Miedo a hablar en público: por qué surge y cómo combatirlo

Un miedo muy común y que puede representar un problema a la hora de ascender profesionalmente.
Miedo a hablar en público

El miedo a hablar en público puede llegar a ser un problema significativo para muchas personas.

Por supuesto, no es necesario intentar ser conferenciante o cantante para padecerlo; en algunos casos, el simple hecho de salir a explicar un proyecto puede llegar a arruinar buena parte de la semana de estudiantes y todo tipo de profesionales, durante los días previos a ese evento.

En este artículo daremos un vistazo a las características fundamentales del miedo a hablar en público, y qué podemos hacer para que la ansiedad que produce no nos paralice ni se convierta en un obstáculo al comunicar.

¿Qué es el miedo a hablar en público?

Cuando hablamos del miedo a hablar en público, nos referimos más que al miedo convencional a un estado de mucha ansiedad producida por el temor difuso a dar una mala imagen, ya sea visualmente o al nivel de la oratoria y la manera de transmitir un mensaje.

Así pues, en el miedo a hablar en público hay sobre todo una doble fuente de ansiedad: por un lado, la idea de que nuestras imperfecciones serán vistas en tiempo real por muchas personas, sin que las podamos ocultar del todo, y por el otro, la idea de que vamos a sufrir un exceso de ansiedad.

De esta manera se combinan predicciones pesimistas acerca de cómo nos percibirán, y predicciones pesimistas acerca de cómo nos vamos a sentir al hablar en público. Esto genera un círculo vicioso en el que el estrés llama al estrés.

Sin embargo, si miramos con un poco más de detalle los factores que alimentan el miedo de hablar en público, normalmente encontramos otros elementos:

1. Las experiencias pasadas desagradables hablando en público

Si una persona que en general no ha tenido problemas hablando en público pasa por la experiencia de sorprenderse a sí misma titubeando o sudando más de lo normal en una charla frente a sus compañeros de universidad, probablemente la próxima vez que le toque salir a presentar un proyecto frente a la pizarra se sentirá significativamente menos segura que de costumbre.

Las experiencias desagradables quedan marcadas en nuestra memoria emocional, y si bien no tienen por qué determinar eternamente nuestra manera de comportarnos y de sentir en el futuro, influyen mucho a no ser que hagamos algo para aprender a prestar menos importancia a esos recuerdos.

2. Las inseguridades sobre el físico

En una sociedad basada cada vez más en la imagen y en la idealización de cánones de belleza que muchas veces solo existen tras su paso por Photoshop, es relativamente frecuente sentir inseguridad por el simple hecho de estar a la vista de muchas personas. Esta clase de miedos se disparan cuando, además, hay que hablar e intentar captar la atención de la audiencia.

3. La posibilidad de interrupciones e improvisaciones

La pesadilla de muchas personas con miedo a hablar en público es que, además de tener que lidiar con lo que supone salir a dar una charla frente a docenas, cientos o miles de personas, ocurra algún imprevisto que obligue a improvisar. Por ejemplo, que alguien del público empiece a burlarse en voz alta de lo que ocurre.

Esto es así porque la mente de quien tiene miedo a hablar en público ya está predispuesta a pensar en el peor escenario posible (nunca mejor dicho), y a obsesionarse con imágenes que seguramente nunca saldrán de su imaginación para transformarse en realidad. De hecho, en muchos de estos pensamientos catastrofistas ni siquiera hay demasiado realismo. Por ejemplo, si alguien empieza a criticar en voz alta entre el público, lo cierto es que en la gran mayoría de los casos es relativamente sencillo volver al cauce de una charla o una conferencia normal.

4. La atención dividida

Al hablar en público, es frecuente querer controlarlo todo: tener un manejo total de lo que ocurre en nuestro cuerpo y en la modulación de nuestra voz para dar la mejor imagen posible, y a la vez prestar atención al contenido del mensaje, asegurarse de no dejarse nada en el tintero y expresarlo bien.

A la práctica, esto es muy complicado, y alimenta la aparición de la ansiedad.

Una vez hemos notado que desarrollamos ansiedad al hablar en público, el siguiente paso es asociar la acción de hablar en público a la ansiedad: asumir que la esencia de ambas cosas está íntimamente relacionada, cuando realmente no tiene por qué ser así.

¿Qué hacer para gestionar la ansiedad al hablar en público?

Sigue estos consejos para lidiar adecuadamente con el miedo a hablar en público.

1. No aspires a imposibles

Es importante no intentar que la ansiedad desaparezca del todo, porque esto es imposible en los primeros intentos y solo genera frustración, además de alimentar la idea de que es imposible combatir el miedo a hablar en público. El objetivo es ir, poco a poco, haciendo que la ansiedad pierda poder sobre nosotros, para que eventualmente solo sea un ruido de fondo fácil de pasar por alto.

2. Practica con públicos pequeños

La mejor manera de poner en jaque al miedo a hablar en público es educarse a uno mismo que es posible dar charlas frente a varias personas sin que ese malestar nos paralice. Y para conseguirlo, nada mejor que empezar practicando con versiones simplificadas o miniaturizadas del tipo de conferencias o charlas que de verdad tememos.

De este modo, elevando poco a poco la dificultad, vamos dejando de asociar el concepto “ansiedad” al concepto “hablar en público”.

3. Duerme bien y come bien

Es importante que nos sintamos bien preparados tanto el día de salir a hablar frente al público como durante los días previos. De esta manera, contribuimos a debilitar la asociación entre malestar y dar charlas que existe en nuestra memoria emocional.

4. Recurre a especialistas

El apoyo psicológico es un gran aliado para combatir el miedo a hablar en público. Donde haya trato personalizado y asesoramiento profesional, habrá avances significativos en relativamente poco tiempo.

Los psicólogos estamos preparados para abordar las problemáticas relacionadas con la ansiedad, y es algo con lo que trabajamos en el día a día en el trato con pacientes, clientes de empresas, contextos de formación, etc. Siguiendo programas terapéuticos, en psicología es posible modificar ligeramente la manera de pensar, de interpretar la realidad y de comportarse frente al público, logrando objetivos consistentes gracias a este abordaje por varias vías de entrada a la memoria emocional.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Hofmann SG, Dibartolo PM (2010). Introduction: Toward an Understanding of Social Anxiety Disorder. Social Anxiety.
  • Stephan WG, Stephan CW (1985). Intergroup Anxiety. Journal of Social Issues.

Tomás Santa Cecilia es psicólogo, consultor, formador y Director de CECOPS Centro de Consultoría Psicológica, en la ciudad de Madrid.

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