20 ejercicios para mejorar la memoria (para jóvenes y adultos)

Darle un empujón a nuestro cerebro para incrementar nuestra retención siempre es una buena idea.
Ejercicios mejorar la memoria

Tener buena memoria es algo muy necesario en todas las edades, pero en niños y adolescentes se vuelve crucial a la hora de enfrentarse a los estudios y a los retos de aprendizaje.

Está muy extendida la creencia de que una buena capacidad memorística es algo innato, pero lo cierto es que se puede mejorar mediante la práctica.

Ejercicios para mejorar la memoria niños y adolescentes

Vamos a ver 20 ejercicios para mejorar la memoria de niños y adolescentes, además de entender qué puede perjudicar a la memoria y algunos consejos para los padres.

1. Memorizar letras de canciones

Aprenderse las letras de las canciones es una buena técnica para poner a prueba la memoria, además de ser divertida. Niños y adolescentes disfrutan siempre de una buena melodía. Se puede practicar escribiendo las letras en una libreta y cantarlas hasta memorizarlas.

2. Contar cuentos

A todos los niños les gusta los buenos cuentos. Leerles un cuento y pedir luego que digan de qué se acuerdan supone un buen ejercicio para fortalecer la memoria.

También, se puede poner a prueba su memoria contando el cuento otra vez y equivocarse a propósito en alguna parte, para ver si nos corrigen y nos dicen qué pasó realmente.

Además, se puede ir a un nivel más, e inventar un cuento entre los dos, apuntarlo y hacer que un día sea el adulto quien lo cuenta y otro el niño.

3. Poner objetos en orden

En una mesa se colocan diferentes objetos cotidianos, y se pide al niño que los observe bien. Luego se esconden estos objetos en una caja y, pasado un tiempo, se pide al niño que los coloque como estaban en la mesa.

Para incrementar el nivel de dificultad se puede hacer que, al darle los objetos, hayan de nuevos y ver si el niño se acuerda de si estaban o no.

4. He visto, he visto…

Si vamos a casa de algún conocido o vamos a una tienda, se puede poner a prueba la memoria del niño o del adolescente preguntándole si se había fijado en algún objeto de ese lugar.

Así, se puede competir por ver quién se acuerda de más objetos.

5. El juego del teléfono

Este puede ser muy adecuado para adolescentes dado que es muy dinámico y pueden jugarlo varias personas.

A uno de los jóvenes se les dice una frase, que debe decirle a su compañero tal cual la recuerda. El compañero debe hacer lo mismo y así sucesivamente, hasta llegar al último integrante de la cadena.

Al final, se comparará la frase original con la que ha llegado al final. Puede ser muy divertido ver como la misma frase ha sufrido una evolución a medida que ha ido viajando por la cadena. Esto pone en práctica la memoria auditiva y de trabajo.

6. Aprender idiomas

El multilingüismo ha adquirido un papel fundamental en el siglo XXI.

Aprovechando que a edades tempranas se aprende con relativa facilidad nuevas palabras, el aprendizaje de idiomas como el inglés o el francés puede ser de gran ayuda para el futuro de niños y jóvenes, además de ser poner en práctica la memoria mediante el aprendizaje de nuevo vocabulario.

Las academias están bien, pero en casa se puede facilitar este aprendizaje enseñando el nombre de los objetos del hogar en la lengua que se quiere enseñar.

7. Vídeos y películas

Los medios audiovisuales siempre son atractivos para los niños. Tras ver una película, podemos pedirle que nos recuerde todo lo que ha visto, cómo eran los personajes, como eran las casas o los lugares donde ha pasado la acción.

8. Tarjetas iguales

Es un juego sencillo de entender y practicar, y si no se tiene uno en casa siempre se puede hacer uno casero.

Se reparten tarjetas, las cuales forman parejas con la misma imagen. Se giran para que se vea su parte en blanco. El joven tendrá que girarlas para encontrar las parejas de imágenes.

Se puede añadir dificultad poniendo parejas de imágenes muy similares pero con detalles diferentes o bien añadiendo más tarjetas.

9. Simón dice

Este juego es apto para niños a partir de 5 años. Consiste en un aparato que va iluminando luces de colores siguiendo una secuencia, y los participantes deben pulsarlas siguiendo el mismo orden.

Si no se tiene uno de estos en casa, se puede hacer de forma manual. Colocando unas cartulinas de colores, cortadas en forma de triángulos formando un rombo. Uno se encarga de ser quien se invente las secuencias y el resto deben tocar las cartulinas siguiendo el mismo orden.

10. Pasear y aprender

Mientras se pasea se puede enseñar lugares históricos de la ciudad, animales poco comunes o algún sitio llamativo. Al volver de paseo, se puede pedir al nio que esta vez sea él quien nos haga de guía, explicándonos con detalle lo que hay por el camino.

11. Palabras encadenadas

Es ideal para practicar tanto memoria como lenguaje y aprender nuevo vocabulario.

En esta actividad se ponen en práctica aspectos de la memoria como es la velocidad de procesamiento y recuperación de la información.

Lo ideal es que se practique en grupos de 4 o 5 personas. Una persona dice en voz alta una palabra, y el siguiente tiene que decir otra que empiece por la misma sílaba que acaba la anterior. Por ejemplo, si uno dice “casa” el siguiente tiene que decir una palabra que empiece por “sa”, como “saco”, y luego el siguiente con “co”, como “comida”.

12. Memorizar las personas de una foto

Se presenta una foto en la que hay varias personas. Luego, se esconde. Se pide al niño o al adolescente que trate de recordar cómo eran, qué llevaban, si uno era más alto que el otro…

13. Repetir frases mentalmente

El juego empieza con uno de los participantes diciendo una frase. El siguiente debe decir la misma frase y añadir otra, como por ejemplo “casa grande” y “perro negro”. Y así sucesivamente. El juego continúa hasta que uno de los participantes es incapaz de recordar todas las frases.

14. Familias de palabras

Se indica el nombre de una categoría semántica, como pueden ser animales, ciudades, países, colores…

Cada persona tendrá que decir una palabra que esté dentro de ese campo semántico, sin repetir las que hayan dicho los demás. El juego continúa hasta que un jugador es incapaz de decir una palabra nueva.

15. Cadenas de números

Para trabajar la memoria de trabajo, esta actividad es realmente buena. Consiste en ir diciendo secuencias de números y que otra persona trate de recordarlas una vez se han dicho todas.

Para añadirle dificultad, se pueden hacer las secuencias cada vez más largas, empezando por secuencias de solo dos números (p.ej., 1-7) hasta llegar a de diez o más (3-9-8-5-6-7…).

16. Jugar al ajedrez

Una de las ventajas de este juego es que se puede poner como objetivo ver hasta qué punto los niños se acuerdan de las reglas y las ponen en práctica. Además de poner a prueba la memoria, también se practica el razonamiento, las habilidades visuoespaciales y la estrategia.

17. Poesías, trabalenguas y adivinzanzas

Son buenas formas de poner en práctica la memoria, y se pueden considerar un nivel de mayor dificultad que el de memorizar las letras de las canciones.

18. Puzles

Recordar a donde iba un determinado detalle de la imagen que compone el puzle es una muy buena forma de poner en práctica habilidades visuoespaciales. Gracias a la gran variedad de puzles en el mercado, se puede ir incrementando la cantidad de piezas y entrenar la memoria.

19. Copia y reproducción de figuras

Otra buena forma de practicar la memoria visuoespacial es este ejercicio. Consiste en ver, copiar y dibujar una figura geométrica.

Es ideal hacerlo en grupo. Uno de los integrantes dibuja una figura, ya sea abstracta o una que represente algo real, de la forma que más le guste pero adaptada al grupo de edad del resto de miembros del grupo.

Se pide al resto del grupo que la observen bien. Se pide que la copien teniendo la figura original como modelo.

Después se quita el dibujo, se da papel y lápices y se pide que dibujen a misma figura de la mejor manera que se acuerden.

20. Buscar las diferencias

Para acabar, uno de los ejemplos más clásicos de ejercicios para poner a prueba la memoria es el de encontrar las diferencias entre dos imágenes aparentemente iguales. Esto ayuda a trabajar la memoria a corto plazo.

¿Qué obstáculos pueden afectar a la memoria?

En la vida diaria, hay muchos factores que pueden afectar negativamente a la memoria de los niños y los adolescentes. Es cierto que pueden deberse a problemas médicos y, en ese caso, será necesario acudir a un profesional para poder hacer un diagnóstico y elaborar un tratamiento.

Pero, en la mayoría de ocasiones, se debe a cosas más mundanas pero igualmente perjudiciales, no únicamente para los estudios, sino también para poder desarrollarse como personas adaptadas a las exigencias de la vida.

El sobreuso de la televisión, el ordenador y los teléfonos móviles, una mala higiene del sueño junto con el estrés, pueden llevar a una falta de interés y problemas de concentración en los estudios, pero también pueden suponer problemas de memoria, especialmente la falta de sueño dado que favorece que se sienta cansado.

Un estilo de vida desorganizado en los padres, junto con unos malos hábitos de alimentación, dificultan que el cerebro de los más jóvenes funcione de forma correcta, manifestándose problemas de memoria.

Consejos para los adultos

Además de realizar los ejercicios que aquí se presentan, es recomendable que los padres promuevan buenos hábitos de salud.

Incrementar el consumo de frutos secos, pescado azul, verduras y productos lácteos contribuye a que se den unas buenas funciones cerebrales. También, es recomendable marcar una hora en la que se deben ir a la cama, y así asegurarse de que duermen las 8 horas recomendadas. Limitar el uso de los dispositivos electrónicos, especialmente los móviles, es un buen paso para evitar que se distraigan y presten mayor atención a lo que los rodea.

Un estilo de vida organizado contribuirá a que se vayan a dormir a la hora, además de planificarse el día y evitar intromisiones a la hora de hacer los deberes y estudiar. Deben aprender que cada cosa se debe hacer a su debido tiempo. Ante los descuidos de los jóvenes se debe optar por una postura firme pero comprensiva. Hay que hacerles ver las consecuencias de que se olviden algo importante.

Si los jóvenes ya dan muestras de que intentan mejorar su memoria o se esfuerzan por recordar lo que han aprendido en la escuela, se les debe felicitar y animar. Así se les motiva para que lo sigan haciendo.

Referencias bibliográficas

  • Feldman, Robert S. (2005). Psicología con aplicaciones en países de habla hispana. México: McGraw Hill.
  • García-Allen, Jonathan (2016). «Tipos de memoria: ¿cómo almacena los recuerdos el cerebro humano?». Psicologiaymente.com
  • Kandel, E. (1997). Neurociencia y conducta. Pearson.
  • Soprano, Ana María (2007). «La memoria del niño: desarrollo normal y trastornos».

Nahum Montagud es graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Además, posee un Postgrado de Actualización de Psicopatología Clínica en la UB.