Salud Mental
| por Laura Ruiz Mitjana

Trastorno Bipolar: qué es, tipos, causas, síntomas y tratamientos

¿En qué consiste este trastorno neuropsicológico y qué síntomas presenta?
Trastorno Bipolar

Es muy habitual que en el lenguaje común la gente exprese frases como “eres bipolar”.

Así, el significado que se asocia popularmente a este concepto es el de una persona inestable emocionalmente, que pasa del llanto a la risa en cuestión de segundos. Sin embargo, se trata de un significado totalmente erróneo, que hace más bien referencia a la labilidad emocional.

Un trastorno bipolar en es realidad un trastorno mental grave, caracterizado por episodios maníacos (trastorno bipolar tipo I) o episodios hipomaníacos junto a episodios depresivos (trastorno bipolar tipo II). En este artículo conoceremos sus características, síntomas, causas y tratamientos.

El trastorno bipolar en el DSM

El trastorno bipolar forma parte de los trastornos del estado de ánimo de la 4ª edición del DSM-IV-TR (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales).

En la quinta edición (DSM-5), sin embargo, se produce un cambio importante, y los trastornos bipolares adquieren su propia independencia, pasando a ser una categoría diagnóstica independiente.

Episodios maníacos

El trastorno bipolar es un trastorno mental que implica la aparición de uno o más episodios maníacos; los episodios maníacos conllevan un estado de ánimo elevado y anormal, expansivo o hasta irritable. La duración de un episodio maníaco es de mínimo 1 semana (o menos si se ha requerido hospitalización). Por otro lado, pueden aparecer también síntomas psicóticos.

La persona con un episodio maníaco se mostrará verborreica (hablará mucho), con un pensamiento acelerado, y a veces incluso agitada. Tendrá pensamientos de grandeza, y hasta puede llegar a tener delirios autorreferenciales y erotomaníacos. Se mostrará enérgica, eufórica y con un control disminuido de su conducta.

Interferencia

Así, el síntoma característico del trastorno bipolar es un episodio maníaco (que también puede ser hipomaníaco, cómo explicaremos más adelante). Pero, además, del episodio maníaco o hipomaníaco, el trastorno causa una grave interferencia en la vida de la persona, afectando su ámbito laboral, personal, social, etc. A veces puede requerir incluso la hospitalización.

Tipos

El trastorno bipolar puede ser de dos tipos: trastorno bipolar tipo I y trastorno bipolar tipo II. Vamos a ver la diferencia entre estos dos trastornos:

1. Trastorno bipolar I

Para diagnosticar un trastorno bipolar I es imprescindible que aparezca un episodio maníaco. Además, puede aparecer (o no) un episodio depresivo (es decir, no es imprescindible, pero suele ir acompañado). El episodio depresivo dura como mínimo dos semanas, a diferencia del maníaco, que dura una como mínimo.

2. Trastorno bipolar II

El trastorno bipolar II, en cambio, exige entre sus criterios diagnósticos la presencia de un episodio hipomaníaco y de uno depresivo, en períodos de tiempo diferenciados. El episodio hipomaníaco es similar al maníaco, pero menos grave; además, sus síntomas duran 4 días consecutivos como mínimo.

Otra diferencia con el episodio maníaco es que el hipomaníaco no es tan grave como para requerir hospitalización; tampoco aparecen síntomas psicóticos (en el maníaco pueden aparecer) y el deterioro global es menor.

Síntomas

El estado de ánimo eufórico y expansivo que aparece en un episodio propio de un trastorno bipolar conlleva una serie de síntomas característicos, que aparecen también en los criterios diagnósticos del DSM para el trastorno bipolar, tales como los siguientes.

1. Sentimiento de grandiosidad

La persona con un trastorno bipolar, durante el episodio, siente que es imparable, que “puede con todo”, y que es única en el mundo. Su autoestima está anormalmente expansiva, y es exageradamente “alta”.

2. Distraibilidad

Aparece una distraibilidad exagerada, y el paciente no logra concentrarse en nada; puede saltar de un estímulo a otro sin aparente control. Dicha distraibilidad la puede observar el propio clínico durante la entrevista, o informar el mismo paciente.

3. Ausencia de necesidad de dormir

Durante un episodio maníaco, la persona puede sentirse descansada sólo durmiendo 3 horas. Es decir, disminuye gravemente la necesidad de dormir, y el paciente puede permanecer despierto largas horas, haciendo planes, pensando en ideas “estrambóticas”, trabajando, de fiesta, etc.

4. Agitación

Puede aparecer también una agitación psicomotora que no es intencionada, es decir, la persona con el trastorno bipolar no la puede controlar. En lugar de agitación, también puede aparecer un aumento de la actividad intencionada; esto quiere decir que el paciente puede empezar a hacer muchos planes (por ejemplo con amigos), a trabajar de forma incansable, a mantener relaciones sexuales sin control, etc.

5. Fuga de ideas

La fuga de ideas, un alteración del pensamiento que también puede aparecer en otros trastornos mentales, tales como la esquizofrenia, consiste en un pensamiento acelerado; en la mente de la persona, la ideas se “escabullen” unas de otras y/o no tienen sentido. Las asociaciones o ideas que piensa la persona saltan de unas a otras sin aparente motivo o ante cualquier estímulo externo.

Así, la persona con trastorno bipolar, durante un episodio maníaco, tendría pensamientos acelerados y apresurados, y el interlocutor no lograría entender nada o prácticamente nada.

6. Verborrea

En relación al síntoma anterior del trastorno bipolar, aparece la verborrea, que implica que la persona hable de forma apresurada, sin parar, rápido, sin posibilidad de interrumpirle, etc.

7. Implicación en actividades

Por otro lado, la persona se implica de forma excesiva en actividades que le causan placer; esto puede conllevar consecuencias graves, si pensamos que estas actividades pueden ser de tipo sexual (por ejemplo indiscreciones sexuales, relaciones sexuales sin protección,...).

También puede ser que la persona compre de forma compulsiva e irrefrenable, o que invierta cantidades económicas desorbitadas en ciertos negocios, apuestas, etc.

Causas

Existen diferentes modelos que pretenden explicar las causas del trastorno bipolar. Son los siguientes.

1. Modelos biológicos

Los modelos biológicos apuestan por una contribución genética en los trastornos bipolares; además, sostienen que dicha contribución es mayor que en los trastornos depresivos. De hecho, sitúan en un 85% la varianza explicada por factores hereditarios.

Diversos estudios han mostrado cómo los parientes de personas con trastorno bipolar, presentan un riesgo general de padecer cualquier trastorno del estado de ánimo, ya sea bipolar (trastorno bipolar) o unipolar (trastorno depresivo).

Por otro lado, estos modelos también hacen alusión a una mayor concentración de noradrenalina y dopamina en el cerebro de los pacientes con trastorno bipolar, y a una menor concentración de serotonina.

2. Modelos psicológicos

Dentro de los modelos psicológicos encontramos diferentes orientaciones.

2.1. Modelos psicoanalíticos

Los modelos psicoanalíticos, por ejemplo, hacen referencia a procesos defensivos como la regresión, que utilizaría el paciente para retroceder a un funcionamiento psicológico anterior, guiado por el principio del placer (propio de edades más tempranas).

El objetivo sería escapar de conflictos internos como la depresión. Por otro lado, estos modelos también entienden la manía como una negación inconsciente de una realidad dolorosa.

2.2. Modelos cognitivos

Los modelos cognitivos que intentan explicar el origen del trastorno bipolar, lo atribuyen a esquemas mentales disfuncionales, de contenido grandioso y excesivo. Esta teoría es propia de Aaron Beck, conocido autor cognitivo.

Según A. Beck, en el paciente con trastorno bipolar, existe un procesamiento de la información distorsionado, irracionalmente positivo. Las ideas irracionales explicarían la aparición de la manía.

Tratamiento

El tratamiento más adecuado en el trastorno bipolar es el que combina los psicofármacos (litio) junto a la psicoeducación, centrándose ésta última en que el paciente adquiera una buena adherencia al tratamiento farmacológico.

1. Tratamiento farmacológico

A nivel farmacológico, se utiliza principalmente el litio (plenur), que es un estabilizador del humor. Se trata del tratamiento de elección. Además, previene futuros episodios maníacos. A nivel farmacológico, también se utilizan anticonvulsivantes o antiepilépticos como el valproato, la carbamacepina o la gabapentina.

2. Tratamiento psicológico

En cuanto al tratamiento psicológico, se apuesta por la terapia familiar y marital. Ésta tiene por concepto central la alta emoción expresada, que consiste en actitudes críticas y hostiles y en la sobreimplicación por parte de la familia, factores que aumentan la probabilidad de recaída del paciente.

Otras terapias psicológicas ampliamente utilizadas son las de corte cognitivo-conductual (derivadas del modelo de A. Beck), así como la terapia interpersonal y del ritmo social (IPSRT) de Frank y la terapia para el trastorno bipolar y para el abuso de sustancias comórbido, de Weiss. Esta última está centrada en pacientes que también consumen algún tipo de sustancia psicoactiva (el 60% de los casos de trastorno bipolar).

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association -APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.

  • Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.

  • Caballo (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2. Madrid. Siglo XXI (Capítulos 1-8, 16-18).

  • Pérez, M.; Fernández, J.R.; Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II:. Madrid: Pirámide.

Laura Ruiz Mitjana

Psicóloga

Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Autora del libro "Vivir de memoria" (Editorial Círculo Rojo, 2018). Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud. Aficionada del deporte y la lectura.