¿Baja autoestima? 6 consejos prácticos para mejorar nuestra confianza

Los problemas de baja autoestima pueden irse resolviendo si incorporamos buenos hábitos a nuestro día a día.
Baja Autoestima

Cuando hablamos acerca de la autoestima, nos estamos refiriendo a uno de los conceptos más investigados e importantes en el ámbito de la psicología.

De hecho, en prácticamente todas las ramas de la ciencia del comportamiento el modo en el que nos valoramos a nosotros mismos tiene un papel relevante, y ayuda a entender por qué hacemos lo que hacemos y por qué motivos sentimos malestar emocional en algunas situaciones.

A lo largo de las próximas líneas veremos varias claves para saber cómo mantener una buena autoestima, diferentes hábitos y estrategias para contribuir a que nos valoremos del modo más adecuado: ni más, ni menos. La baja autoestima es un problema común, pero con estas estrategias puedes irla mejorando poco a poco.

¿Cómo nos beneficia tener una buena autoestima?

Nuestra autoestima, como hemos visto, es la idea que tenemos de nosotros mismos, a la que le añadimos el componente emocional de cómo nos valoramos. Es decir, no consiste simplemente en la información de la que disponemos sobre nuestra propia identidad (un contenido que puede ser explicado en palabras), sino que también incluye los contenidos de nuestra memoria emocional acerca de quiénes somos.

Por supuesto, no existe una sola manera de interpretar quién es uno mismo, sino que existen varias formas posibles de valorar el propio “Yo”. Sin embargo, algunas de estas maneras de verse a uno son más constructivas y adecuadas que otras, en el sentido de que algunas de ellas simplemente nos mantienen en una mentalidad pesimista y catastrofista ante la cual nos quedamos inmóviles, sin atrevernos a romper esa versión de nuestra autoestima.

Dicho de otro modo, algunas formas de autoestima son dañinas para uno mismo, e incluso pueden alimentar y favorecer la aparición de trastornos mentales debido a su efecto de círculo vicioso: como creemos que no valemos nada, no nos atrevemos a hacer algo que nos demuestre que estábamos equivocados sobre nosotros y lo que somos capaces de hacer.

Por otro lado, otras formas de autoestima pueden llegar a fabricar una imagen excesivamente idealizada acerca de nosotros mismos, algo que nos lleva frecuentemente a frustrarnos cuando las cosas no salen tal y como las habíamos planeado.

Ante ambos casos, es importante conocer algunas estrategias para mantener una buena autoestima, es decir, una manera de interpretar nuestra identidad que sirva para mantenernos en el equilibrio entre lo que podemos hacer y lo que a la práctica no podemos hacer ahora o, en algunos casos, probablemente nunca.

Consejos para combatir la baja autoestima

Veamos ahora diferentes consejos para mantener una buena autoestima, una que sea equilibrada y que no nos genere problemas en nuestra interacción con la realidad que nos rodea.

1. Deja de mantener relaciones tóxicas

Es natural tener baja autoestima si estamos acostumbrados a rodearnos de gente que no nos valora.

A fin de cuentas, la opinión que tenemos de nosotros mismos no es una isla: se ve fuertemente influenciada por nuestra interpretación de cómo nos ven los demás. El problema es que el resto de personas no tiene por qué tener una perspectiva más objetiva que la nuestra a la hora de determinar cómo somos y qué se puede esperar de nosotros.

Así pues, si sufres por tener baja autoestima, una medida a tomar sería dejar de buscar la aceptación de aquellos para quienes nada de lo que haces está bien; simplemente busca otras prioridades a la hora de gestionar tu tiempo para sociabilizar.

2. Emprende proyectos

Si es necesario, oblígate a empezar al menos un proyecto que intuyes que podrías realizar si te esfuerzas, y créate un calendario de sub-metas a conseguir una detrás de otra. De esta manera, tendrás una perspectiva clara acerca de hasta qué punto tienes la capacidad de hacer cosas interesantes o estimulantes, e incluso creativas en muchos casos.

Eso sí, es importante que te comprometas de verdad con ese objetivo, de modo que debes evitar caer en excusas para que le miedo a fracasar no te paralice. Lo más útil es ponerte fechas límite muy precisas e incluso horarios rígidos.

3. Cuestiónate tus creencias acerca de quién eres

El hecho de que tus creencias sobre tu identidad estén muy arraigadas en tu manera de pensar no significa que sean ciertas. Cultiva el hábito de examinar tus acciones en retrospectiva y compara su existencia con esas ideas que tienes acerca de ti.

Cuando pienses en algo que te salió bien, es importante que reflexiones sobre si es razonable pensar que fue simplemente suerte: en muchos casos, las habilidades y competencias que uno mismo ha ido desarrollando explican casi la totalidad de esos triunfos personales.

Por otro lado, si sospechas que tu autoestima no se ajusta a la realidad por estar muy hinchada, recorre el camino inverso: ¿todo lo que te ha salido bien ha dependido exclusivamente de tus acciones, o las acciones y las decisiones de los demás han tenido algo que ver con ese resultado?

4. Enriquece tu vida social

Es importante que te expongas a opiniones diversas acerca de ti, para que así no tome el control de tu autoestima una idea del “Yo” que esté muy sesgada. Conoce gente nueva, busca amistades que compartan contigo tus diferentes aficiones: no es necesario que todos tus amigos o amigas formen parte del mismo grupo.

Este es uno de los consejos para mantener una buena autoestima que involucran más esfuerzo, porque requiere cultivar relaciones sociales y amistades de manera estable, pero es también una de las más enriquecedoras.

5. Cuídate

Tomás Santa Cecilia
Un psicólogo puede dotarnos de herramientas esenciales para mejorar la autoestima. Fuente: Tomás Santa Cecilia

Es difícil sentirse bien con uno mismo si el estado físico del propio cuerpo es malo; el malestar físico se traduce en malestar psicológico a menos que tomemos cartas en el asunto. Duerme bien, come bien, e intenta hacer algún tipo de ejercicio moderado.

La segregación de neuroquímicos como las endorfinas o la serotonina nos ayudan a sentirnos mejor, a estar más predispuestos al buen humor, a socializar, a realizar actividades placenteras, etc. Hacer deporte ayuda a que el cerebro se sienta en forma y nos da un extra de vitalidad, energía y positividad.

6. Acude al psicólogo si lo necesitas

Es totalmente natural acudir al psicólogo cuando experimentamos un problema emocional; no es necesario tener un trastorno mental diagnosticable.

Este tipo de profesional puede ayudarte mediante la intervención psicológica y la resolución de tus dudas; fundamentalmente, te indicará varias estrategias de interacción con el mundo y con la sociedad que contribuirán a que, a lo largo de varias semanas, vayas construyendo una autoestima más sólida, realista y funcional.

Referencias bibliográficas

  • Branden, N. (1969). The Psychology of Self-Esteem. New York: Bantam.
  • Branden, N. (2001). The psychology of self-esteem: a revolutionary approach to self-understanding that launched a new era in modern psychology. San Francisco: Jossey-Bass.
  • McLeod, Saul (2007). «Psychology Perspectives». Simply Psychology (en inglés).
  • Papalia, D. y Wendkos, S. (1992). Psicología. México: McGraw-Hill
  • Triglia, Adrián; Regader, Bertrand; García-Allen, Jonathan (2016). Psicológicamente hablando. Paidós.
  • Vidales, Ismael (2004). Psicología general. México: Limusa.

Tomás Santa Cecilia es psicólogo, consultor, formador y Director de CECOPS Centro de Consultoría Psicológica, en la ciudad de Madrid.

  • Teléfono: 606 40 78 35
  • Email: tomas.santacecilia@cecops.es