al revés, que tenía muy poco de todo y demasiado de una cosa.

Un pensamiento que nos hace reflexionar sobre si realmente aquellas grandes personas realmente lo fueron o simplemente se vieron envueltas en una situación en concreto.

68. Lo que haya podido dar una mayor dimensión y una realización más hermosa al concepto de hombre ha de tener una existencia eterna para poder seguir haciéndolo eternamente.

La creación de la religión y como esta establece su base en la eternidad para así no tener nunca fecha de caducidad.

69. En el fondo todo hombre sabe muy bien que sólo está una vez, en cuanto ejemplar único, sobre la tierra, y que ningún azar, por singular que sea, reunirá nuevamente, en una sola unidad, esa que él mismo es, un material tan asombrosamente diverso. Lo sabe, pero lo esconde, como si se tratara de un remordimiento de conciencia.

Todos nos sentimos únicos y a la vez nos da miedo mostrarnos como realmente somos delante de la sociedad, por si llegado el momento fuese el caso de no tener la aprobación de ella.

70. Pues primitivamente, siempre que el hombre veía que se producía un acontecimiento, creía en la existencia de una voluntad como causa de aquel, así como en la de seres que actuaban personalmente en un segundo plano. La idea de la mecánica le resultaba totalmente extraña.

El ser humano durante mucho tiempo no ha sido mas capaz de ver que lo obvio que se encontraba delante de él, no era consciente de que una serie de acontecimientos ajenos podrían haberse producido sin su conocimiento.

71. Hay días en que me invade un sentimiento más negro que la más negra melancolía: el desprecio a los hombres. Y para no dejar ninguna duda sobre qué es lo que yo desprecio, sobre quién es el que yo desprecio: es el hombre de hoy, el hombre del que yo soy fatalmente contemporáneo.

La pérdida de la fe en la sociedad en la que se encontraba hizo de Nietzsche una persona que nunca se encontró cómodo en el momento de la historia en el que vivía.

72. Cuando un hombre rebaja su talento únicamente para ponerse al nivel del lector, comete un pecado mortal que éste no le perdonará nunca, suponiendo, por supuesto, que se dé cuenta de ello. Puede uno decirle al hombre cosas atroces, pero enalteciendo su vanidad.

No debemos limitarnos por miedo a no ser comprendidos, debemos ser aquello que somos realmente para ser consecuentes con nosotros mismos.

73. Nosotros hemos descubierto la felicidad, conocemos el camino, hallamos la salida de muchos milenios de laberinto. ¿Quien más la encontró? ¿Acaso el hombre moderno? Yo no sé ni salir ni entrar; yo soy todo lo que no sabe ni salir ni entrar, así suspira el hombre moderno…

La civilización moderna también trajo a los hombres el desasosiego de la no realización y este los llevó a convertirlos en seres mucho más infelices.

74. ¿En qué forma le sirve, pues, al hombre de hoy la concepción monumental del pasado, la ocupación con lo clásico e infrecuente de tiempos pretéritos? Extrae de ella la seguridad de que lo grande alguna vez se dio, en todo caso fue posible, y, en consecuencia, volverá a ser posible alguna vez; avanza él más animado, pues ha quedado vencida la duda que lo asaltaba en horas de debilidad, la duda de que acaso aspirara a lo imposible.

Nietzsche nos habla aquí de cómo tendemos a autoengañarnos para poder seguir con nuestras vidas, pensando que si en el pasado las cosas fueron mejores en un futuro pueden también serlo.

75. En realidad, estamos viviendo, a este respecto, las consecuencias de la doctrina, pregonada últimamente desde todas las esquinas, de que el Estado es el objetivo supremo de la humanidad y de que no hay deber mayor para un hombre que el de servir al Estado. Algo en lo que yo no percibo tanto un regreso al paganismo cuanto a la tontería.

La política vista desde el punto de vista del filósofo y como este le resta importancia dejándola solo como una parte de más de la vida y no como algo vital.

76. Desde los tiempos en que los hombres se acostumbraron a creer en la posesión de verdades absolutas, se ha derivado un profundo malestar en todas las actitudes escépticas y relativas, tomadas en relación a cualquier problema del conocimiento: se prefiere mucho más a menudo consagrarse, con los pies y manos atados, a una convicción que sea la de las personas que tienen autoridad (padres, amigos, maestros, príncipes), y se siente, al no hacerlo, una especie de remordimiento.

No encontrar un objetivo en la vida hace de nosotros personas mucho más infelices y es por ello que a veces consagramos nuestras vidas en actividades que realmente no merecen nuestro tiempo.

77. Yo no soy un hombre, soy un campo de batalla.

Las batallas internas que vivimos todas las personas son constantes durante toda nuestra vida.

78. El hombre es algo entretenido…

Una breve cita que nos dice que el estudio del hombre y como este se desarrolla es algo que puede llevarnos largo tiempo.

79. Entre los hombres siempre serás un extraño.

Siempre habrá aquel que te vea con los ojos de un extraño, pues nunca tendrás la aprobación de todo el mundo.

80. Entre los hombres como en cualquier otra especie animal hay un exceso de enfermos, de degenerados, de débiles, de dolientes; los sanos constituyen una excepción.

Aquellas personas libres de dolencias morales o físicas son estadísticamente bajas en número entre toda la sociedad.

81. El hombre se retira entonces de la infinidad del horizonte, replegándose sobre sí mismo, y se encierra dentro del más reducido recinto egoísta, donde está condenado a secarse y atrofiarse: allí es probable que llegue a ser inteligente, pero nunca sabio.

El egoísmo y egocentrismo nos hace personas menos sabias, pues nunca valoramos la verdad que nos transmite alguien que no seamos nosotros mismos.

82. El tipo de hombre que se debe querer como el de mayor valor.

Todas las personas somos iguales delante de la sociedad y todos debemos ser tratados con la misma dignidad.

83. El hombre ha creado a la mujer; ¿con qué? Con una costilla de su dios... de su ideal.

¿Qué es la mujer si no aquello que el hombre más desea? incluso en sus instintos más básicos.

84. Ciertos hombres nacen póstumos.

Hay hombres que nacen carentes de todo aquello que los hace grandes: la búsqueda del desarrollo personal y la autosuperación.

85. Puede considerarse como un monstruoso atavismo que aún hoy el hombre vulgar está esperando las opiniones de los demás acerca de sí mismo para someterse a ellas.

Las personas somos esclavas de la sociedad, además de rehenes la aprobación de esta y nos sometemos a ella sin ponerla en duda, desperdiciando así nuestras vidas.

86. Al hombre le ocurre lo mismo que al árbol. Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tienden sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo, hacia el mal.

En nuestro camino hacia a la excelencia acabamos realizando actos que no pensábamos que tuviésemos que hacer, pero es que la dualidad en la vida y en el universo es constante. Para llegar alto primero tenemos que ensuciarnos las botas.

87. Las religiones tienden a conservar estos casos abortivos y a desterrar a los fuertes, hacer sospechosa la felicidad. Su objetivo es convertir al hombre en un aborto sublime.

La religión desprecia al intelectual, pues este pone en duda todas las doctrinas en las que esta se funda, y además esta se nutre de la ignorancia de sus seguidores.

88. El hombre, como genio constructor, se eleva de tales modos muy por encima de la abeja: ésta construye con cera que recoge de la naturaleza, él con la materia mucho más fina de los conceptos que primero tiene que fabricar de sí mismo.

Nietzsche nos habla de cómo nuestras ideas son construidas igual que como las abejas construyen su nidos, pero con la diferencia de que las primeras son construidas con el material de nuestros pensamientos.

89. Ya que el hombre quiere existir, a la vez por necesidad y por aburrimiento, de una forma social y gregaria, necesita un tratado de paz…

Para el desarrollo de una sociedad es necesario que los países que la conforman coexistan en paz.

90. Porque lo necesario es que el hombre llegue a estar contento de sí mismo, independientemente de que ello lo consiga con este o con aquel tipo de arte o poesía.

La búsqueda de la realización personal es el camino que seguimos las personas a lo largo de nuestra vida, y cada uno debe elegir el camino que le llevará a ella.

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Filosofía

Elvira nació en Madrid en 1994. Es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y actualmente está estudiando el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad de Barcelona. Compagina sus estudios con ser colaboradora de MedSalud.com.