Medicamentos
| por Paula Cortés

Clotrimazol: qué es, para qué sirve, dosis y efectos secundarios

El clotrimazol es el fármaco referencia para tratar infecciones por hongos en la piel y la vagina.
Clotrimazol

El clotrimazol es una sustancia conocida por sus propiedades antimicóticas, es decir, eficaz para combatir infecciones producidas por hongos. Ayuda a eliminar los problemas asociados a la proliferación descontrolada de hongos, lo cual puede lugar a molestias y complicaciones en diferentes partes del cuerpo si no se trata.

En este artículo hay todo lo que hace falta saber sobre este fármaco. No solamente se expone qué es el clotrimazol y para qué, sino que se explican dosis recomendadas, presentaciones, efectos secundarios y contraindicaciones.

¿Qué es el clotrimazol?

El clotrimazol es un fármaco que evita la reproducción de diferentes tipos de hongos, así como algunas bacterias. Este compuesto actúa bloqueando la acción de diferentes moléculas, lo que provoca daños en su membrana celular y acaba inhibiendo la replicación celular.

Se desarrolló a finales de los años 60 en un departamento de investigación de Bayer AG, y en los años 70 se empezó a comercializar bajo el nombre Canesten. Desde entonces, el clotrimazol sigue siendo el fármaco de referencia para tratar la mayoría de las infecciones por hongos en la piel y mucosas.

Hoy en día, este compuesto se puede encontrar en las farmacias bajo diferentes nombres comerciales. Entre ellos destacan la ya mencionada Canesten, así como Clotrimin, Beta Micoter, Clotrimazol Canesmed y Canespie Clotrimazol.

¿Para qué sirve?

El clotrimazol se utiliza para tratar muchas infecciones que afectan la piel y las mucosas. Es eficaz a la hora de eliminar infecciones a causa de numerosas especies de hongos, así como algunas infecciones bacterianas.

Específicamente, los hongos que pueden ser combatidos con clotrimazol incluyen aquellos que se conocen como Candida, Trichophyton, Microsporum, Malassezia furfur y Epidermophyton.

Por otro lado también permite actuar contra dos tipos de bacterias que dan lugar a infecciones de la piel. Se trata del Staphylococcus aureus y el Streptococcus pyogenes.

Así pues, el clotrimazol es un medicamento que se usa para combatir infecciones que afectan las mucosas y la piel, sobre todo en sus pliegues. La infección vaginal, los pies de atleta, la tiña, la infección de la piel y la otitis externa por hongos son las principales amenazas que logra atacar con eficacia.

Presentaciones y dosis recomendadas

Existen diferentes presentaciones de este medicamento: crema, comprimidos, cápsulas, spray y polvos. La más habitual es la crema, si bien en el caso de las infecciones vaginales el uso de los comprimidos y las cápsulas también es frecuente.

La crema se usa dos o tres veces al día, y se aplica como primera opción en infecciones cutáneas de poca extensión. Se emplea pequeñas cantidades sobre la zona afectada de la piel, idealmente sin pelo, a través de un ligero masaje. Para las zonas con pelo el spray resulta generalmente más útil.

El spray también también es la opción preferencial si la infección afecta a grandes áreas del cuerpo, como la espalda, el pecho o el abdomen. Por otro lado, el polvo también es otra opción siempre y cuando la zona afectada esté limpia y seca, y es especialmente recomendable para los pies de atleta.

Por último, existen cápsulas y comprimidos de clotrimazol para combatir las infecciones vaginales causadas por hongos como los de la familia Candida. En este caso la administración es vaginal y no oral.

Tratamiento

El clotrimazol es un fármaco muy eficaz, aunque el tratamiento no siempre es rápido. Por lo general es necesario un periodo de tratamiento de tres a cuatro semanas para que desaparezca la sintomatología asociada a las diferentes infecciones que combate.

Es posible que transcurridos unos días las molestias y evidencias físicas desaparezcan, pero no hay que parar la administración de este fármaco una vez llegados a este punto.

Es necesario continuar al menos dos semanas más con el tratamiento para poder consolidar los resultados terapéuticos obtenidos. Si no se mantiene es muy posible que se puedan producir reinfecciones y sea necesario volver a empezar el tratamiento.

Efectos secundarios

Como todo medicamento, el clotrimazol no está exento de poder causar efectos secundarios. Estos son variados, aunque no es habitual experimentarlos; la mayor parte de los paciente no sufre ninguno de ellos.

A pesar de ser poco frecuentes, es posible que el tratamiento con clotrimazol comporte algunas reacciones adversas por hipersensibilidad en la zona aplicada. Estos efectos adversos, por lo tanto, se pueden producir en diferentes intensidades dependiendo de la sensibilidad de la persona.

Ejemplo de ello son la descamación, el ardor, la urticaria o el prurito en el caso de la piel y la irritación en el caso de la aplicación vaginal. Estos son los efectos secundarios más habituales, aunque hay algunos más raros.

Entre ellos destacan la pérdida temporal de la consciencia, descamación del área genital, edemas, hemorragias vaginales, dolor pélvico y los problemas gastrointestinales.

Por otro lado, es relevante destacar que usar clotrimazol para tratar infecciones vaginales puede disminuir la eficacia de algunos anticonceptivos. Se trata sobre todo de los que utilizan el látex, como el preservativo o el diafragma.

Contraindicaciones

El clotrimazol no debe tomarse en algunos casos específicos. En primer lugar debe evitarse por completo si se es alérgico a la sustancia, aunque la primera vez que se toma puede desconocerse esta cuestión.

Para tener la tranquilidad de que no sea así es muy importante advertir si aparecen reacciones adversas. Estas deberían suceder en las primeras horas de haber tomado clotrimazol. Se da en casos muy raros, pero si existe alguna reacción abrupta hay que retirar el fármaco y consultar al médico de inmediato.

Hay que evitar el uso prolongado de clotrimazol, tanto por vía tópica como vaginal. Esto podría dar lugar a la sensibilización de los tejidos, lo cual puede desencadenar ardor y enrojecimiento de la zona. Si esto ocurre hay que detener el tratamiento inmediatamente.

Es importante destacar que por lo general se desconocen interacciones entre el clotrimazol y otros medicamentos, de modo que no hay que temer reacciones farmacológicas de este tipo. Solamente es pertinente informar al médico si se toman medicamentos inmunosupresores utilizados para evitar el rechazo de órganos.

Por último, hay que tener en cuenta que este medicamento no se debe tomar de forma oral. En caso de ingestión accidental de clotrimazol hay que ponerse en contacto inmediatamente con el médico e ir al hospital más cercano.

Referencias bibliográficas

Paula Cortés

Farmacéutica

Carmen nació en Barcelona en 1988 y es Graduada en Farmacia por la Universidad de Barcelona. En seis años ha trabajado en varias farmacias de la demarcación de Barcelona y Lleida. La divulgación y escribir siempre han estado entre sus intereses, por lo que desde 2018 colabora en portales que abogan por el conocimiento en el ámbito de la salud como MedSalud.com.