Trastornos del Espectro Autista: ¿cuáles son y qué características tienen?

¿De qué hablamos cuando hablamos de los TEA? Explicamos estos trastornos del neurodesarrollo.
Trastornos del Espectro Autista

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un tipo de trastornos del neurodesarrollo que afectan especialmente la comunicación, el lenguaje y las interacciones sociales, aunque también las habilidades y la psicomotricidad.

Aparecen en la infancia, y en los casos graves se pueden detectar de forma muy temprana. En este artículo conoceremos los cinco trastornos del espectro autista que podemos encontrar en el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales).

Trastornos del Espectro Autista: clasificación en el DSM

En el DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales), los trastornos del espectro autista englobaban los casos de autismo “clásico”, excluyendo dentro de su grupo otras categorías como el Trastorno de Rett o el Trastorno Desintegrativo.

Cambios importantes

Sin embargo, en el DSM-5 se produce un cambio importante, y la categoría de trastornos del espectro autista se convierte en una categoría que engloba no solo el autismo (como en el DSM-IV-TR), sino también el Trastorno de Asperger, el Trastorno de Rett y el Trastorno Desintegrativo Infantil. Es decir, se convierte en una categoría mucho más amplia.

Estos trastornos en el DSM-IV-TR estaban incluidos en la categoría de Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), junto al TGD no especificado. Por otro lado, desaparece del DSM-5 el Trastorno de Rett y el Trastorno Desintegrativo Infantil como tales, incluyéndose ahora en esta nueva categoría con el nombre de “Trastornos del Espectro Autista”.

Trastornos de esta categoría

Así, en este artículo hablaremos de los trastornos del espectro autista que abarca esta nueva categoría, más allá del trastorno autista, típicamente conocido.

Concretamente, hablaremos del Trastorno Autista, del Trastorno de Asperger, del Trastorno de Rett, del Trastorno Desintegrativo y del Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado:

1. Trastorno Autista

El autismo, también llamado trastorno autista, es considerado el trastorno por excelencia dentro de los trastornos del espectro autista. Este trastorno del neurodesarrollo afecta principalmente tres áreas: la área social, la área comunicativa y la área de intereses y comportamientos. El trastorno autista se suele detectar en la infancia, y afecta con mayor frecuencia al sexo masculino.

Además de lo mencionado, aparece también (y es un criterio diagnóstico del DSM-5) un retraso o alteración, antes de los 3 años, en al menos una de las siguientes áreas: interacción social, juego simbólico y lenguaje social.

Áreas afectadas

Los síntomas del trastorno autista aparecen en las tres áreas mencionadas:

1. Área comunicativa

El niño con autismo presenta alteraciones importantes en la comunicación; raramente utiliza el lenguaje no verbal (como por ejemplo gestos), y además su lenguaje suele estar alterado. Puede ser que directamente no presente ningún tipo de lenguaje (ausencia de lenguaje), o que éste aparezca con retraso. Otra característica el lenguaje autístico es que suele ser estereotipado, repetitivo o idiosincrático.

Además, son niños que tienen dificultades para iniciar o mantener conversaciones (o directamente no tienen intereses para hacerlo, aunque no todos).

Además del lenguaje, otra esfera dentro del área comunicativa que está afectada es la del juego; no presentan juego simbólico ni realista espontáneo. Suelen “jugar” a agrupar objetos, a colocarlos en fila en la misma posición, etc., pero por ejemplo no juegan a juegos de tipo simulado, donde los muñecos tienen un rol, por ejemplo, ni al clásico “papás y mamás”, etc.

2. Área social

La área social también está alterada, afectando especialmente las interacciones sociales. Las dificultades aparecen en el comportamiento no verbal, en la incapacidad para establecer relaciones y en la tendencia a no compartir con los demás. Además, presentan una falta de reciprocidad social y emocional.

3. Área de intereses y comportamientos

La última área afecta al comportamiento y a los intereses. Así, un niño autista suele tener intereses restringidos, estereotipados y repetitivos. Estos intereses suelen ser anormales en relación a su intensidad o a su objetivo; por ejemplo, se centran en partes de objetos que les gustan, en tocarlas, en mirarlas, en darles vueltas, etc., pero sin ningún objetivo concreto o “funcional”.

Por otro lado, se adhieren de forma rígida a las rutinas (o a rituales), y es por ello que necesitan mucha planificación de su día a día y mucha anticipación de lo que van a hacer. Si les cambias algo de su rutina sin avisar, reaccionan negativamente y con ansiedad. Por eso es importante la anticipación en los trastornos del espectro autista, especialmente en el autismo.

Finalmente, pueden presentar manierismos motores y preocupación persistente por partes de objetos (como mencionábamos anteriormente).

2. Trastorno de Asperger

El Trastorno de Asperger es otro de los trastornos del espectro autista. Anteriormente era conocido como Síndrome Asperger. La diferencia fundamental con el autismo es que en el Trastorno de Asperger no existe un retraso general del lenguaje significativo, como sí ocurre en el autismo. Es decir, su lenguaje es normativo, y lo que está afectado en realidad es la comunicación y las interacciones sociales, más que el lenguaje en sí (que no está retrasado).

Por otro lado, en el 75% de los casos con autismo aparece también una discapacidad intelectual. En el trastorno de Asperger, en cambio, la inteligencia es normal (o en ocasiones, por encima de la media).

Es decir, que en el Asperger no existe un retraso del desarrollo cognitivo, ni tampoco en habilidades de autoayuda, comportamiento adaptativo y curiosidad por el ambiente en la infancia (que sí aparece en el autismo).

Áreas afectadas

Las principales áreas afectadas en el Trastorno de Asperger son dos: la área de las interacciones sociales y la área de intereses y comportamientos.

1. Área de interacciones sociales

Una persona con Trastorno de Asperger presentará alteraciones en el comportamiento no verbal; así, no mirará a los ojos cuando interaccione (ausencia de contacto ocular), las expresiones faciales a veces no se ajustarán a las emociones que se experimenten o al contexto en el que aparezcan, las posturas serán inadecuadas y los gestos que regulan la interacción social o estarán ausentes o estarán alterados.

Las relaciones también estarán afectadas, y les costará saber cómo actuar en situaciones sociales, o cómo regular/gestionar una conversación; es decir, presentan dificultades en entender las “reglas sociales”.

2. Área de intereses y comportamientos

Igual que en autismo, una persona con Asperger presentará una preocupación absorbente por 1 o más patrones de interés estereotipados o restrictivos (por ejemplo, se pueden “obsesionar” por los trenes, y solo hablar de ello o mostrar interés por ello).

Como los niños autistas, también se adhieren a las rutinas de forma rígida; presentan manierismos motores y se “preocupan” por partes concretas de objetos.

3. Trastorno de Rett

Otro de los trastornos del espectro autista es el Trastorno de Rett, caracterizado por una desaceleración del crecimiento craneal, por la pérdida de habilidades manuales adquiridas, la pérdida de la implicación social y una grave alteración en el lenguaje, además de a nivel psicomotor. Aparece, además, una ataxia de la marcha.

Lo sorprendente del Trastorno de Rett es que el desarrollo pre y peri natal son normales; además, el niño o la niña que lo sufre muestra un desarrollo psicomotor normal hasta los 5 meses, y su circunferencia craneal es normal en el nacimiento. Por otro lado, aparecen frecuentemente crisis epilépticas, así como alteraciones en el electroencefalograma (EEG).

4. Trastorno Desintegrativo Infantil

El último de los trastornos del espectro autista es el Trastorno Desintegrativo, caracterizado por un desarrollo normal al menos hasta los 2 años, y por una pérdida de habilidades previamente adquiridas, que se produce antes de los 10 años.

Dicha pérdida se produce en al menos dos de las siguientes áreas: lenguaje (expresivo o receptivo), habilidades sociales (o comportamiento adaptativo), control intestinal o vesical, juego y habilidades motoras.

Además, aparecen anormalidades en alguna de las siguientes áreas (2 como mínimo para poder diagnosticarse el trastorno): interacción social, comunicación y comportamiento/intereses restrictivos y repetitivos.

Así, igual que el Trastorno de Rett, el Trastorno desintegrativo infantil desaparece como diagnóstico en el DSM-5, aunque se presupone que ambos pueden cumplir criterios para un trastorno del espectro autista.

5. Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado

La categoría de Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado se reserva para aquellos casos que cumplen algunos criterios diagnósticos para Trastornos del Espectro Autista, pero no todos.

Podría tratarse de algún caso de “autismo atípico”, por ejemplo, donde los síntomas hacen sospechar de un TEA pero sin poder tener un diagnóstico claro. Los síntomas afectarían a las áreas ya mencionadas en los trastornos anteriores.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association (APA). (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.

  • Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la infancia y adolescencia. (2017). Trastorno del Espectro Autista. Valparaíso.

  • Vallejo, M.A. (2012). Manual de Terapia de Conducta. Tomo I y II. Madrid: Dykinson (Temas 6-12).

Laura nació en Barcelona en el año 1994. Es Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud.