Dimorfismo sexual: definición, investigaciones y datos de interés

¿Por qué individuos de la misma especie animal tienen morfologías distintas según su sexo?
Dimorfismo sexual

La mayoría de las especies animales que se nos puedan venir a la mente se reproducen de forma sexual, es decir, intervienen en la cópula un macho y una hembra con el objetivo de crear como mínimo un nuevo individuo mezcla de genes de ambos.

Sin embargo, esto no es tan sencillo. Tanto el macho como la hembra tienen que encontrar el candidato ideal, además de hacer que el individuo del otro sexo les preste atención y quiera reproducirse con ellos.

Además, no se puede ignorar que otros machos y hembras también buscan el mismo objetivo, dispuestos a competir para lograr tener éxito.

El dimorfismo sexual hace referencia a las diferencias que se dan dentro de una especie entre machos y hembras, permitiendo distinguirlos a simple vista además de influir en la forma en cómo se comportan tanto en la cría como en la búsqueda de pareja sexual.

En el presente artículo vamos a ver con más profundidad este concepto, además de relacionarlo con algunas de las primeras hipótesis evolutivas en torno a él, diferentes tipos de dimorfismo y qué tiene de especial la especie humana.

¿Qué es el dimorfismo sexual?

El dimorfismo sexual es el conjunto de caracteres que muestran los individuos de una especie que permite diferenciarlos en función de su sexo biológico. Este fenómeno ocurre en muchas especies de animales y plantas, y permiten diferenciar a los machos y las hembras.

En el reino animal, este fenómeno ocurre de múltiples maneras siendo posible diferenciar entre ambos sexos en función de su tamaño, colores, comportamiento y morfología.

Hay muy pocas especies animales que se reproducen sin realizar ningún tipo de interacción con otros individuos. Algunas de estas especies son hermafroditas o se reproducen mediante gemación y bipartición, creándose organismos hijos que son prácticamente clones de sus progenitores.

Son las denominadas especies asexuales y, debido a que no hay sexos o que no es necesario un macho y una hembra para que se dé la reproducción, no se da el dimorfismo sexual.

En cambio, en el caso de la mayoría de las especies animales, que suelen ser animales sexuados, la reproducción la llevan a cabo dos tipos de organismos: los machos y las hembras. Este tipo de organización se denomina dioica y está presente en 26 de los 30 filos de animales conocidos, además de ser la estrategia reproductiva exclusiva de por lo menos 17 de esos filos.

Antecedentes: Charles Darwin

El fenómeno del dimorfismo sexual ya fue descrito por Charles Darwin cuando estaba elaborando los primeros planteamientos de su archiconocida teoría evolutiva. El biólogo inglés trató de darle una explicación al dimorfismo sexual.

En un principio, sostuvo que la función de este fenómeno era la de posibilitar la selección sexual, siendo el dimorfismo una ventaja en, por ejemplo, las competiciones entre machos para poder emparejarse con una hembra. Junto a esta explicación, Darwin indicó que también podría tratarse de un mecanismo evolutivo para favorecer la competencia alimentaria.

Cabe decir que en muchas especies, como es el caso del pavo real y otras aves, el dimorfismo sexual puede suponer en cierto grado una desventaja, dado que suele manifestarse en forma de caracteres muy llamativos. Los pavos reales machos, de vivos colores, tienen dificultades para camuflarse, lo cual los hace presas fáciles de sus depredadores.

Cabe indicar que el concepto de dimorfismo sexual se centra en las diferencias visiblemente perceptibles entre sexos de una especie. Otros factores ligados al sexo, como son la producción de ciertas hormonas y células reproductivas, no se consideran como elementos que constituyan por sí mismos dimorfismo sexual.

Dimorfismo sexual en el mundo animal

Entre los animales en los que existen dos sexos hay muchos tipos diferentes de dimorfismo sexual.

Cada especie sexuada ha desarrollado mecanismos evolutivos que se manifiestan durante el cortejo, es decir, cuando se busca pareja sexual, para garantizar que se tiene éxito reproductivo.

Ya sea para llamar la atención de la hembra o simplemente evitar que otro individuo se empareje con ella, los machos muestran sus atributos para conseguir una pareja. En este apartado vamos a ver algunos ejemplos de dimorfismo sexual.

1. Animales poligínicos

Las especies animales poligínicas son aquellas que se organizan en grupos de individuos, donde hay muchas hembras y pocos machos. El macho se encarga de fecundar a las hembras para así tener la máxima cantidad de descendientes.

Si aparece otro macho, los dos machos tendrán que competir entre ellos para lograr hacerse con el control del grupo de hembras. Por lo tanto, en este tipo de situaciones, tener un gran tamaño y una mayor fuerza son aspectos que influyen en tener éxito en el proceso reproductivo.

Los machos de las especies poligínicas son más grandes que las hembras, además de disponer de algún tipo de órgano que utilizan en la competición con otros machos, como lo son los cuernos.

Algunos ejemplos de animales poligínicos son los ciervos, gorilas, chimpancés, antílopes y leones.

Leones
Dos leones, uno macho y otro hembra, claro ejemplo de dimorfismo sexual.

2. Para diferenciarse entre sí

Hay especies en que el dimorfismo sexual puede no tener tanta importancia en la competición por una pareja sexual, pero sí la adquiere para poder distinguir entre machos y hembras.

Un caso de este tipo de dimorfismo es el de algunas aves, como los periquitos. Los machos de estos pájaros tienen el pico azul y liso, mientras que las hembras lo tienen pardo y rugoso.

Se han hecho experimentos en los que sí colorea el pico de los machos como si fuera uno femenino otros machos lo cortejarán. En el caso contrario, al pintar el pico de la hembra con colores masculinos vendrán machos a atacarla.

Periquitos
Periquitos, otra especie animal en que existe un evidente dimorfismo sexual.

3. Mejor desempeño sexual

Los machos de algunas especies presentan unas características que les permiten tener mejor agarre durante la cópula, como es el caso de anfibios como los sapos y las ranas. En estas especies, los brazos están musculados, permitiendo agarrarse a la hembra con mayor fijación.

4. Hembras más grandes

Búhos

En las aves como los búhos, las águilas y los halcones, son las hembras las que tienen un mayor tamaño con respecto a los machos.

Esto debido a que las hembras de estas aves son las que pasan más tiempo cuidando a los polluelos. Por este motivo, necesitan un mayor tamaño para brindar protección y calor a los huevos y recién nacidos.

También hay diferencias en cuanto a su comportamiento. Las hembras son más agresivas que los machos, dado que así se aseguran que no entra ningún intruso en su nido.

En artrópodos, es decir, insectos, arañas, crustáceos y miriápodos, la hembra también suele ser más grande que el macho, y lo mismo ocurre en muchas especies de reptiles y anfibios.

Al tener un tamaño considerable pueden producir cientos o incluso miles de huevos.

Dimorfismo en la especie humana

En el caso de nuestra especie, los hombres y las mujeres presentan características anatómicas y conductuales que los diferencian de forma clara. Sin embargo, cabe decir que el dimorfismo sexual humano no es tan llamativo como lo es en especies como los pavos reales, las mantis religiosas o los gorilas.

En la mayoría de los casos, los hombres, al llegar a la pubertad, presentan un incremento en la musculatura, además de empezar a formarse vello en axilas, cara, pubis, piernas y otras partes del cuerpo. Lo mismo sucede en el caso de las mujeres, pero no en tanta cantidad. Si bien, el carácter más destacable que diferencia a las mujeres de los hombres en nuestra especie es el desarrollo de las glándulas mamarias durante la pubertad.

Cabe decir que en nuestra especie los individuos de uno u otro sexo pueden estar más o menos masculinizado/feminizado. Es por ello que las diferencias culturales y los cánones de belleza pueden resultar importantes a la hora de definir socialmente qué se entiende por un hombre o una mujer prototípica, más allá de las diferencias anatómicas y cromosómicas que se puedan dar.

Sin embargo, lo que sí es destacable de la especie humana es su dimorfismo sexual en cuanto a su comportamiento. Si bien, como ya hemos dicho, pueden haber factores socioculturales que influyan en la forma en que se interpreta cómo debe ser una mujer y un hombre, también hay factores biológicos que influyen en el comportamiento humano en función de si se es macho o hembra.

En el mundo vegetal

En las plantas hay pocas especies que presenten individuos sexualmente diferenciados. La mayor parte de las plantas son hermafroditas, siendo tan solo un 6% de las especies de vegetales las que se les conoce una organización dioica.

Aún así, las flores de machos y hembras suelen ser muy vistosas, sobre todo en las especies que se reproducen usando como instrumento a insectos y colibríes. Esto es debido a que, por ejemplo, una mariposa tendrá que pasar igualmente por la flor masculina que produce polen como por la que tiene los órganos femeninos a fecundar.

Referencias bibliográficas

  • Carranza, J. (1994). Sistemas de apareamiento y selección sexual. Etología: introducción a la ciencia del comportamiento, 363-406.

  • Fairbairn, D. J. (2013). Odd couples. Extraordinary differences between the sexes in the animal kingdom. Princeton, Estados Unidos. Princeton University Press.

  • Hedrick, A. V., y Temeles, E. J. (1989). The evolution of sexual dimorphism in animals: hypotheses and tests. Trends in Ecology & Evolution, 4(5), 136-138.

  • Hiraldo, F., Álvarez, F., y Valverde, J. A. (1974). Biometría y dimorfismo sexual en el calamón (Porphyrio porphyrio). Doñana Acta Vertebrata, 1, 103-108.

  • Shine, R. (1989). Ecological causes for the evolution of sexual dimorphism: a review of the evidence. The Quarterly Review of Biology, 64(4), 419-461.

  • T. D. C. (2008). El dimorfismo sexual y la comunicación entre los mamíferos. Mundo Pecuario, 4(2), 72-75.

Nahum Montagud es graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Además, posee un Postgrado de Actualización de Psicopatología Clínica en la UB.