Sistema límbico: definición, anatomía, estructuras y funciones

Este sistema cerebral está involucrado en la memoria y las emociones.
Sistema límbico

El sistema límbico es un sistema cerebral, formado por diferentes estructuras del encéfalo, que se encuentran interconectadas, y que participan en funciones como la memoria, el aprendizaje, la regulación de las emociones, la gestión del miedo, etc. Se trata de una de las regiones más ancestrales de nuestro cerebro.

Además, es un sistema muy implicado en funciones de supervivencia y en funciones metabólicas. En este artículo conoceremos en qué consiste el sistema límbico, y por qué también se le llama “cerebro emocional”. Además, explicaremos cuáles son sus estructuras, dónde se localizan y qué función(es) tiene(n) cada una de ellas.

Sistema límbico: ¿en qué consiste?

El sistema límbico, también conocido como “cerebro emocional”, es un sistema formado por varias estructuras cerebrales que se conectan entre sí, y que se localiza en la zona temporal del cerebro. Se trata de un sistema cerebral especialmente relacionado con las emociones. Concretamente, se encarga de coordinar las respuestas autónomas y endocrinas con los estados emocionales.

Además, también participa en el almacenamiento de la información. Entre sus estructuras destacadas encontramos el hipocampo y la amígdala.

La primera persona que habló del sistema límbico fue Paul Broca, refiriéndose a este como “el gran lóbulo límbico”. Broca situó este sistema cerca de la glándula pineal. Su nombre proviene precisamente de ahí, porque tal sistema hacía “limbo” o borde con esta glándula, además de con otras estructuras.

Años más tarde, en 1949, el fisiólogo MacLean conceptualizó el sistema límbico tal y como lo conocemos hoy. Además, le dió su nombre actual y añadió estructuras al mismo.

Partes del sistema límbico
Partes del sistema límbico.

Estructuras y funciones

Así, el sistema límbico está formado por diversas estructuras que se conectan entre ellas.

Vamos a ver qué estructuras son éstas y qué función(es) tiene(n) cada una de ellas a continuación.

1. Hipotálamo

Se trata de una pequeña estructura formada por una gran cantidad de núcleos y fibras. Se ocupa del sistema nervioso autónomo y del endocrino; concretamente, se encarga de coordinar ambos sistemas. Otra de sus funciones es posibilitar la supervivencia de la especie, gracias a su participación en procesos de lucha, huida, alimentación y reproducción.

El hipotálamo se sitúa por debajo de otra estructura, el tálamo; concretamente, se localiza en la base del encéfalo, a ambos lados de la porción ventral del tercer ventrículo.

Por otro lado, dentro de él encontramos los cuerpos mamilares, encargados de recibir impulsos procedentes de otras estructuras también del sistema límbico: la amígdala y el hipocampo. Una vez recibidos estos impulsos, los cuerpos mamilares los reenvían hacia el tálamo.

2. Formación hipocampal

La formación hipocampal como parte del sistema límbico se localiza en el lóbulo temporal medial. Su función principal es potenciar a largo plazo los procesos de memoria y aprendizaje. Se compone de las siguientes estructuras: el hipocampo, el trígono/fórnix y la corteza límbica. Vamos a conocer cada una de estas subestructuras del sistema límbico:

2.1. Hipocampo

El hipocampo, una estructura ubicada en el prosencéfalo, juega un papel muy importante en la regulación de los procesos básicos de supervivencia. Además, se trata de una de las regiones más antiguas del encéfalo humano.

El hipocampo también tiene un papel relevante en los procesos de memoria; concretamente, una de las memorias que “regula” es la memoria remota (recuerdos del pasado lejanos). Esto hace que sea una estructura clave para saber quién somos y de dónde venimos, es decir, para nuestra identidad.

Otra memoria de la que se encarga es la memoria más emocional; el hipocampo filtra aquellas experiencias que hemos vivido con intensidad y que nos han “marcado” a nivel emocional. El hipocampo, junto al hipotálamo, como partes del sistema límbico, permiten que podamos recordar ciertas experiencias y que además recordamos lo que sentimos con ellas (es decir, la emoción asociada a ellas).

2.2. Trígono/fórnix

El trígono o fórnix consiste en un conjunto de axones que conecta el hipocampo con otras regiones del encéfalo. Su conexión con los cuerpos mamilares del hipocampo resulta de gran importancia. Esta estructura tiene una función fundamental en la transmisión de información entre diversas estructuras del sistema límbico.

2.3. Corteza límbica

Esta estructura de la formación hipocampal se ubica en el lóbulo temporal medial del cerebro. Sus funciones se relacionan con procesos de memoria; concretamente, se encarga de consolidar y recuperar memorias declarativas (episódicas y semánticas).

Las memorias episódicas se relacionan con experiencias autobiográficas, y las semánticas, con el aprendizaje de las palabras y del mundo que nos rodea.

Por otro lado, la corteza límbico conecta diferentes estructuras dentro del sistema límbico, igual que la estructura anterior (trígono/fórnix).

3. Amígdala

La amígdala es otra estructura clave del sistema límbico, ubicada en el lóbulo temporal medial. Concretamente, se localiza en el ventrículo lateral del lóbulo temporal (en el interior del lóbulo temporal rostral). Es considerada el principal “centro de las emociones”.

La amígdala tiene las siguientes funciones: valorar el significado emocional de las experiencias y coordinar la expresión somática de la emoción con el sentimiento consciente. Además, está muy relacionada con la experiencia del miedo, con el instinto de supervivencia y con las emociones básicas del ser humano. La amígdala se compone de diversos núcleos, que son:

3.1. Núcleo medial de la amígdala

Este núcleo proyecta al Área Preóptica Medial y al Núcleo Ventromedial del hipotálamo. Está implicado en procesos relacionados con el hambre.

3.2. Núcleos basolaterales de la amígdala

Por contra, estos núcleos están implicados en procesos de saciedad y en respuestas emocionales aprendidas.

3.3. Núcleo central de la amígdala

Finalmente, el núcleo central de la amígdala controla la expresión de los componentes de la respuesta emocional (conductuales, autónomos y endocrinos). Está relacionado con la experiencia emocional, con el sentimiento.

El cerebro emocional

Como ya hemos adelantado, el sistema límbico también se denomina a veces “cerebro emocional”. Esto se explica por su gran implicación en procesos emocionales diversos. Sin embargo, cada vez más estudios ponen de manifiesto que hablar de “cerebro emocional” para hacer referencia al sistema límbico resulta, si más no, simplista.

Más allá de las emociones

Decimos simplista porque en realidad, el sistema límbico está implicado en muchos otros procesos, como la memoria, el aprendizaje, y hasta funciones metabólicas (regulación térmica, funciones reproductivas y funciones vegetativas).

Por otro lado, el sistema límbico también está muy implicado en procesos relacionados con la supervivencia de la especie, tales como: la regulación del miedo, de la ira, del odio, de la tristeza y de la pasión (aunque éstas últimas también sean emociones).

Referencias bibliográficas

  • Carlson, N. (2014). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson.

  • Kolb, B. y Whishaw, I. (2006). Neuropsicología humana. Madrid: Editorial Médica Panamericana.

  • Rosenweig, M.; Breedlove, S.; Watson, N. (2005) Psicobiología. Una introducción a la Neurociencia Conductual, Cognitiva y Clínica. Barcelona: Ariel.

Laura nació en Barcelona en el año 1994. Es Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud.