Medicina
| por Ana Torres Ruiz

Los 5 tipos de pies que existen: ¿cómo son los tuyos?

Te explicamos los cinco tipos clásicos de pie que podemos tener los seres humanos.
Tipos de pie

Según algunas clasificaciones populares, existen un mínimo de cinco arquetipos de pie en los que se puede catalogar a la gran mayoría de la población. Estos son el pie celta, egipcio, germánico, romano y griego.

Existen además ciertas personas que afirman una relación entre la personalidad y las distintas morfologías de la clasificación, además de darnos también información sobre nuestra ascendencia. En este artículo sabremos si esto es cierto, a la vez que te presentamos los cinco distintos tipos de pie de esta clasificación.

¿Por qué existe esta clasificación sobre los pies?

La clasificación que estamos discutiendo parece tener su origen en teorías genealógicas y ancestrales del siglo XIX. Estas teorías se fijaban en la forma de los pies y las clasificaban según algunas de las formas de pie representadas en esculturas y dibujos de distintas culturas clásicas. Es decir, el pie romano sería el que encontraríamos en aquellas esculturas con origen en el imperio romano.

Tanto entonces como ahora, existen ciertas comunidades que intentan establecer conexiones entre rasgos de personalidad y la morfología del pie u otras partes del cuerpo. La práctica que comentamos en el artículo, por ejemplo, sería similar a la que podemos ver en países como Japón, donde el grupo sanguíneo A, B, O, AB se relaciona con diferentes tipos de personalidad.

Este tipo de prácticas no suelen estar basadas en evidencias científicas, convirtiéndolas en poco más que un pasatiempo divertido, como podría ser leer el horóscopo. En el caso de los diferentes tipos de pie, se unen varios factores que explican por qué se intentaron usar para determinar unos supuestos orígenes ancestrales.

Por un lado, las diferentes morfologías de pie pueden ser más prevalentes en diferentes poblaciones, con diferentes orígenes étnicos. Si cuando vamos a otro país nos damos cuenta de que muchos de ellos tienen pies poco comunes en nuestra población de origen, asociaremos este pie “raro” a la nacionalidad.

Otra explicación más probable es que en el siglo XIX estaba muy de moda el estudio de las culturas clásicas. Esta fue la época en la que surgieron estas ideas de asociar la forma del pie a diferentes orígenes ancestrales de cada uno, basándose casualmente en las culturas clásicas que veneraban.

Otro componente interesante de estas teorías podales es el hecho de que existen ciertos factores del aspecto del pie que tienen un fuerte componente genético. Esto significa básicamente que nuestros pies se parecerán bastante a los de nuestros familiares, lo que le da cierta validez aparente a asumir que el origen de nuestros pies puede remontarse a diferentes poblaciones ancestrales.

La realidad es que existen diversas morfologías podales en las diferentes poblaciones del mundo. Es posible que algunas de estas morfologías tengan un cierto componente genético y que algunas de ellas estén más representadas en algunas poblaciones que otras. Pero desgraciadamente, no hay indicios de que estas variaciones están determinadas por linajes clásicos.

Tipos de pies

Tipos de pie diagrama
Fuente: Fuente: Ancestral Findings

A continuación os presentamos los distintos tipos de pie que se describen según la clasificación comentada, que se piensa que surgió en pleno siglo XIX.:

1. Pie Egipcio

El pie egipcio es el tipo de pie más común, representando entre el 61 y el 70% de la población occidental. Este pie se caracteriza porque sus dedos van disminuyendo de tamaño de forma regular desde el dedo gordo hasta el quinto dedo del pie, formando un ángulo de unos 45º.

2. Pie Romano

El pie romano también es conocido como pie cuadrado. Este tipo de pie se caracteriza porque tanto el primer como el segundo dedo tienen un tamaño largo y similar entre ellos. Es un tipo de pie bastante recto que necesita zapatos de horma ancha.

3. Pie Griego

El pie griego es una morfología más rara, también llamada Pie de Morton. En este caso, el segundo metatarso de los pies son más largos de lo habitual, provocando el efecto de un segundo dedo del pie más largo que el primer dedo. Esta morfología tiene un fuerte componente genético y es fácilmente identificable.

Dependiendo de la población de la que estemos hablando, este pie tendrá entre un 3% y un 22% de prevalencia. Es un tipo de pie que necesita calzado más ancho de lo habitual, ya que la distribución del peso no es la misma que en otros tipos de pie y corren el riesgo de padecer dolor que puede cronificarse.

Se denomina pie griego principalmente porque era el tipo de pie más representado en las estatuas de la Grecia clásica, pero no significa que todos los griegos tuvieran el mismo tipo de pie ni que únicamente existan estatuas griegas con esta morfología.

4. Pie Germánico

El pie germánico, al igual que el pie celta, son morfologías de pie que se utilizan menos que las tres anteriores. Existe poca explicación sobre su prevalencia en la población. Sus dedos están en líneas prácticamente paralelas, excepto el primero.

5. Pie Celta

El pie celta representaría el tipo de pie más inusual de todos ellos. El pie en si es de buen tamaño, pero su pulgar es más corto. Al igual que en el pie griego, el segundo dedo es más largo de lo habitual, tras reducir paulatinamente en tamaño hasta el quinto dedo. Se habla de que puede ser una mezcla entre el pie germánico y el pie griego.

Conclusión sobre estas clasificaciones y su relación con la personalidad

Al igual que con algunas clasificaciones que se hacen de los tipos de cara, no hay demasiada ciencia exacta acerca de los tipos de pies. Este tipo de clasificaciones pueden llegar a ser útiles en la vida diaria, especialmente si ya se usa en la población en la que nos encontramos. Pueden servir para comunicar ideas sobre partes de nuestro cuerpo complejas de describir.

Su utilidad como predictor de la personalidad tendría que ser probada por la ciencia antes de que se le pudiera dar algún tipo de validez. Aunque no haya nada malo en tener creencias no fundamentadas en la ciencia, podemos llegar a caer en conductas discriminatorias si asociamos ciertas personalidades negativas a algunas características físicas que realmente tienen poca o ninguna influencia sobre la personalidad.

Referencias bibliográficas

  • Romanus, T. Heredity of a long second toe. Hereditas 35: 651-652, 1949.
  • Kaplan, A. R. Genetics of relative toe lengths. Acta Genet. Med. Gemellol. 13: 295-304, 1964.

Ana Torres Ruiz

Médico de cabecera

Ana nació en Girona en 1992. Es Graduada en Medicina por la Universitat de Barcelona y actualmente ejerce el periodo de residencia de su especialidad en Medicina Familiar. Colaboradora con MedSalud.com para compartir sus conocimientos médicos.