Lóbulo occipital: ¿dónde su ubica y cuáles son sus funciones?

Este lóbulo cerebral es el encargado, entre otras funciones, de la percepción visual.
Lóbulo occipital

El cerebro humano está formado por cuatro grandes lóbulos, las cuatro zonas de la corteza cerebral en las que se divide. Cada lóbulo está especializado en una serie de tareas y funciones, configurando un complejo sistema formado por una infinidad de conexiones.

En este artículo hablaremos de uno de estos lóbulos: el lóbulo occipital, encargado del sistema visual humano y de la percepción. Conoceremos su localización, sus funciones y las manifestaciones clínicas que ocasionan las lesiones en las distintas zonas en las que se divide.

Lóbulos cerebrales: el lóbulo occipital

Lóbulo occipital del cerebro
Señalado en tonos cálidos, el lóbulo occipital.

El cerebro humano es altamente complejo. Las funciones en las que interviene, se organizan estratégicamente a través de sus diferentes estructuras. A nivel anatómico, el cerebro está formado por cuatro lóbulos, que son cuatro partes o zonas de la corteza cerebral.

Así, cada uno de los lóbulos se localiza en una parte distinta del cerebro, y se encarga de unas determinadas funciones. Concretamente, hablamos de los siguientes lóbulos: el temporal, el frontal, el occipital y el parietal. Además, todos los lóbulos mantienen conexiones entre ellos.

En este artículo hablaremos de un lóbulo, en concreto, del lóbulo occipital, relacionado principalmente con un sistema sensorial: el sistema visual, que incluye también los procesos perceptivos.

Localización y estructura

El lóbulo occipital se localiza en la parte posterior e inferior del cerebro. Concretamente, se sitúa detrás de otros dos lóbulos: el parietal y el temporal. Como ocurre con todos los lóbulos cerebrales, encontramos un lóbulo occipital en cada hemisferio cerebral (las dos mitades en las que se divide el cerebro).

Este lóbulo abarca entre el 10 y el 14% del total del neocórtex; el neocórtex es la parte más nueva, extensa y desarrollada del cerebro. A nivel estructural, el lóbulo occipital se conecta con la corteza visual primaria y con la corteza visual primaria de asociación, zonas relacionadas con la visión, otros sistemas sensoriales y la percepción.

Funciones

Vamos a ver con detalle cuáles son las principales funciones del lóbulo occipital a continuación.

1. Visión

El lóbulo occipital se encarga principalmente de la visión, eso es, el sistema visual; es decir, posibilita la visión. Para que la persona pueda ver, pero, también es necesario que los órganos visuales estén conservados (el nervio óptico, los ojos…).

De esta manera, este lóbulo se encarga de procesar la información visual (estímulos visuales) que aparecen en nuestro entorno. Además también permite analizar las formas de los estímulos que vemos y determinar los colores de los objetos o paisajes que presenciamos, detectar movimientos, analizar distancias, etc.

¿Cómo funciona el sistema visual?

Cuando recibimos uno o más estímulos visuales (por ejemplo un objeto, una persona, un paisaje…), esta información llega primeramente a la retina, un tejido que se encuentra en la superficie del ojo y que es sensible a la luz. La retina es el principal órgano receptor de la visión.

Posteriormente, la información visual llega a los conos y los bastones, que son células fotorreceptoras (“las células de la visión”), que permiten procesar los colores, las formas, las luces, etc. Éstos conectan con otras células, las bipolares, y éstas, a su vez, con las ganglionares. Los axones de las células ganglionares forman el llamado nervio óptico.

El nervio óptico llega hasta otra estructura, el quiasma óptico, y de ahí al núcleo geniculado lateral del tálamo, una zona del cerebro que tiene seis capas. Finalmente, desde ahí se envía la información a la corteza visual primaria, localizada en el lóbulo occipital, y este lóbulo empieza a operar, procesando la información visual y permitiendo que “veamos”.

2. Percepción y cálculo

El lóbulo occipital también se relaciona con funciones visoconstructivas, visoperceptivas y visoespaciales, además de con procesos de cálculo y matemáticas.

Por otro lado, este lóbulo también incluye zonas o estructuras cerebrales de asociación, encargadas de integrar la información de una o más modalidades sensoriales.

Lesiones

Las lesiones que se producen en cada lóbulo cerebral producen una serie de consecuencias y manifestaciones clínicas en quien las padece; lógicamente, cada lóbulo lesionado implicará unas consecuencias u otras.

Las lesiones en el lóbulo occipital son diversas, según la zona concreta del lóbulo que esté dañada o afectada. Aunque la mayoría de ellas se relacionan con alteraciones en la visión, en realidad resulta más complejo. Vamos a dividir las diferentes zonas del lóbulo occipital y las alteraciones o síntomas que conlleva una lesión en cada una de ellas:

1. Corteza visual primaria

Si la lesión se produce en la corteza visual primaria, pueden ocurrir dos situaciones: que la lesión sea unilateral (afectando únicamente a un lado del cerebro o hemisferio) o bilateral (afectando a ambos lados). En el primer caso, se producirá una hemianopsia homónima contralateral a la lesión; esto se traduce en que el paciente no podrá ver una parte de uno de los campos visuales.

En cambio, si lo que se produce es una lesión bilateral, aparecerá una ceguera cortical; esto quiere decir que el paciente no podrá ver nada, sólo podrá percibir luces y movimiento. La ceguera cortical se produce aún y cuando los órganos visuales están intactos (los ojos, el nervio óptico…).

2. Corteza visual primaria + área de asociación subyacente

Si además de la corteza visual primaria se lesiona su área de asociación subyacente, se producirá el llamado “Síndrome de Anton”. Este síndrome se caracteriza por los siguientes síntomas: ceguera cortical (ya comentada), anosognosia (ignorancia o no reconocimiento de los propios síntomas) y confabulación (invención de detalles, historias o relatos con puro convencimiento).

3. Región occipito-temporal

Una lesión en la región occipito-temporal, otra zona concreta del lóbulo occipital, ocasionará alucinaciones e ilusiones visuales. Estos síntomas aparecen más frecuentemente en lesiones que se producen en el hemisferio derecho del cerebro.

4. Corteza visual de asociación derecha o bilateral

Como ya hemos adelantado, el lóbulo occipital incluye algunas áreas de asociación. Si la lesión se produce en la corteza visual de asociación, ya sea en el hemisferio derecho o en ambos (lesión bilateral), aparecerán los siguientes síntomas: agnosia visual aperceptiva y prosopagnosia.

La agnosia visual aperceptiva consiste en una alteración de los elementos que forman un estímulo; por su parte, la prosopagnosia consiste en la incapacidad de reconocer caras conocidas o familiares (de familiares, amigos, incluso de uno/a mismo/a, etc.). Concretamente, esta última alteración se produce por una lesión parieto-temporo-occipital (área POT).

5. Corteza visual de asociación izquierda

Una lesión en esta misma zona de asociación que comentábamos, pero en su hemisferio izquierdo, implica los siguientes síntomas.

Agnosia visual asociativa (alteración entre lo que percibimos y su significado), afasia óptica (dificultades para describir o nombrar lo que se ve), anomia de colores (incapacidad para denominar los colores), alexia (pérdida parcial o total de la capacidad de leer) y acalculia (pérdida parcial o total de la comprensión numérica y de la capacidad de cálculo).

6. Región parieto-occipital bilateral

La última región del lóbulo occipital que vamos a comentar y que también puede sufrir daño, es la región POT. Si la lesión se produce bilateralmente, se origina el “Síndrome de Balint”.

El Síndrome de Balint incluye los siguientes síntomas: simultagnosia (incapacidad de reconocer objetos simultáneos), apraxia óptica (incapacidad para fijar la mirada en un estímulo) y ataxia óptica o visomotora (falta de coordinación entre la mano y la visión).

Referencias bibliográficas

  • Carslon, N.R. (2005). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson Educación.

  • Perea, M.V. y Ladera, V. (2015). Agnosias Visuales: Agnosia para Objetos, Simultagnosia, Agnosia para el Color, Alexia pura. Revista de Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 15(1): 9-30.

  • Netter, F. (1989). Sistema nervioso. Anatomía y fisiología. Barcelona: Salvat.

Laura nació en Barcelona en el año 1994. Es Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud.