Aceite de Ricino: beneficios, usos y cómo aplicarlo en la piel

Una planta medicinal con múltiples aplicaciones para tu salud.
Aceite de ricino

El aceite de ricino es uno de los productos naturales más populares y usados en muchos países. Esta sustancia extraída de la planta de ricino tiene aplicaciones a la hora de mantener la buena salud y combatir algunas enfermedades.

En este artículo veremos qué es exactamente el aceite de ricino, cuáles son los beneficios que aporta utilizarlo en nuestro día a día, y de qué manera debemos aplicarlo sobre la piel.

¿Qué es el aceite de ricino?

Tal y como ya hemos avanzado, el aceite de ricino (“castor oil” en inglés) es un extracto natural de la planta de ricino, conocida también como higuerilla o higuereta, dependiendo de la región.

Concretamente, se obtiene prensando las semillas, aunque hay que tener muy en cuenta que si el aceite de ricino no es calentado del modo adecuado puede resultar muy tóxico, ya que en estado natural uno de sus componentes es perjudicial para la salud: la ricina. Esta lectina es destruida aplicando calor al líquido que la contiene, pero si llega al organismo puede generar daños importantes en el hígado y los riñones e incluso producir la muerte.

Evidentemente, las marcas que comercializan el aceite de ricino en los países occidentales llevan a cabo todos los protocolos de seguridad necesarios para destruir la ricina y que solo quede en el producto todo aquello que es beneficioso y propio del aceite de ricino.

Beneficios de este remedio natural

Estos son los principales beneficios del aceite de ricino, resumidos.

1. Alivia el dolor de la artritis

Este es uno de los usos más frecuentes de este remedio natural, dado que entre los beneficios del aceite de ricino encontramos la propiedad de analgésico basada en uno de sus componentes, el ácido ricinoleico.

Por eso, si se calienta este aceite y se aplica sobre la zona dolorida un par de veces al día, probablemente te sentirás mejor a pesar de la artritis (el aceite de ricino no cura esta enfermedad, solo combate uno de sus síntomas).

2. Sirve como laxante

El aceite de ricino también es utilizado como laxante para aquellos casos en los que existan problemas de retención de heces. En este caso ingerir una cucharada suele ser suficiente.

3. Ayuda a hidratar la piel

El aceite de ricino contribuye a mantener la piel hidratada, una de las acciones de protección dermatológica más importantes en nuestro cuidado diario. Por eso, puedes repartir esta sustancia las partes que quieras hidratar y luego masajear suavemente. De este modo, además, estarás contribuyendo a que la piel tenga un riego sanguíneo fluido.

4. Retrasa la aparición de las arrugas

Este es otro de los beneficios del aceite de ricino, si bien es cierto que ocurre con prácticamente todas las sustancias utilizadas para hidratar la piel.

El hecho de mantener tu cutis bien hidratado hace que se reseque menos o que se mantenga reseco durante manos tiempo, lo cual hace que existan menos ocasiones en las que cualquier movimiento causará dobleces profundas en la piel. Dicho de otro modo, evitará que esta clase de “plegamientos” de la piel sean muy repetidos, con lo cual la aparición de las arrugas terminará apareciendo algo más tarde de lo que lo habría hecho en caso de no usar estos productos.

4. Aporta suavidad y brillo al pelo

El aceite de ricino es muy usado a la hora de hacer acondicionadores para el pelo, dado que le da cuerpo y refuerza su brillo. Además, contribuye a sustituir la imagen del cabello seco y dañado por uno en el que el pelo mantiene toda su integridad y no tiene “brechas”.

5. Ayuda a tratar los callos

Si en alguna parte del cuerpo tienes callos, masajear esa parte con tus dedos untados en aceite de ricino puede ayudar a rebajar el malestar cuando están inflamados. Una vez más, en este caso tan solo estaremos tratando el síntoma, no eliminando desde la raíz la presencia de los callos.

6. Rebaja el picor tras las picaduras

Algo tan frecuente como una picadura de mosquito puede molestar menos si aplicamos aceite de ricino en esa parte de la piel y masajeamos un poco. No se trata de hacer que el aceite penetre por el agujero de la picadura, sino de que algunos de sus componentes se filtren a través de la piel y ejerzan sus efectos analgésicos en el foco del picor o del dolor.

7. Ayuda a tratar la piel quemada

Está claro que lo ideal es no quemarse, pero una vez el daño ya está hecho, puedes usar aceite de ricino para ayudar a que la piel afectada se mantenga en un mejor estado. Este remedio natural ayudará a que la piel recupere un poco de hidratación tras un evento que le ha hecho perder mucha agua.

Pero cuidado, esto solo debes hacerlo si la quemadura no es grave. Si tu piel está seriamente comprometida por una quemadura por rayos de sol o por el contacto con cualquier objeto caliente o corrosivo, intentar tocarlo y manipular su superficie puede ser peor; en estos casos siempre debes ir al médico cuanto antes.

Efectos secundarios

A pesar de que el elemento tóxicos de la semilla de la higuerilla ya no están presentes en el aceite de ricino comercializado, en algunos casos pueden surgir efectos secundarios, sobre todo si se ha ingerido demasiado.

Los más frecuentes son los vómitos, la diarrea, el dolor estomacal y los calambres. A pesar de ello, la Food and Drug Administration señala que el aceite de ricino es un producto “generalmente considerado como seguro y efectivo”.

¿Cómo aplicarlo en la piel?

Aplicar el aceite de ricino sobre la piel es muy sencillo. Tan solo debes calentar este líquido en una olla, y luego mojar un paño con él para luego masajear suavemente la parte del cuerpo en el que quieres aprovechar los beneficios terapéuticos de este producto.

En el caso de la artritis, puede ser suficiente que humedezcas un paño grande, lo escurras, y lo dejes reposando sobre la parte que duele.

Referencias bibliográficas

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  • Ogunniyi, D.S. (2006). Castor oil: A vital industrial raw material. Bioresource Technology. 97 (9): 1086 - 1091.
Carmen Otegui

Carmen Otegui

Nutricionista

Carmen nació en Madrid en 1992 y es Graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Autónoma de Madrid. Su pasión por la buena alimentación y la divulgación la ha llevado a colaborar con medios que se preocupan por la salud y el bienestar de las personas. Tiene experiencia como nutricionista en diversos hospitales y centros geriátricos. Actualmente es colaboradora de MedSalud.com.