Abulia: qué es, síntomas y posibles enfermedades que la causan

Un síntoma que puede estar detrás de algunos trastornos mentales, por ejemplo la depresión.
Abulia depresión

La abulia es una alteración de la afectividad caracterizada por una ausencia de voluntad, energía y motivación para realizar cualquier tipo de tarea.

Aparece típicamente en algunos trastornos mentales, aunque también puede aparecer como síntoma aislado en personas sanas, durante un período concreto de la vida.

En este artículo conoceremos en qué consiste esta alteración, cuáles son sus características, alteraciones asociadas, qué síntomas conlleva y los posibles trastornos o enfermedades donde aparece.

Abulia: ¿qué es?

El término abulia significa literalmente “falta de voluntad” (a-bulia). Este concepto pertenece al campo de la psicopatología de la afectividad, y alude a una “impotencia para hacer obrar la voluntad”.

Así, la abulia consiste en la ausencia de energía, voluntad o motivación, que hace que las personas dejemos de hacer cosas o simplemente de movernos. Es decir, incluye también la actividad motora voluntaria. Se trata de un síntoma típico de trastornos mentales como la depresión (y otros trastornos depresivos) y la esquizofrenia (como parte de su sintomatología negativa), entre otros.

De esta forma, una persona que padece abulia se siente decaída, sin energía, sin ganas de hacer nada. Además, no muestra iniciativa para nada; esto abarca el plano comportamental (realizar actividades) y cognitivo y comportamental (tomar decisiones). El síntoma de abulia va ligado a otros, que veremos más adelante, tales como la anhedonia (dificultad o incapacidad para experimentar placer) y la astenia (fatiga general).

Así, se entiende que si se presentan los tres síntomas juntos (que es lo habitual), una persona se sienta depresiva, y pueda llegar a padecer depresión. Si uno/a no puede sentir placer con nada, ni disfrutar con nada, es lógico que no tenga energía y/o voluntad para hacer cosas, ya que en su cabeza puede pensar: “¿para qué hacer algo?”.

Abulia

¿Cómo se manifiesta?

¿Cómo se manifiesta la abulia? Además de lo mencionado, la persona con este síntoma o alteración es probable que sienta impotencia por no sentir ganas de hacer nada, y por no tener fuerza o motivación para realizar ningún tipo de actividad. Además, estas actividades son prácticamente todas, e incluyen el ámbito laboral, social y de autocuidado.

Por otro lado, la persona con abulia no solo se ve impedida para realizar actividades, sino que también presenta dificultades para tomar sus propias decisiones. Esto conlleva la incapacidad de dirigir sus acciones hacia fines u objetivos específicos (falta de motivación).

La motivación es el motor que nos impulsa a hacer cosas, y debe existir mínimamente para que desarrollemos actividades o nos propongamos algún objetivo; si esta falla, aparece la abulia.

Alteraciones asociadas

Generalmente, la abulia se acompaña de otros síntomas como la anhedonia y la astenia. Por su parte, la anhedonia implica ser incapaz de disfrutar de las cosas, de experimentar placer; además, aparece ante estímulos, cosas o actividades que antes sí nos generaban placer (la persona deja de reaccionar a estímulos previamente placenteros).

Es decir, se trata de una pérdida de interés o satisfacción, que aparece en prácticamente todas las actividades del individuo. La astenia, en cambio, consiste en una fatiga generalizada (debilidad), que implica dificultades para que la persona desarrolle sus tareas habituales.

Síntomas

Los síntomas asociados a la abulia son los siguientes.

1. Afectividad alterada

El plano afectivo y emocional se ve alterado en la abulia. Así, aparece una apatía, es decir, una indiferencia o falta de entusiasmo ante las cosas que le suceden a uno mismo o a los demás.

Es decir, la persona se vuelve “fría”, como si nada le importase, y le cuesta conectar con los estados emocionales de los demás: por ejemplo, puede ver a un amigo triste, sufriendo, y sentirse indiferente. Esto puede generar a la persona cierta sensación de culpa o impotencia, ya que se siente incapaz de sentir empatía por nadie.

2. Falta de comunicación

Otro síntoma de la abulia es la falta de comunicación; de esta forma, la persona puede ir perdiendo el contacto con los demás, dejar de iniciar interacciones, y por lo tanto, eliminar la comunicación con su entorno o con las personas importantes para ella.

3. Alteraciones cognitivas

A nivel cognitivo, la persona con abulia puede ir “perdiendo” progresivamente la “capacidad de pensar”; esto implica que cada vez le cueste más pensar o reflexionar detenidamente sobre algo, ya que no tiene ni ganas ni motivación para hacerlo (es como si fuera perdiendo la práctica).

Por otro lado, siempre se ha hablado de que los síntomas depresivos pueden provocar alteraciones cognitivas como falta de atención, disminución de la memoria, etc.

4. Falta de motivación

Otro síntoma característico de la abulia, y de los más destacados es la disminución o falta de motivación. Esto también abarca el interés de la persona para hacer cualquier tipo de actividad o tarea.

Así, como comentábamos, la persona se muestra indiferente y desinteresada ante prácticamente todo, y no se plantea ningún objetivo ni a corto ni a medio plazo (por ejemplo ponerse a estudiar, trabajar de algo que le guste, componer una canción, etc.)

5. Pérdida de tiempo

Todos los síntomas anteriores ocasionan un quinto síntoma (o más bien, consecuencia) propio de la abulia: la pérdida de tiempo. Ésta aparece porque la persona no muestra iniciativa para hacer lo que realmente “tiene que hacer”, y así acaba invirtiendo el tiempo en cosas absurdas, banales o que no llevan a ninguna parte, y descuida sus obligaciones laborales, domésticas o familiares.

Es decir, estas cosas que realiza la persona, en realidad no tienen sentido alguno para ella.

Enfermedades que la causan

Los principales trastornos mentales donde aparece la abulia de forma más frecuente son: los trastornos depresivos, la esquizofrenia y algunas demencias, aunque existen más.

1. Trastornos depresivos

La abulia aparece generalmente en el trastorno depresivo mayor (TDM) (depresión). Ésta se manifiesta como hemos ido viendo a lo largo del artículo, a través de una disminución de la motivación, la energía y el interés, que hace que la persona se limite a “no hacer nada”.

Por otro lado, la abulia también puede aparecer en otro tipo de trastorno depresivo como es el trastorno distímico. Éste es similar a la depresión, pero menos grave (menos intensa) y más duradera en el tiempo (mínimo 1 año en niños/as y 2 años en adultos).

2. Esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno psicótico caracterizado por numerosos síntomas y de diferente tipología. Uno de estos síntomas son los síntomas depresivos, que incluyen la abulia que comentamos.

Éste síntoma se manifiesta especialmente en la esquizofrenia residual; este subtipo de esquizofrenia aparece después de un episodio o brote psicótico, y se caracteriza únicamente por síntomas negativos como la abulia, el afecto aplanado, etc.

Por otro lado, también es frecuente en la esquizofrenia simple; ésta consiste en un subtipo de esquizofrenia propuesto por el psiquiatra suizo Eugen Bleuler, y caracterizado por presentar únicamente síntomas negativos (nunca han aparecido síntomas positivos, a diferencia de la esquizofrenia residual).

3. Demencias

Algunas demencias también presentar el síntoma de abulia, tales como la enfermedad de Parkinson (donde se reduce de forma importante la motivación), como otras demencias subcorticales. Por otro lado, las demencias corticales también pueden implicar síntomas de apatía y abulia, como por ejemplo la demencia por enfermedad de Alzheimer.

Referencias bibliográficas

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  • Sampietro, H. (2015). Entender la Depresión: Astenia, Anhedonia y Abulia. Activa Ment, Catalunya Associació.

  • Triglia, Adrián; Regader, Bertrand; García-Allen, Jonathan (2016). Psicológicamente hablando. Paidós.

Laura nació en Barcelona en el año 1994. Es Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud.