Telencéfalo: partes, estructura y funciones

Te explicamos la parte del sistema nervioso más desarrollada en seres humanos.
Telencéfalo

El sistema nervioso central se forma a partir de cuatro poblaciones celulares diferenciadas durante el desarrollo embrionario, el prosencéfalo, el mesencéfalo, el romboencéfalo y las células de la médula espinal.

El prosencéfalo a su vez se divide en dos poblaciones celulares distintas, las más internas que formarán el diencéfalo, y las más externas, que forman el telencéfalo.

El telencéfalo es la parte del sistema nervioso central que incluye la corteza cerebral, una de las estructuras más desarrolladas en los seres humanos, en comparación con otras especies cercanas. Junto al cerebelo, el telencéfalo coordina prácticamente todas las acciones voluntarias del cuerpo humano.

En este artículo te hablaremos acerca del telencéfalo a nivel estructural y funcional, para entender mejor de dónde vienen las diferentes partes del sistema nervioso central.

Las diferentes partes del telencéfalo y sus funciones

El telencéfalo en los vertebrados se trata de la porción del sistema nervioso central que se encuentra más alejada del inicio de la espina dorsal, ya sea horizontal o verticalmente -como en el caso de los humanos-.

Este incluye diferentes estructuras, colocadas no solo en la parte más exterior del cerebro, pero también formando estructuras internas.

Diagrama procencéfalo

Las diferentes funciones de las partes del telencéfalo varían enormemente dependiendo del área de la cual estemos hablando. A continuación, repasamos las diferentes estructuras del telencéfalo resumiendo brevemente su función.

1. La corteza cerebral

La corteza cerebral es la parte en la que piensa la mayoría de gente cuando se imagina un cerebro: Una estructura encima del resto del sistema nervioso, con una topografía llena de arrugas, como si se tratara una nuez.

La corteza cerebral está compuesta de materia gris, que se diferencia de la materia blanca del cerebro por su proporción de cuerpos neuronales respecto a los axones neuronales. La materia gris es rica en cuerpos neuronales y tiene mayor capacidad de procesado de la información, mientras que la materia blanca es más rica en axones de neuronas, permitiendo una rápida distribución de la información nerviosa.

Lobulos corticales

La corteza o córtex cerebral recubre el resto de partes del prosencéfalo, a modo de casco. Esta estructura llena de picos y valles -denominados giros y surcos- se divide en dos hemisferios, que a su vez se dividen en 4 principales tipos de lóbulos cerebrales. Su estructura arrugada permite un mayor volumen cerebral sin un aumento exagerado del tamaño de la cabeza, que ya provoca problemas para la reproducción humana con su tamaño actual.

Las funciones de la corteza cerebral son varias, dependiendo del área que estemos estudiando. Para saber más acerca de las funciones de los lóbulos, recomendamos nuestro artículo acerca de los Los 6 lóbulos del cerebro humano

2. El hipocampo

El hipocampo es una región cerebral que se encuentra en las profundidades de cada uno de los lóbulos temporales. Tiene una forma alargada, con una muy alta concentración neuronal. Es conocido también como “el órgano de la memoria” a nivel coloquial, debido a su importante papel en la recopilación y acceso a la memoria a largo plazo.

Además de sus funciones a nivel de memoria, se sabe que el hipocampo tiene influencia acerca del comportamiento -inhibiendo conductas maladaptativas para el individuo en sociedad-, además de ser clave en los procesos de aprendizaje y en la navegación en el espacio tridimensional.

3. La amígdala cerebral

La amígdala representa una pequeña zona neuronal con una distintiva forma de almendra, situada en la parte más central del lóbulo temporal. Esta estructura tiene mucho que ver con el procesado de las emociones, al ser parte del sistema límbico.

Esto significa por ejemplo, que la amígdala cerebral tiene relación con la respuesta al miedo o al placer, así como con la agresividad. Su tamaño en hombres es un 30% mayor por efecto de las hormonas sexuales, como la testosterona. Curiosamente, este agrandamiento desaparece en caso de castración.

Algunas enfermedades psicológicas y psiquiátricas, como el autismo, la depresión o el estrés postraumático están relacionadas con una disfunción de la amígdala, ya sea a nivel estructural o de su equilibrio de la actividad de neurotransmisores.

4. El cuerpo estriado

El cuerpo estriado -también conocido como núcleo estriado- se trata de otro grupo de neuronas subcorticales del telencéfalo, en este caso relacionadas con los ganglios basales. Es parte fundamental de la respuesta motriz y de los mecanismos de recompensa -la forma que tiene nuestro cuerpo de motivarnos a actuar-, además de servir como la "antena" de los ganglios basales, a través de la cual reciben señales del resto del sistema nervioso.

Es una zona del telencéfalo importante para los procesos conscientes, como la planificación o la habilidad de tomar decisiones. Su nombre viene de su apariencia "estriada", por su composición de materia blanca y materia gris.

Su disfunción está relacionada con trastornos como el desorden autista o las adicciones, además de enfermedades que también afectan al movimiento, como la enfermedad de Parkinson.

5. El bulbo olfatorio

Bulbo olfatorio

El bulbo olfatorio representa uno de las estructuras cerebrales más conservadas entre los animales. Permite procesar la información olfativa, en parte gracias a su posición privilegiada: Se encuentra justo sobre las neuronas nasales y el nervio olfativo.

6. Los ganglios basales

Los ganglios basales son núcleos subcorticales de neuronas que se encuentran también justo bajo la corteza cerebral. Se relacionan con funciones tan importantes como el control motor voluntario, el aprendizaje o las emociones. Su componente mayor es el cuerpo estriado, que recibe señales de otras áreas cerebrales para comunicar al resto de componentes del ganglio basal.

Referencias bibliográficas

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Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.