Microbiota: ¿qué es y para qué sirve?

Tenemos más células bacterianas que humanas en nuestro cuerpo.
Microbiota

Los últimos años han traído una gran cantidad de descubrimientos que han catapultado a las ciencias médicas y biológicas a nuevas áreas del conocimiento que previamente no podíamos si no teorizar.

Gracias a los avances en nuevas técnicas y metodologías, las investigaciones son cada vez más rápidas, eficaces y con resultados más fiables que antaño.

Uno de estos colosales avances en el mundo médico científico ha sido el descubrimiento de diferentes roles sobre la salud humana que tienen los microorganismos que colonizan nuestro cuerpo. La microbiota, que es como llamamos a esta comunidad variada de virus, bacterias hongos y arqueas, nos acompaña prácticamente desde el momento del nacimiento hasta nuestro final.

En este artículo explicaremos exactamente qué es la microbiota y cuáles son las funciones que se le atribuyen hoy en día.

¿Qué es la microbiota?

Nuestro cuerpo se compone de aproximadamente de unos 30 billones (30 millones de millones) de células que podríamos considerar propias, ya que comparten nuestro código genético. Pero sumado a este gran número de células humanas, nos acompaña un número similar aunque ligeramente superior de microorganismos, entre los que podemos contar hongos, virus y bacterias de todo tipo.

A esta población acompañante, que supera en número a nuestras células en una proporción de 1.3 microorganismos por cada célula humana, la llamamos microbiota, unos acompañantes sin los cuales difícilmente podríamos sobrevivir de la misma forma que hoy en día.

La microbiota se encuentra repartida por todo nuestro cuerpo, en las mucosas nasales, orales, vaginales e intestinales, así como recubriendo nuestra piel. En cada lugar la población de microorganismos que la conforma varía, adaptándose a las características de su hábitat. Esto significa que la microbiota que está presente en nuestra boca será marcadamente distinta de aquella que podamos encontrar entre los dedos de nuestros pies.

La microbiota no varía únicamente a lo largo de nuestro cuerpo, si no que la composición de esta varía también entre personas. Parte de esta variación entre microbiotas causa, por ejemplo, las diferencias de olor corporal que existen entre las diferentes personas.

Actualmente existen muchos estudios que intentan determinar la composición exacta de nuestra microbiota además de las funciones que esta realiza, ya que se teoriza que esto nos puede abrir las puertas a entender con mayor profundidad ciertas funciones de nuestro cuerpo, así como ciertas enfermedades y posibles usos terapéuticos de nuestra población microbiana.

Funciones de la microbiota

La microbiota, que también puedes encontrar referenciada como microbioma (aunque este término técnicamente hace referencia al material genético de la microbiota y no a los organismos que la componen), ha despertado el interés de muchos científicos, ya que estudios recientes les atribuyen funciones completamente inesperadas hasta el momento.

A continuación listamos algunas de estas funciones para que conozcamos mejor el rol de la microbiota.

1. Protección contra patógenos invasores

Una de las primeras funciones que se atribuyó a la microbiota es la de defendernos de otros microorganismos menos benevolentes que aquellos que nos acompañan en nuestro día a día. Si bien algunos de los hongos y bacterias que tenemos naturalmente en nuestra piel son patógenos oportunistas (es decir, que están esperando a las condiciones adecuadas para atacarnos), la mayoría de estos son comensales que no afectarán a nuestra salud.

Uno de los principales beneficios de mantener una gran población de microorganismos en nuestro cuerpo es el evitar que otros microorganismos puedan colonizar con facilidad nuestra piel y mucosas. Si nuestro cuerpo está “saturado”, es complicado que pueda llegar un nuevo microorganismo y extenderse con facilidad por nuestro cuerpo, ya que la población preexistente de microorganismos competirá con los invasores por recursos, frenando y evitando infecciones.

Un ejemplo claro de esta función se encuentra en los ahora populares transplantes fecales. Esta práctica consiste en la extracción de microbiota intestinal de un donante sano para introducirla en el intestino de un paciente con alteraciones en la microbiota, como por ejemplo aquellas personas infectadas intestinalmente por la bacteria Clostridium difficile. El trasplante fecal resulta un tratamiento efectivo en aproximadamente el 85% de los casos.

2. Nos ayudan en la digestión

La microbiota intestinal es increíblemente variada y objeto de gran parte de los estudios sobre microbiota que se llevan a cabo actualmente. Es natural, ya que el rol de la microbiota intestinal es fundamental para diversas funciones de nuestro cuerpo. Una de las más obvias es su influencia en la alimentación.

Uno de los ejemplos más claros acerca de la función de la microbiota en la alimentación se encuentra en el periodo de amamantamiento. Los recién nacidos consumen leche materna, pero algunos de los azúcares que se encuentran en esta no pueden ser asimilados por el infante.

Por suerte su microbiota intestinal, que habrá obtenido principalmente a través del contacto con su propia madre, especialmente en el periodo cercano al parto, será capaz de digerir parcialmente estos azúcares, facilitando la absorción de estos por parte del sistema digestivo.

Funciones de la microbiota

3. Aportan nutrientes

Además de defender nuestro intestino y facilitar nuestra digestión, las bacterias son fundamentales en la obtención de ciertos nutrientes necesarios para nuestro cuerpo. Algunos de los microorganismos de nuestro intestino tienen un papel fundamental en la síntesis de la vitamina B, la vitamina K y el metabolismo de los ácidos biliares.

4. Interactúan con nuestro sistema inmune

La fermentación de la fibra dietética en nuestro organismo corre a cuenta de las bacterias de nuestro intestino. Los productos resultantes de esta fermentación se conocen como SCFA (short chain fatty acids, ácidos grasos de cadena corta) y su influencia en nuestro organismo modula la estructura de nuestras células intestinales, la regulación de nuestro apetito, la homeostasis de la glucosa y nuestra tendencia a la obesidad, entre otras.

Una función interesante de los SCFA es la de modular nuestro sistema inmune, disminuyendo los procesos de inflamación crónica y favoreciendo la proliferación de células inmunitarias T reguladoras. Esto en teoría nos ayudaría a protegernos del estrés oxidativo típico de los procesos inmunitarios.

5. Influencian nuestro sistema nervioso

Los múltiples metabolitos resultantes de los procesos metabólicos de nuestros microorganismos intestinales son capaces de influenciar incluso a nuestro sistema nervioso a través de múltiples vías.

Los efectos de la microbiota sobre el sistema nervioso todavía están en estudio, con experimentos realizados principalmente a nivel de modelos animales, pero parece un área de estudio prometedora. Entre sus efectos conocidos actualmente podemos contar la maduración de ciertas células gliales o la interacción directa e indirecta con el nervio vago mediante factores hormonales o influencia de las células enterocromafines del tracto gastrointestinal.

Referencias bibliográficas

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  • Amon P, Sanderson (2017). What is the microbiome? Archives of Disease in Childhood - Education and Practice.

Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.