Personalidad histriónica: definición, y sus 14 rasgos característicos

Repasamos las características de este tipo de personalidad patológico, y sus rasgos principales.
Personalidad histriónica

La palabra histriónico se escucha mucho fuera del ámbito académico, siendo tratada como sinónimo de teatralidad y búsqueda de atención.

Sin embargo, ¿qué significa exactamente tener una personalidad histriónica? ¿hasta qué punto esto se puede considerar algo patológico? ¿se puede tratar? Estas son algunas de las preguntas que vamos a contestar en este artículo.

¿Qué es la personalidad histriónica?

La palabra ‘histriónico’ viene del latín ‘histrionicus’, la cual significa algo relacionado o perteneciente al histrión. Histrión es el nombre dado al actor teatral que divierte al público disfrazándose y mostrando de forma exagerada los sentimientos de su personaje. Es por este motivo que el adjetivo ‘histriónico’ se suele utilizar a la hora de hablar del mundo del espectáculo, relacionando a algunos actores como Jack Nicholson o Jim Carrey con un tipo de personalidad histriónica.

Sin embargo, fuera del mundo actoral también se hace uso de esta palabra cuando se trata de referirse a una persona cuya forma de ser destaca por la teatralidad, la excesiva forma en que muestra sus emociones y cómo su comportamiento es altamente sociable. Cuando se dice que alguien es histriónico, lo que se nos viene a la imagen no es precisamente la imagen de una persona tímida y poco asertiva.

Sin embargo, tener una personalidad histriónica puede suponer ciertos problemas si sus rasgos principales se vuelven algo crónico y de forma muy acusada. Es ese contexto que hablamos del trastorno de la personalidad histriónica, un trastorno psicológico de la personalidad que se engloba dentro del grupo B, en el cual se incluyen desórdenes de tipo errático, emocional y dramático.

Las personas histriónicas son excesivamente emocionales y suelen ser el centro de atención, especialmente para mal.

Rasgos principales

A continuación mostramos los principales rasgos por los que se caracteriza la personalidad histriónica.

1. Baja tolerancia a la frustración

Si las cosas no les salen como quieren se sienten profundamente frustrados e insatisfechos.

2. Egocentrismo

Necesitan ser el centro de atención. Para ello, se valen de su aspecto físico, cuidando con gran esmero su imagen y la primera impresión visual que generan en los demás.

Pero no únicamente llaman la atención mediante su aspecto físico. Sus opiniones, forma de vestir y de comportarse, marcados por la exageración y lo no normativo hacen que la gente les preste atención. Les gusta sentirse diferentes y que el resto lo sepa.

3. Baja autoestima

Debido a que tienen una muy baja autoestima, las personas con este tipo de personalidad tienden a buscar el apoyo y aprobación de los demás.

4. Dramatismo y teatralidad

Llevan al extremo emociones, tanto positivas como negativas. Muestran sus sentimientos de forma exageradas, como si de auténticos autores de la Grecia Clásica se tratará. La vida es un drama que nunca acaba para estas personas.

5. Manipulación y chantaje emocional

Para conseguir lo que quieren, las personas con este tipo de personalidad no tienen ningún reparo en tratar de manipular a los demás.

Además, es bastante común que traten de culpabilizar a los demás de sus propios problemas, viendo si de esta manera consiguen que la otra persona acepte ‘su’ culpa y haga todo lo que la persona histriónica desee.

6. Sensibles a las críticas

Relacionado con su baja autoestima, las personas histriónicas se ven muy afectadas cuando reciben una crítica negativa.

Además, son fáciles de decepcionar y disgustar, y a menudo sienten que han sido tratadas de forma injusta.

7. Fácilmente influenciables

Suelen dejarse llevar por la opinión de los demás.

8. Poca tolerancia a la monotonía

Se aburren con mucha facilidad y hacen todo lo posible para huir de la monotonía. Esto les hace buscar constantemente nuevos estímulos y experiencias novedosas.

9. Fantasiosas

Son muy dadas a la fantasía. Imaginan mucho y suelen soñar despiertas. Es por ello que muchas personas histriónicas son grandes artistas, gracias a que poseen una muy experimentada imaginación.

10. Visión del mundo sin matices

Las personas histriónicas perciben el mundo en blanco o negro, sin tonos por enmedio. Es decir, para ellas, las personas o opinan de una forma o de otra, significando esto que o bien están de su lado o están en su contra.

Por este motivo, cuando tienen un amigo que muestra alguna opinión discordante con ellos perfectamente pueden rechazarlo o hacerle el vacío por el simple hecho de no pensar como ella.

11. Inestabilidad emocional

La vida de las personas histriónicas está marcada por un destacado vaivén de emociones. Sus sentimientos son efímeros y cambian constantemente.

12. Caprichosas

Muchas de ellas se comportan como si fueran todavía niños, solo que con unos cuantos años más.

13. Falta de empatía

Les cuesta mucho posicionarse en el lugar del otro. Solo pueden ver las cosas desde su perspectiva, sin entender que los demás pueden sufrir a consecuencia de sus propios actos.

14. Comportamiento seductor

Habitualmente, se valen de la exageración de sus atributos sexuales para ganarse la atención de los demás. Magnifican su masculinidad/feminidad.

Aunque se ha sugerido que la personalidad histriónica es más común en las mujeres, los hombres que tienen este tipo de personalidad se comportan como si de donjuanes se tratara.

Causas

La personalidad histriónica suele formarse durante la infancia, sin embargo, sus rasgos más destacables se presentan a partir de la adolescencia. Al igual que con cualquier otro tipo de personalidad, el histrionismo tiene múltiples causas que interactúan entre ellas, ya sea por la parte genética como debido a la vivencia de acontecimientos que moldean la forma de ser.

Se sostiene que un estilo parental marcado por la desatención de los progenitores y la falta de organización en el estilo educativo, junto con la presencia de abusos psicológicos, humillaciones y menosprecios estaría detrás de la forma de ser de las personas histriónicas.

Otro factor importante que podría influir en cómo se comporta la persona histriónica está la falta de autoestima, combinado con inseguridad por el propio aspecto físico. También la falta de atención.

¿Qué se puede hacer ante una persona histriónica?

Las personas histriónicas no suelen tener consciencia de que pueden llegar a tener un problema, es decir, este tipo de personalidad suele ser de tipo egosintónico. Sin embargo, sí que generan daño a su alrededor, por lo que es necesaria la intervención de un psicólogo.

En el caso de que no estemos hablando del trastorno de personalidad histriónica pero sí que haya ciertas características propias de esta personalidad, el entorno de la persona puede seguir algunos de los siguientes consejos para hacer que la vida con esta persona sea más aceptable.

1. Entender qué supone el histrionismo

La personalidad histriónica no es algo que sea producto de una decisión de la persona quien la presenta. Su forma disfuncional de comportarse y relacionarse con los demás es algo difícil de cambiar y que la persona puede no ser consciente de ello.

Se debe evitar culpabilizarla de cómo es, y tratar de entender que la persona histriónica no ver nada malo en su forma de ser, sobre todo por el hecho de que su forma de ser es algo que está profundamente consolidado.

Son personas con muchas dificultades a la hora de controlar su emocionalidad, que además se le une una percepción muy distorsionada de la realidad. Cabe decir que tampoco se debe enfrentar a este tipo de personalidad con compasión, dado que al hacerlo se corre el riesgo de fomentar sus creencias de que son las víctimas en vez de ser causantes de ciertas conductas irresponsables.

2. Establecer límites

Se debe comprender a la persona con personalidad histriónica, pero no por ello se debe ceder ante sus caprichos y manipulaciones. Deben quedar claros cuales son los límites.

De la misma manera que la persona histriónica merece ser comprendida y escuchada, su entorno también debe ser respetado, y se le debe hacer comprender esto.

Si la persona se muestra alterada, lo mejor que se puede hacer es dejar aparcado el tema del que se iba a hablar para otro momento en el que no haya tensión, dado que de hacerlo en ese momento se corre el riesgo de que las cosas vayan a peor.

3. Refuerzo positivo

Toda conducta adulta que manifieste la persona debe ser tomada como ejemplo de cómo debe comportarse.

Así, si hace las cosas propias de una persona de su edad, sin ser caprichosa ni dañar el orgullo de los demás, debemos mostrarles un mayor grado de atención, para que vea que cuando se comporta así recibe más respeto y aprecio.

4. No caer en su mismo juego

Las personas histriónicas, aunque puedan llegar a comportarse como niños, deben ser tratadas como lo que son, adultas, y por ello no se debe aceptar según qué tipos de comportamientos. Seguirles el juego y actuar como si s fuera su padre es muy contraproducente, generándose un tipo de relación que puede rozar la toxicidad.

Tratamiento para el trastorno de personalidad histriónica

Las personas con este tipo de personalidad caen en una espiral disfuncional que se retroalimenta constantemente si no se hace nada para impedirlo. El problema de fondo es que las personas histriónicas no perciben hasta qué punto tienen un problema y que su forma de comportarse supone perjuicio para los demás y para sí mismas, encima creyéndose que ellas son las víctimas de las acciones de los demás.

Ante estas características del trastorno, es lógico entender el por qué muchas de estas personas no acuden a la consulta del psicólogo por su propio pie, sino obligadas por su entorno familiar y de amigos. Pero también se da la situación en la que este tipo de personas acuden voluntariamente a la consulta del psicólogo cuando ha sucedido algo muy grave que les genera muchísimo malestar y queda claro que necesitan ayuda profesional.

En la práctica clínica, aunque la persona con personalidad histriónica haya decidido acudir a consulta, no suele ser constante y tampoco se compromete en ir. Esto implica que se abandone la terapia antes de tiempo y, por tanto, los resultados de la misma son más bien limitados.

Referencias bibliográficas

  • López-Ibor Aliño, Juan J. & Valdés Miyar, Manuel (dir.) (2002). DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto revisado. Barcelona: Editorial Masson.
  • Millon, Theodore & Davis, Roger D. (1998). Trastornos de la personalidad. Más allá del DSM-IV. Barcelona: Editorial Masson.

Nahum Montagud es graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Además, posee un Postgrado de Actualización de Psicopatología Clínica en la UB.