Las 6 diferencias entre un alimento orgánico y uno "normal"

Te explicamos qué significa realmente que un alimento sea “orgánico”.
Diferencias entre alimentos orgánicos y normales

Hoy en día es habitual ir por el supermercado y encontrar que algunos de los alimentos están marcados como “orgánico”, “bio” o “ecológico”. El significado de estos términos no se suele conocer, pero su asociación con lo natural hace que tengamos más confianza en este tipo de productos, que se tratan como si fueran de mayor calidad.

En este artículo hablaremos acerca de las diferencias que existen entre los alimentos catalogados como orgánicos y aquellos que no lo son, para que sepamos exactamente qué estamos comprando.

¿Qué son los alimentos orgánicos?

Los alimentos orgánicos son aquellos que se adhieren en mayor o menor medida a unas prácticas de producción concretas, la llamada agricultura orgánica. Es un tipo de agricultura que apareció en los inicios del siglo XX, como respuesta al rápido desarrollo e implementación de tecnología en el sector agrario.

En la unión europea, los productos que contengan más de un 95% de ingredientes obtenidos de manera orgánica pueden llevar en su envase la marca de "producto orgánico", siempre junto a una indicación del lugar de procedencia de estos productos.

La agricultura orgánica reniega del uso de la mayoría de sustancias sintéticas, como los pesticidas o herbicidas (o en el caso de la ganadería orgánica, de los antibióticos). Tampoco utilizan compuestos sintéticos para abonar o nitrogenar sus campos, por ejemplo.

Los alimentos orgánicos de origen vegetal y animal atienden a unos estándares de calidad en cuanto a la producción, que intentan ser una producción sostenible, con recursos locales y que produzca la mínima disrupción ecológica posible. Aun así, hoy en día no tenemos pruebas de que la alimentación orgánica represente un beneficio para la salud.

Alimentos orgánicos

Las principales diferencias entre los alimentos orgánicos y los “normales”

La producción de alimentos ecológicos se lleva a cabo siguiendo unas estrictas pautas, que rigen sobre las especies que se pueden utilizar, su alimentación, cuidado, manejo de los desechos e incluso sobre la sostenibilidad a nivel ecológico de la actividad productora. Esto se hace patente cuando vemos las diferencias con la producción más habitual de los alimentos:

1. Los alimentos orgánicos solo utilizan abonos naturales

El abonado es una parte fundamental de la agricultura. A medida que las plantas crecen en el mismo campo de cultivo, estas van agotando parte de los nutrientes que se encuentran depositados en el suelo.

Los cultivos orgánicos sólo utilizan abono natural, como el estiércol. Para esto, es en muchas ocasiones fundamental que junto a la explotación agrícola se lleve a cabo también una explotación ganadera paralela, de la que poder aprovechar el abono para recuperar los nutrientes del campo.

2. Prohíben la mayoría de sustancias sintéticas

En la producción de alimentos orgánicos no está bienvenido el uso de compuestos sintéticos. En las plantas, esto significa no poder utilizar los fertilizantes, herbicidas o plaguicidas más efectivos. Con los animales, esto significa la prohibición del uso de hormonas, factores de crecimiento o antibióticos en la producción del alimento.

Algunos compuestos sintéticos sí se permiten en algunos cultivos ecológicos. La Unión Europea permite el uso del sulfato de cobre, un agente antiparasítico efectivo para combatir infecciones fúngicas en plantas, o del azufre elemental para el abonado de los campos. Aun así, mientras menos de estas se utilicen, mejor.

3. Planificación y arquitectura de los cultivos

Perder el acceso a algunas de las tecnologías agrícolas más punteras hacen inviable el modelo productivo agrícola que se utiliza en la mayoría de explotaciones modernas, por diversos motivos. Entre ellos, podemos destacar el “desgaste” que tienen las tierras de cultivo, así como la vulnerabilidad a ataques de parásitos o enfermedades infecciosas. Son problemas salvables con la tecnología, pero la agricultura orgánica también los tiene en cuenta.

Para mejorar la capacidad productiva de las explotaciones orgánicas, se utilizan técnicas tradicionales de cultivo, dejadas atrás por representar dificultades añadidas a la producción de alimentos. Por ejemplo la rotación de los cultivos, que es una técnica agrícola que permite el aprovechamiento mejor de los nutrientes del suelo al ir cambiando el tipo de planta que se utiliza en el mismo trozo de tierra.

Otras técnicas, como los cultivos mixtos, protegen a la plantación de sufrir enfermedades que consuman toda la producción. Los cultivos mixtos añaden un cierto grado de “protección ecológica”, además de atraer a un mayor número de insectos polinizadores y de otros animales útiles, como los depredadores de los insectos que parasitan a las plantas.

4. Manejo de los desechos derivados de la producción

Los desechos que se producen durante el proceso de obtención de alimentos son un problema. La industria agrícola actual tiene dificultades para el manejo de sustancias contaminantes para el medio ambiente, como los pesticidas o los purines, que se filtran al agua subterránea contaminando grandes sistemas hídricos.

La producción orgánica debe tener en cuenta lo máximo posible que todo desecho producido debe ser, idealmente, reciclado para el beneficio de la explotación. Esto se facilita teniendo una explotación ganadera y otra agrícola en una misma zona, ya que los desechos vegetales pueden servir como pienso, mientras que los desechos animales pueden funcionar como abono.

5. No pueden contener organismos genéticamente modificados -OGM-

Una de las características más importantes de los productos orgánicos es que bajo ningún concepto estos pueden contener organismos genéticamente modificados. La agricultura orgánica renuncia a las tecnologías más punteras de producción alimenticia, y los organismos genéticamente modificados son parte de estas tecnologías.

6. Mayor incidencia de plagas y enfermedades

Desgraciadamente, no todo son ventajas en los campos orgánicos. Especialmente si no se tiene un gran cuidado en escoger especies compatibles, de las cuales se obtengan ciertos efectos sinérgicos para la salud de la producción agrícola, es habitual que este tipo de plantaciones y explotaciones ganaderas padezcan de un mayor número de enfermedades y plagas.

No utilizar pesticidas ni antibióticos tiene como riesgo implícito la mayor incidencia de enfermedades y plagas varias en la explotación orgánica. Esto se puede intentar remediar de múltiples formas, como promoviendo la presencia de organismos beneficiosos para las explotación (depredadores de insectos, por ejemplo), así como utilizando la técnica de los cultivos mezclados, que protege en cierto grado de la expansión de enfermedades.

Referencias bibliográficas

  • Smith-Spangler, C., Brandeau, M., Hunter, G., Bavinger, J., Pearson, M., & Eschbach, P. et al. (2012). Are Organic Foods Safer or Healthier Than Conventional Alternatives?. Annals Of Internal Medicine, 157(5), 348. doi:10.7326/0003-4819-157-5-201209040-00007,
  • Dangour, A., Lock, K., Hayter, A., Aikenhead, A., Allen, E., & Uauy, R. (2010). Nutrition-related health effects of organic foods: a systematic review. The American Journal Of Clinical Nutrition, 92(1), 203-210. doi:10.3945/ajcn.2010.29269.

Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.