¿Cuándo ir al Fisioterapeuta? 10 motivos para acudir a este profesional

Te indicamos qué síntomas o circunstancias te deben poner en alerta.
Ir al fisioterapeuta

Las personas que han estudiado fisioterapia tienen conocimientos de cómo tratar lesiones y dolencias motoras.

Acudir a un buen fisioterapeuta en el momento en que sea necesario puede suponer la prevención de problemas de salud y una significativa mejora.

A veces, sufrimos incidentes como golpes o torceduras que hacen que sintamos algún dolor, ya sea leve o más intenso. Sin embargo, es frecuente que no le demos la importancia que se merece, esperando a que se solucione por sí solo. Esto es un gran error, dado que el dolor se puede cronificar y suponer un gran problema en la vida diaria.

10 motivos para acudir a un fisioterapeuta

Es por ello que en el presente artículo vamos a hablar de los 10 motivos para acudir a un fisioterapeuta.

1. Mejor prevenir que curar

Vivimos en una sociedad con un ritmo frenético, en la cual nos resulta difícil dedicarle el suficiente tiempo a algunos aspectos de nuestras vidas. La salud es algo fundamental que debe ser priorizado siempre.

Cuando tenemos algún tipo de molestia, no está de más acudir a alguien que nos observe. No debemos caer en el error de pensar que ir a la consulta de un fisioterapeuta puede ser una pérdida de tiempo, creyendo que la dolencia se pasará por sí misma.

Si uno no quiere tener que dedicarle tiempo a la potencial enfermedad que puede estar desarrollando, es mejor que le dedique tiempo a la cura y a la prevención.

Lo que en un principio pueda percibirse como una lesión aislada en la que solo está implicada la espalda, la rodilla o la mano, a la larga puede llegar a otras partes del cuerpo, afectando a la movilidad, y suponiendo un elevado grado de intromisión en la vida diaria.

2. “Lo mío ya no tiene solución”

Mucha gente, especialmente los que no han seguido el consejo número 1, acaban desarrollando dolencias que se cronifican. Esto hace que crean que a estas alturas buscar ayuda profesional es innecesario, que no les dará una cura ni un tratamiento para reducir el dolor.

Se puede pensar que la única forma de solucionar el problema muscular u ósea cronificado es recurriendo a una intervención quirúrgica. Dado el grado de invasión de la cirugía, lo más recomendable es mirar el resto de vías, y asegurarse de que realmente la intervención de un cirujano es la última y única opción.

Aunque se dé el caso de que la operación sea inevitable, el fisioterapeuta ofrecerá ejercicios para poder agilizar la recuperación en el postoperatorio, además de indicar qué hábitos motores han sido los que han influido en el desarrollo de esta dolencia y cómo prevenirlos de cara al futuro.

3. “¿Para qué voy a necesitar un fisio si ya voy a un muy buen masajista?”

Los masajistas son expertos en relajar las tensiones del cuerpo, pero no han estudiado cómo tratar dolencias musculares, óseas, en las articulaciones y en otras partes del sistema locomotor.

Los masajistas tienen ciertas limitaciones que los fisioterapeutas pueden subsanar gracias a su conocimiento profesional y especializado.

Si se sufre de algún tipo de lesión muscular, el profesional adecuado al que se debe recurrir es el fisioterapeuta, quien llevará a cabo una observación en profundidad además de ofrecer la explicación a cada dolencia y cómo tratarla teniendo en cuenta muchos factores.

Masajista

4. Abuso de analgésicos

Los analgésicos sirven para ocultar el dolor. Si una vez pasados los efectos de esta medicación reaparece el dolor, significa que se debe recurrir a un profesional, dado que la causa de la afectación no ha desaparecido.

Aunque los analgésicos calmen el dolor y, en casos menos graves, ayuden a reducir la inflamación, acelerando la recuperación, no son milagrosos. Si hay una lesión, ésta no va a desaparecer abusando de pastillas.

El fisioterapeuta localizará el foco de dolor, diagnosticará qué está sucediendo exactamente y propondrá una solución que pretenderá ser la definitiva.

5. Cuando el dolor se da en más de una ocasión

Puede ser que un día concreto suframos algún golpe y nos duela, pero eventualmente se acaba arreglando.

Sin embargo, si ya llevamos unos meses con el mismo dolor, aunque no se dé cada día, estamos ante una señal de alarma.

Que el dolor aparezca de forma intermitente no significa que sea una dolencia menor, más bien al contrario, puede indicar que se trate de una lesión grave. Es por este motivo que debe ser abordada de inmediato.

6. Pérdida de movilidad progresiva

Puede darse el caso de que, poco a poco, nuestros músculos y articulaciones vayan perdiendo movilidad.

Esto puede estar relacionado con el envejecimiento natural del cuerpo, no obstante, para asegurarse de que no es el síntoma de una enfermedad grave o que sea por algún tipo de lesión se hace recomendable dejarse en manos de profesionales de la fisioterapia.

Si esto es un proceso natural, propiamente relacionado con los años y, por lo tanto, inevitable, el fisioterapeuta puede llevar a cabo un tratamiento que ralentice el progreso de esta pérdida de movilidad e impedir que llegue pronto el dolor en caso de que se vaya a dar.

7. Lo normal es que no nos duela

A veces, muchas personas consideran que hay ciertos dolores articulares que forman parte de la vida, pero lo cierto es que lo normal es que no sintamos ningún dolor, dado que de sentirlo indica que algo va mal.

Debemos escuchar a nuestro cuerpo y si nos está dando señales de que hay un problema, recurrir a la opinión de un fisioterapeuta es siempre una buena idea.

8. Consejos de salud

Lo normal, como ya hemos dicho, es estar bien, no sentir dolor. Si estamos en buena forma es estupendo, y debemos procurar que siga siendo así.

Por ello, acudir al fisio puede ser ventajoso, dado que nos puede asesorar para evitar que nuestro estado de salud decaiga, evitar una mala higiene postural y recomendarnos tomar buenos hábitos de movimiento diario.

También nos indicará qué deberemos hacer en hipotético caso de que suframos una lesión, qué cosas debemos evitar y cómo prevenir problemas en la locomoción de cara al futuro.

9. Mejorar el entrenamiento deportivo

Los fisioterapeutas son profesionales especialmente útiles para las personas que realizan actividad deportiva con frecuencia.

Permiten, junto con entrenadores personales, aprender cómo realizar los ejercicios de la forma menos arriesgada y evitar lesiones en articulaciones y músculos.

Además, puede detectar aquellas zonas de nuestro cuerpo que están menos desarrolladas, recomendando ejercicios específicos para poder ir ganando mayor masa muscular y fortaleciéndolas para que sean más resistentes a las lesiones.

10. Técnicas pasivas

El fisioterapeuta nos puede recomendar ejercicios para mejorar la flexibilidad, la movilidad, ejercicios de estiramientos y masajes especiales para destensar zonas como los hombros y los gemelos.

Estas técnicas pueden evitar que se dé una lesión si se hacen antes de realizar un ejercicio deportivo.

Referencias bibliográficas

  • Bialosky JE, Simon CB, Bishop MD, George SZ (2012). "Basis for spinal manipulative therapy: A physical therapist perspective". Journal of Electromyography and Kinesiology.

  • Cameron, Michelle H. (2003). Physical agents in rehabilitation: from research to practice. Philadelphia: W. B. Saunders.

  • Knox, Bruce (2007). "History of the School of Physiotherapy". School of Physiotherapy Centre for Physiotherapy Research. University of Otago.

  • Kramp ME (2012). "Combined manual therapy techniques for the treatment of women with infertility: a case series". J Am Osteopath Assoc.

Nahum Montagud es graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Además, posee un Postgrado de Actualización de Psicopatología Clínica en la UB.