Salud Mental
| por Laura Ruiz Mitjana

Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): causas, síntomas y tratamiento

Un trastorno neuropsicológico del que todo el mundo ha oído hablar. Explicamos sus características.
Trastorno Obsesivo-Compulsivo

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es un tipo de trastorno clasificado dentro de los trastornos obsesivo-compulsivos en el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales).

Dentro de la categoría de trastornos obsesivo-compulsivos encontramos otros, como el trastorno dismórfico corporal, la tricotilomanía o el trastorno por acumulación. En este artículo, no obstante, nos centraremos en el TOC; conoceremos sus síntomas, las causas que lo originan y los tratamientos indicados para que el paciente pueda experimentar menos síntomas y tener una vida normal.

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Trastorno Obsesivo-Compulsivo: ¿qué es?

Este capítulo o categoría de trastornos, es de nueva creación en la última edición del manual, aunque el Trastorno Obsesivo-Compulsivo ya existía como tal. En la edición anterior, el TOC era considerado un trastorno de ansiedad.

Vamos a ver los síntomas más habituales del Trastorno Obsesivo-Compulsivo.

Síntomas

Los principales síntomas del Trastorno Obsesivo-Compulsivo son dos: las obsesiones y las compulsiones (aunque en el DSM-5 solo se necesita una de las dos para poder diagnosticar el TOC). Veamos estos síntomas y otros que están presentes en los casos clínicos.

1. Obsesiones

Las obsesiones del Trastorno Obsesivo-Compulsivo son imágenes, pensamientos, ideas o impulsos recurrentes y persistentes que vive la persona como algo intrusivo e inapropiado. No las puede controlar, y le generan un grado de ansiedad o malestar elevados ya que, por mucho que lo intente, no logra desviar su atención hacia otros pensamientos. Suelen referir sentirse 'invadidos' por estos pensamientos recurrentes, sin posibilidad de poder desconectar de ellos.

Las obsesiones no son preocupaciones excesivas habituales de la vida cotidiana (como por ejemplo ocurriría en el Trastorno de Ansiedad Generalizada). Ejemplos de obsesiones propias del TOC son: pensar que alguien se va a morir (si no hacemos la compulsión), pensar que las manos nunca están lo suficientemente limpias, preocuparse por si no se ha cerrado bien el gas o la puerta de casa al salir, etc.

Además, la persona con TOC reconoce que estas obsesiones son producto de su mente, y no son impuestas como en la inserción del pensamiento (aunque en el DSM-5 se elimina este criterio).

La persona que tiene obsesiones propias del Trastorno Obsesivo-Compulsivo intenta suprimirlas o ignorarlas, o bien las intenta neutralizar a través de alguna acción, ritual u otro pensamientos (compulsiones).

Obsesiones
La sensación de no poder quitarse un pensamiento de la idea es algo que conocen bien los paciente de TOC.

2. Compulsiones

Las compulsiones, por su parte, son los conocidos “rituales”; se trata de comportamientos o acciones repetitivas (por ejemplo ordenar, comprobar, lavarse las manos ante una obsesión de suciedad, revisar si se ha dejado la luz encendida, etc.) o acciones mentales (por ejemplo, repetir palabras en silencio, contar, rezar, etc.). La persona siente que tiene que llevar a cabo tales compulsiones para neutralizar los obsesiones anteriores, o bien siente que tiene que hacerlas de acuerdo a unas reglas de aplicación rígida que ella misma se “crea”.

Las compulsiones, para el paciente, tienen el objetivo de prevenir o reducir el malestar asociado a la obsesión, o de prevenir una situación temida (por ejemplo, tocar tres veces seguidas el suelo para evitar la muerte de un ser querido, o revisar si se ha dejado las luces encendidas en casa al salir hacia el trabajo, aunque sabe fehacientemente que las ha apagado a conciencia).

Dichas conductas o acciones no están conectadas de forma realista con lo que la persona está intentando eliminar, neutralizar o prevenir, o bien son excesivas.

Lavarse las manos
Una de las compulsiones más frecuentes en personas que sufren TOC: lavarse frecuentemente las manos para evitar estar en contacto con gérmenes.

3. Malestar asociado o interferencia

Otro síntoma del Trastorno Obsesivo-Compulsivo, y a la vez criterio diagnóstico, es el malestar que produce el trastorno, o bien la pérdida de tiempo que le suponen las obsesiones y/o compulsiones, que es de más de una hora al día.

Si no se produce tal malestar o tal pérdida de tiempo, aparece una interferencia importante en la rutina diaria de la persona (o puede aparecer junto a lo anterior).

Causas

Se han planteado diferentes tipos de modelos para explicar las causas del Trastorno Obsesivo-Compulsivo.

1. Modelos biologicistas

Hablan de una contribución hereditaria en el desarrollo del Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Plantean una relación de los síntomas motores con los ganglios basales (que son más pequeños en pacientes con TOC). También hacen alusión al lóbulo frontal (se produce un aumento del metabolismo en el TOC), y lo relacionan con los síntomas cognitivos.

2. Modelos psicológicos conductuales y cognitivos

Aquí se encuentran los modelos de aprendizaje, que hacen alusión al condicionamiento clásico.

2.1. Modelo bifactorial de Mowrer

El modelo bifactorial de Mowrer explica que las respuestas de escape o evitación que se producen en el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (las compulsiones) son reforzadas negativamente al reducir la ansiedad (condicionamiento instrumental).

Por otro lado, la evitación pasiva (por ejemplo evitar situaciones donde se puede ensuciar) corresponde a un paradigma de aprendizaje de evitación. Por su parte, la evitación activa (por ejemplo conductas compulsivas) forma parte de un paradigma de aprendizaje de escape.

2.2. Modelo de Salkovskis

Otro modelo psicológico muy conocido que intenta explicar el Trastorno Obsesivo-Compulsivo es el modelo de Salkovskis, que diferencia dos conceptos: los PAN (Pensamientos Automáticos Negativos) y las obsesiones. Los PAN son consistentes con las creencias del paciente, plausibles y producen malestar. Los segundos (las obsesiones) son inaceptables para el paciente, poco plausibles e irracionales.

¿Cómo actúan estos dos elementos en el Trastorno Obsesivo-Compulsivo? Las obsesiones activan los PANs. Los PANs, al crear malestar y un estado afectivo negativo, llevan a la persona a realizar la conducta neutralizadora, gracias a la cual se reduce temporalmente el malestar.

Tratamiento

El tratamiento psicológico de elección para el Trastorno Obsesivo-Compulsivo es la exposición con prevención de respuesta (EPR); a través de ella, se expone a la persona a que tenga las obsesiones sin que aplique ninguna compulsión para neutralizar la ansiedad. El objetivo es que se habitúe a este malestar y que éste acabe desapareciendo sin necesidad de que la persona realice ningún ritual ni compulsión.

La farmacoterapia también es considerado un tratamiento bien establecido (igual que la EPR), y se utilizan fármacos antidepresivos ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina).

La terapia cognitiva también se utiliza, aunque no ha demostrado ser tan efectiva como los anteriores tratamientos. A través de ella se utilizan intervenciones cognitivas específicas, tales como la técnica de la flecha descendente para eliminar la creencia de que “si pienso esto, ocurrirá” (muy típica del Trastorno Obsesivo-Compulsivo). También se trabaja mucho la sobreestimación que hace el paciente de la importancia de sus pensamientos.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.

  • Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.

  • Pérez, M.; Fernández, J.R.; Fernández, C. Y AMIGO, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II:. Madrid: Pirámide.

Laura Ruiz Mitjana

Psicóloga

Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Autora del libro "Vivir de memoria" (Editorial Círculo Rojo, 2018). Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud. Aficionada del deporte y la lectura.