Psicología
| por Elvira Cuesta

Friendzone: 8 consejos para saber cómo salir de ella

Muchas personas sufren la friendzone, y lo mejor es romper con este círculo vicioso sea como sea.
Friendzone

¿El amor de tus sueños te ve solamente como una buena amistad? ¿Te desmoraliza que te explique sus problemas amorosos, cuando tu podrías ser la solución a todos ellos? No hay duda de que si las respuestas a estas preguntas son afirmativas estás sufriendo un caso de “friendzone”.

En este artículo podrás encontrar todo lo que necesitas saber para salir de la "zona de amistad". Sin duda esta situación produce mucho sufrimiento, pero no eres la única persona que se ha encontrado así. Y lo más importante: existen consejos para saber cómo salir de la friendzone.

¿Qué es la friendzone?

La friendzone en español literalmente se traduciría como “zona de amistad”. Se trata de un término que hace referencia a una relación asimétrica entre dos personas a nivel sentimental. Lo más frecuente es que estas personas sean de diferente género (eso si son heterosexuales, pero es aplicable a personas con otras orientaciones).

En los casos de friendzone una de las dos personas (a menudo el hombre) tiene sentimientos más profundos hacia la otra persona que los relativos a una buena amistad. Querría salir con esta persona y empezar una relación amorosa, pero le resulta muy difícil salir de la “zona de amistad”.

La friendzone describe, por lo tanto, una situación que han vivido en mayor o menor grado prácticamente todas las personas. Sin embargo, y a pesar de la idoneidad de esta expresión a lo largo de la historia, este término nació en los años 90’s. Desde entonces se popularizó a nivel mundial.

Más específicamente, la expresión apareció por primera vez en un episodio de la exitosa serie “Friends” llamado “El del apagón”. En él, el personaje Joey Tribbiani expresa Ross Geller sería “the mayor of the friend zone” (algo así como “el alcalde de zona de amistad”) por sus sentimientos hacia Rachel Green.

8 consejos para saber cómo salir de la friendzone

La friendzone es una situación de la que es muy difícil salir sin cambiar formas de actuar. Una relación de amistad de este tipo se vuelve irremediablemente estrecha cuando una de las dos personas tiene sentimientos profundos.

Tratar de sobrellevar estas emociones es muy difícil, y puede experimentarse una tristeza indescriptible que rodea a la persona que se cree no correspondida. Y es que en muchas ocasiones no se sabe si en realidad la otra persona puede sentir atracción también. A continuación los consejos para saber cómo salir de la friendzone.

1. No mostrar más sumisión

La friendzone se caracteriza el dominio que tiene una persona sobre la otra. La asimetría en lo referido a los sentimientos hace que, a la práctica, quien siente atracción tienda a ceder.

Normalmente la tendencia es la de hacer cosas por la otra persona sin que suceda al revés. Se podría decir que la actitud es marcadamente complaciente, y su fin no es otro que gustar a la otra persona.

Esto es muy contraproducente, puesto que desgasta a la persona que sufre la friendzone a nivel emocional. Hay que aceptar que esta manera de interactuar no da los frutos deseados, y es mejor cambiar para que esta asimetría no continúe.

2. Poner distancia

Cuando una situación de friendzone se prolonga hay que tomar medidas. Una forma de hacerlo es poner tierra de por medio, y es que el círculo vicioso hay que cerrarlo de algún modo.

Poniendo distancia pueden pasar diferentes cosas, y vale la pena probarlo. En primer lugar, puede ser que la otra persona con la que se pone distancia eche de menos a la otra. Hay que dejarle averiguar si lo que siente es también un sentimiento que va más allá de la amistad.

Si esto no acaba ocurriendo tampoco es un mal ejercicio. Quien sufría friendzone puede darse cuenta de que en realidad había idealizado demasiado a la otra persona y que la vida sigue sin ella, habiendo la posibilidad de recuperar la amistad más adelante.

3. Verse con otras personas

La persona que está en la friendzone puede salir muy beneficiada viendo a otras personas. Estas otras personas no son otras simples amistades, sino potenciales personas con las que tener un vínculo afectivo.

Esto puede generar diferentes situaciones, otra vez generalmente positivas. Puede ser que la otra persona se dé cuenta de que está perdiendo un tren, es decir, que en realidad también siente algo más que una amistad (y que puede perder la posibilidad de una relación).

Si no reacciona así, puede ser beneficioso igualmente para la persona que se encuentra en la friendzone. Verse con otras personas es una de las mejores maneras de comprobar si se puede salir de la friendzone y dejar de pensar en la persona idealizada.

4. No mostrar tanta disponibilidad

Quien se encuentra en friendzone tiende a dejarlo todo por la otra persona. Esto puede jugar una mala pasada en la percepción de la otra persona hacia la que se encuentra en la “zona de amistad”.

Cuando una persona se muestra totalmente disponible puede “proyectar menos valor”. Esto significa que puede transmitir que no tiene tantos recursos en cuanto a personas con las que verse se refiere.

Dejarlo todo para ver a una persona, por lo tanto, puede ser contraproducente. Es mejor que de vez en cuando se dé cuenta de que no todo gira alrededor de ella. Se trata de que no dé por sentada la asimetría de la relación, aunque sea a nivel inconsciente.

5. Seducir

Recurrir a la seducción es otro buen consejo para salir de la friendzone. En realidad a la persona que se siente atraída lo que querría empezar un romance, y no hay relación amorosa si no existe atracción en ambos sentidos.

El primer paso para tratar de seducir a otra persona es tomar nota de lo que le gusta. Mostrar interés por las mismas actividades y compartirlas (conciertos, libros, películas) es un gran paso, pero lo mejor es intentar de establecer algún tipo de vínculo emocional.

Esto puede conseguirse de muchas maneras sutiles a nivel físico, como mirando la otra persona a los ojos, abrazándola de forma emotiva o dándole cariño cuando lo necesite o tocándole las manos mientras se habla.

6. Sincerarse

¿Qué puede pasar por contar la verdad? Pues lo que puede pasar es menos terrible de lo que normalmente se piensa, y en cualquier caso vale muchísimo la pena probarlo después de tanto tiempo en la friendzone.

En ocasiones hay dudas de su respuesta y en otras hay algún tipo convencimiento, pero no se puede saber lo que siente la otra persona hasta que uno no se sincera. En muchas ocasiones la respuesta puede ser sorprendentemente positiva, lo cual evita pasar más tiempo en una indecisión insospechadamente compartida.

Por otro lado la respuesta puede ser negativa. ¿Y qué? Una situación de friendzone no aporta la felicidad y estabilidad emocional que necesita una persona, por lo que es bueno hablar con sinceridad para poder pasar página si es necesario.

7. Preparar un plan de choque

Una buena opción para los más espabilados es preparar un buen plan. La clave es idear un plan que pueda gustarle a la otra persona, como un concierto, una cena y luego ir a tomar una copa, etc.

Por ejemplo, una buena cena con buena comida y un buen vino pueden dar el punto de partida para crear la situación ideal. Salir luego a bailar y tenerse cerca, tocarse … ¡y besarse!

Dar un beso a la otra persona en un contexto en el que pueda sentirse receptiva puede ser el paso definitivo que se necesita para salir de la friendzone. La respuesta puede ser negativa, pero … ¡podría gustarle lo que se propone!

8. Aceptar la situación y tratar de sacar provecho

Este punto es para personas que quieran arriesgarse a vivir intensamente. En algunos casos lo que sucede es que la persona idealizada no tiene interés en empezar una relación, pero esto no quiere decir que rechace cualquier idea de acercamiento.

La idea de tener algún tipo de relación carnal puede planear entre los dos, de modo que tal vez no se pueda salir de la friendzone, pero ¿por qué no tener una friendzone con derechos? ¡Todo es plantearlo!

Existen muchas personas que, sin empezar una relación sentimental, sí tienen encuentros esporádicos y comparten la cama. Sin embargo, esto puede ser peligroso para la persona que tiene los sentimientos más profundos, por lo que debe valorarse bien si puede ser una opción.

Referencias bibliográficas

Elvira Cuesta

Psicóloga

Elvira nació en Madrid en 1994. Es Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y actualmente está estudiando el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad de Barcelona. Compagina sus estudios con ser colaboradora de MedSalud.com.