Rinoplastia: por qué realizarse esta operación, riesgos y postoperatorio

Los motivos para operarse la nariz pueden ser estéticos o médicos.
Rinoplastia

La rinoplastia es una intervención bastante conocida, especialmente asociada al mundo de la cirugía plástica. Cada año, cientos de famosos se someten a este tipo de intervenciones, sobre todo por motivos estéticos.

Sin embargo, lo cierto es que también se puede utilizar para mejorar la respiración de personas que, ya sea por un mal crecimiento de la nariz o por el hecho de haber sufrido un accidente, tienen bloqueadas las vías respiratorias o el tabique nasal está torcido.

Vamos a ver en qué consiste la rinoplastia, qué es lo que pueden llegar a hacer los cirujanos con una nariz, algunos riesgos que implica esta intervención y qué cuidados y precauciones se deben tomar tras la operación.

Rinoplastia: ¿en qué consiste?

La rinoplastia es una intervención quirúrgica en la que se modifica el tamaño, forma y proporciones de la nariz, ya sea por motivos estéticos o por necesidad de mejorar la respiración. La parte superior de la nariz consiste en hueso, mientras que la parte inferior está formada por cartílago. Durante la intervención, se puede modificar tanto el hueso, como el cartílago, la piel o los tres elementos.

Mientras el cirujano realiza la rinoplastia no únicamente tiene en cuenta la nariz, también se fija en el resto de características faciales de la persona, para hacer que la nueva nariz sea lo más armoniosa posible con el conjunto de la cara.

La rinoplastia requiere sedación local o general en función de lo que se vaya a retocar en la nariz del paciente. Dependiendo de si se trata simplemente de una operación sobre la superficie nasal o si se precisa modificar el hueso y cartílago, la operación tendrá una complejidad diferente y precisará un mayor uso de anestesia.

Operación estética nariz

La rinoplastia se puede hacer dentro de la nariz o a través de un corte o incisión externa en la base de la misma, concretamente entre los orificios nasales. Las formas en que se cambian cartílago y hueso nasales pueden ser muy diferentes, en función de la forma que se quiera dar a la nariz del intervenido.

Los materiales usados para modificar la nariz pueden ser también variados. Se puede usar cartílago procedente de una parte más profunda de la nariz o de la oreja. Para modificaciones mayores, se puede utilizar un pequeño trozo de una costilla del paciente o implantes.

Tras hacer los cambios necesarios, se coloca la piel sobre las estructuras internas de la nariz y se suturan. Si el tabique está torcido, se debe corregir el grado de desviación.

Motivos para realizarse esta operación

Muchos pacientes recurren a su cirujano de confianza con la intención de modificar su nariz. El motivo detrás de ello suele ser el de querer tener una nariz más bonita, aunque también son frecuentes este tipo de intervenciones porque se tienen problemas al respirar consecuencia de un tabique nasal mal alineado.

En caso de accidente, también se realizan este tipo de operaciones si se ha sufrido una lesión grave en la cara.

Riesgos

Al igual que en cualquier otra cirugía, la rinoplastia es una técnica quirúrgica que implica ciertos riesgos. Es un procedimiento normalmente seguro y con un alto índice de satisfacción, sin embargo, durante la operación pueden ocurrir pequeños accidentes que pueden adelantar el final de la intervención o, incluso, ser necesario el pararla.

La mayoría de las complicaciones durante la operación se pueden evitar si el paciente comunica a su cirujano los medicamentos que toma o si está bajo algún tratamiento con remedios de herbolario. También, el paciente debe comunicar si sufre algún tipo de condición médica, por muy banal que sea, a fin de evitar cualquier tipo de complicación. Se deben seguir las pautas indicadas por el cirujano cuando se esté en postoperatorio, para asegurarse de que la nariz sana correctamente.

Se pueden romper pequeños vasos superficiales en la nariz que pueden ocasionar sangrado tanto durante como después de la operación. Esto, en los casos más graves, puede ocasionar hemorragias.

En las intervenciones quirúrgicas de mayor duración, se pueden dar complicaciones cardíacas y pulmonares, ocasionados por la posible formación de coágulos de sangre en el sistema circulatorio. Además, pueden darse complicaciones con la anestesia, llevando a situaciones en las que la vida de la persona intervenida puede correr riesgo. Este tipo de reacciones a la anestesia son poco comunes, siendo 1 de cada 6.000-12.000 los casos en los que se dan.

Una vez finalizada la cirugía, se pueden presentar síntomas como infecciones, que las heridas no se curen adecuadamente, cambios en la sensibilidad de la piel, dolor en la zona, cicatrices visibles, decoloración e hinchazón de la piel e irritación. También, los párpados pueden volverse de color morado temporalmente.

A veces, durante la intervención, se produce un daño sobre el tabique nasal que hace que se forme un agujero en él. También, pasadas las semanas, se puede dar el caso de que la nariz no haya quedado como se quería, pudiendo quedar torcida o, incluso, que se obstaculicen las vías respiratorias, a causa de que han quedado pequeñas esquirlas de hueso nasal libres. En estos casos es necesaria una cirugía de revisión.

Postoperatorio

Después de la operación, la persona a la que se le ha realizado la intervención debe tomar una serie de medidas y pautas para asegurarse de que la curación se da de la forma más óptima y no ocurran efectos adversos.

Habitualmente, los pacientes deben permanecer en la cama con la cabeza elevada por encima del nivel del pecho, con el fin de reducir el sangrado e hinchazón. De esta manera se evita que la nariz se congestione. Tras la operación se dejan vendajes en la nariz durante una semana, además de una férula para que esté protegida y tenga algo de apoyo.

Es habitual que haya un poco de sangrado los primeros días tras la operación. Por ello se suele dejar una almohadilla absorbente bajo la nariz. Esta almohadilla se debe cambiar cada cierto tiempo y siguiendo las pautas del médico.

Durante el postoperatorio se debe tener en cuenta ciertas precauciones para evitar resultados no deseados y síntomas que se pueden agravar con el tiempo. Se debe evitar realizar actividades físicamente exigentes y procurar no mover demasiado los músculos de la cara. No es para nada recomendable sonarse la nariz tras una rinoplastia.

A la hora de asearse, lo más adecuado es tomar un baño en vez de ducharse, y al cepillarse los dientes se debe hacer suavemente para evitar que el labio superior se mueva demasiado. Es preferible usar ropa que se abre y cierra por la parte delantera, además de evitar prendas que se coloquen o pasen por la cabeza y el uso de gafas.

La alimentación es importante tras una intervención de este tipo. Se deben consumir alimentos con alto contenido en fibras, como frutas y verduras, ya que evitan facilitan el ir al baño. El estreñimiento causa tensión y esta, a su vez, ejerce presión sobre el lugar en el que se ha realizado la intervención quirúrgica.

Proteger la piel de la luz solar es muy importante, y más cuando ésta se vuelve sensible a causa de una operación. Lo recomendable es usar crema solar factor 50 cuando se esté al aire libre, generosamente aplicada sobre la nariz. Si se da hinchazón sobre la nariz, no se debe aplicar hielo en la zona. Para facilitar que este hinchazón baje, se deben evitar los alimentos altos en sodio.

Hay que tener en cuenta que la nariz, al igual que el resto de partes del cuerpo, va cambiando con el paso del tiempo. Una operación quirúrgica no impide que se dé el proceso natural del envejecimiento.

Además, teniendo en cuenta que el postoperatorio puede durar perfectamente un año no se sabrá hasta pasado bastante si se ha logrado el resultado deseado. En caso de que no sea así, una segunda operación puede ser necesaria.

Referencias bibliográficas

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  • Shiffman, Melvin (2012-09-05). Cosmetic Surgery: Art and Techniques. Springer. p. 20.

Ana Torres Ruiz

Ana Torres Ruiz

Médico de cabecera

Ana nació en Girona en 1992. Es Graduada en Medicina por la Universitat de Barcelona y actualmente ejerce el periodo de residencia de su especialidad en Medicina Familiar. Colaboradora con MedSalud.com para compartir sus conocimientos médicos.