Melatonina: qué es, funciones y beneficios para la salud

Esta hormona interviene en la regulación del sueño.
Melatonina

La melatonina es una hormona que está involucrada en la inducción del sueño y en otras funciones del organismo relacionadas con los ritmos biológicos.

Es segregada por la glándula pineal, pero también se puede obtener a través de suplementos dietéticos y de medicamentos.

En este artículo conoceremos en qué consiste esta hormona, cómo la podemos obtener, cuándo se segrega, qué relación tiene con los ritmos biológicos, sus funciones, indicaciones y efectos secundarios. Finalmente, también conoceremos las ventajas que presenta en comparación a ciertos fármacos.

Melatonina: ¿qué es y cómo se obtiene?

La melatonina (N-acetil-5-metoxitriptamina) es una hormona que segrega nuestro organismo, concretamente nuestra glándula pineal (ubicada en el centro del cerebro). Esta hormona se encarga de controlar el ritmo circadiano del sueño (el ciclo sueño-vigilia) lo que posibilita que durmamos. Además, también controla los ritmos infradianos (estacionales).

Pero la melatonina no solo es sintetizada por nuestro propio organismo, sino que también la podemos obtener a partir de suplementos dietéticos (generalmente en forma de tabletas, que se ingieren por vía oral) o a partir de medicamentos.

Tanto los suplementos como los medicamentos se comercializan. En el caso de ser comercializada como un medicamento, pero, la indicación del mismo es la siguiente: pacientes con insomnio mayores de 55 años.

Melatonina, composición química

Funciones

La función de la melatonina básicamente es la de inducir el sueño y regular el ritmo circadiano correspondiente al ciclo sueño-vigilia.

Es decir, regula los ritmos circadianos (diarios), pero también los ritmos infradianos (estacionales), como veremos a continuación.

Ritmos biológicos: ¿cómo funcionan?

Los ritmos biológicos forman parte de nuestro organismo, y regulan algunas funciones básicas como dormir, comer, etc. Éstos pueden ser de tres tipos: circadianos (diarios), infradianos (se producen menos de una vez al día) y ultradianos (se producen más de una vez al día).

La melatonina actúa sobre los ritmos circadianos, que tienen una frecuencia diaria, como es el caso del ciclo sueño vigilia en adultos (en niños es ligeramente diferente). Estos ritmos se desarrollan en el período postnatal, y son regulados por el núcleo supraquiasmático, una estructura cerebral que tiene la función de sincronizar la conducta y los estados corporales a cambios del entorno. Además, posibilita y favorece la supervivencia.

La actividad de las neuronas del núcleo supraquiasmático se modifica con la cantidad de luz que entra por la retina (es decir, a más luz, más descarga).

Por otro lado, la melatonina también interviene en los ritmos infradianos; estos se caracterizan porque se producen menos de una vez al día, por ejemplo la menstruación en las mujeres o la hibernación.

En este caso, el núcleo supraquiasmático también ejerce su función, a través de otra estructura, el núcleo paraventricular, que a su vez activa el Sistema Nervioso Autónomo Simpático (SNA Simpático). Finalmente, después de todo este circuito cerebral, es la glándula pineal (epífisis) la que secreta la melatonina, que a su vez controla los ritmos estacionales (infradianos).

¿Cuándo segregamos melatonina?

La liberación de melatonina se relaciona con la inducción del sueño. Pero, ¿cuándo se produce?

La síntesis y liberación de melatonina en el cerebro se suele producir cuando es oscuro o cuando los niveles de luz son menores; es decir, sobre todo por la noche. Esto explica que cuando acaba el día y vamos a dormir tengamos sueño. Más concretamente, el pico máximo de melatonina se produce en la primera mitad de la noche, y va decayendo gradualmente a medida que ésta transcurre (durante su segunda mitad).

Sin embargo, también hay otras horas del día en que nuestros niveles de melatonina son más elevados; especialmente, como hemos dicho, cuando los niveles de luz son bajos.

Otro dato interesante es que la cantidad de melatonina que nuestro organismo sintetiza va disminuyendo con los años; esto explica que las personas mayores (ancianos) tengan más problemas para conciliar el sueño y/o mantenerlo, presentando problemas de insomnio.

Indicaciones

La melatonina se utiliza frecuentemente para tratar trastornos de sueño, tales como insomnio, jet lag, trastornos del ritmo circadiano del sueño en personas ciegas, fases del sueño retrasadas y otras alteraciones o trastornos.

1. Insomnio

La melatonina se utiliza principalmente para tratar el insomnio. El trastorno de insomnio puede ser de inicio (dificultades para dormirse), de mantenimiento (dificultades para mantener el sueño) o terminal (despertar muy precoz).

Los estudios con melatonina en pacientes con insomnio muestran cómo esta hormona puede aumentar ligeramente las horas de sueño, mejorar la calidad del mismo y reducir el tiempo que uno tarda en dormirse.

2. Jet lag

El jet lag es otro trastorno del sueño, en el que produce un desajuste o descompensación temporal en el reloj biológico (ritmo circadiano) que hace que la persona presente incapacidad para dormirse y otras alteraciones (malestar, mareos, somnolencia, alteraciones intestinales…).

Se suele producir después de un largo viaje en avión, al cambiar el horario de origen (al que estamos acostumbrados) por el de destino.

Los estudios que emplean melatonina para tratar el jet lag muestran cómo ésta puede aliviar ligeramente los síntomas de este trastorno. También puede mejorar el estado de alerta de la persona.

3. Trastornos del ritmo circadiano del sueño en personas ciegas

En personas ciegas se emplea la melatonina para conseguir inducirles el sueño en horas “normales” por la noche (regulando así su ciclo sueño-vigilia). Estas personas, al no ver y al no poder detectar el organismo cuando hay oscuridad y cuando no, tienen alterado el ritmo circadiano del sueño.

En este caso la melatonina se puede emplear tanto en niños ciegos como en adultos.

4. Fase del sueño retrasada

Cuando una persona tiene una fase del sueño retrasada, significa que su patrón del sueño está retrasado dos horas o más respecto al patrón de sueño habitual y saludable.

Esto quiere decir que su liberación de melatonina se produce dos horas más tarde de lo considerado “normal”, y que esta persona empieza a tener sueño muy tarde (por ejemplo a la 1 de la madrugada). A su vez, esto implica que la persona se levante también más tarde, pudiendo este hecho perjudicar su funcionamiento diario.

Los estudios con melatonina muestran cómo esta hormona puede reducir la latencia del sueño (tiempo que se tarda en dormirse), tanto en niños como en adultos jóvenes con fase del sueño retrasada.

Contraindicación

No está indicado el uso de melatonina cuando se padece una enfermedad autoinmunitaria.

Ventajas

Una de las ventajas de la melatonina es que no crea dependencia, característica que sí presenta la mayoría de fármacos prescritos para tratar el insomnio. Además, tampoco crea tolerancia; es decir, no necesitas más dosis a medida que la vas tomando para conseguir el mismo efecto.

Y, finalmente, otra característica positiva de la melatonina es que no provoca excesiva somnolencia al despertar, cosa que sí hacen algunos fármacos (como por ejemplo las benzodiacepinas). Es decir, puede que ni siquiera la presentes o que la presentes levemente.

Efectos secundarios

La melatonina, cuando se ingiere a través de suplementos, se considera un producto seguro. Por otro lado, aunque se sintetice en el laboratorio, se considera un producto bastante natural. Sin embargo, también puede producir efectos secundarios, tales como: dolores de cabeza, náuseas, somnolencia y mareos (estos serían los efectos más frecuentes).

En cuanto a los efectos adversos menos frecuentes que puede ocasionar la melatonina, encontramos: irritabilidad, ansiedad ligera, cólicos, temblores leves, confusión o desorientación, hipotensión arterial, sentimientos depresivos y disminución del estado de alerta.

Referencias bibliográficas

  • Carlson, N.R. (2005). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson Educación.

  • Garjón, J. (2014). Melatonina para los trastornos del sueño. Boletín de información farmacoterapéutica de Navarra, 22(1): 2-11.

  • Netter, F. (1989). Sistema nervioso. Anatomía y fisiología. Barcelona: Salvat.

Laura nació en Barcelona en el año 1994. Es Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud.