Entrevista a Rubén Camacho: el vínculo entre emociones y salud

Este psicólogo y coach nos habla sobre la terapia psicológica y su influencia en la salud general del paciente.
Rubén Camacho

En ocasiones olvidamos hasta qué punto lo que sentimos en nuestro día a día marca no solo nuestros pensamientos, sino también nuestro estado de ánimo y nuestra motivación.

Además, la gestión de las emociones puede conllevar importantes consecuencias a nivel de nuestra salud física.

Entrevista a Rubén Camacho, psicólogo y coach

Justamente sobre esta vinculación entre emociones y salud física es el tema principal de nuestra conversación con el psicólogo Rubén Camacho, un terapeuta con una gran experiencia a sus espaldas.

Con él conoceremos más a fondo la importancia del vínculo terapéutico y la influencia de nuestros pensamientos sobre nuestra salud física.

Bertrand Regader: ¿Se suele infravalorar el vínculo entre la gestión de las emociones y la salud física?

Rubén Camacho: Ante todo, mil gracias por la entrevista al equipo de Medsalud y un saludo a todos los lectores. Quizá ocurren ambas cosas: se infravalora por parte de la medicina ortodoxa o convencional, porque los médicos tratan con causas orgánicas y no psicológicas o emocionales en relación a la salud, y por tanto no conocen sobre la importancia de la gestión de las emociones en nuestro bienestar diario y salud, pero también se distorsiona su importancia por parte de multitud de enfoques no científicos que ponen todo el peso de nuestros problemas en “trastornos” o dificultades emocionales sin realmente entender cuál es el papel de las emociones en nuestra salud y bienestar.

Las emociones y cómo las entendemos y gestionamos es un factor de peso, pero no el único. La forma en la que gestionamos nuestras emociones favorece a la salud o la empeora, pero no es la única causa ni el factor precipitante.

¿Tiene que pasar mucho tiempo entre el momento en el que cambia el estado emocional de la persona y el momento en el que aparecen los primeros síntomas de problemas de salud?

En realidad el ser humano es un ser emocional y, por lo tanto, está emocionado las 24 horas del día. Cada segundo del día sentimos emociones. Hasta cuando soñamos, nos emocionamos. Así que las emociones no solo afectan a nuestro estado de ánimo, sino a cada decisión que tomamos, nuestro comportamiento, nuestra forma de ver la vida, comunicarnos y relacionarnos. La influencia sobre la salud en realidad es constante.

Cada emoción que sentimos va acompañada por un reacción fisiológica (cómo respiramos, la sudoración, la postura corporal) así como por una distinta segregación de hormonas y químicos. Un minuto de ira reprimida o mal gestionada puede equivaler a casi 24 horas de cortisol en sangre. La ira puede surgir ahora pero el problema de salud no vendrá por ese episodio de ira, sino por no saber gestionar esa emoción de forma habitual (con el paso de los días o semanas).

¿La obesidad y el sobrepeso serían ejemplos de cómo intentar mejorar el estado de salud (perdiendo peso) puede llegar a empeorar la situación si no se tiene en cuenta lo psicológico?

Sí son ejemplos muy claros. ¿Por qué comemos en exceso o nos malnutrimos con comida basura? Son hábitos, factores sociales, culturales, de palatabilidad (nos hemos acostumbrado a sabores artificiales que nos alejan del disfrute de la auténtica comida), pero, ante todo, es un factor emocional.

Comemos para sentirnos bien con el propósito de calmar la ansiedad del hambre, y no es un hambre natural o funcional, sino el hambre o la ansiedad de la falta de nutrientes, que saciamos con una nueva ingesta de alimentos sin nutrientes (sal, azúcar, químicos, saborizantes, etc.). Parece un círculo vicioso sin salida y las reducciones de estómago son en realidad una solución radical y algo torpe, además de invasiva. La solución está en entender nuestras emociones y saber gestionarlas, además de reeducarnos en un sentido alimenticio.

¿Crees que hay ciertas emociones con especial potencial a la hora de degradar nuestro estado de salud?

Rubén Camacho psicólogo

Todo nuestro espectro emocional (todas las emociones que sentimos) afectan a nuestro comportamiento, forma de ver la vida, decisiones, y también a nuestro organismo. ¿Existen ciertas emociones con especial potencial? Diría más bien que depende de cómo las gestiones. La ira en sí misma no es negativa y nos ayuda a darnos cuenta de lo que no nos gusta o queremos cambiar. El problema es cuando las gestionamos de forma disfuncional.

La ira, habitualmente, cuando no la sabemos gestionar y condiciona nuestra vida, genera problemas en el sistema inmune, problemas cardiovasculares o sencillamente un gran agotamiento. Pero también puede pasar con la inseguridad, la ansiedad o la angustia, que aunque no sean emociones básicas sí implican un estado emocional. Vivir en base a miedos, culpas o inseguridades frecuentes nos agota y tampoco nos deja vivir de forma saludable. A veces, los problemas alimenticios de los que hablábamos antes o incluso de sustancias adictivas suele darse precisamente por dificultades a la hora de gestionar nuestras emociones.

Por tu experiencia con clientes, ¿cuáles son los problemas más habituales con los que las personas se ponen en contacto contigo y que tienen que ver con un estado de salud comprometido en parte por su mala gestión emocional?

Me gustaría responderte esta pregunta a la inversa: ¿cuáles es uno de los problemas más habituales de los pacientes de casi cualquier edad (salvo los niños muy pequeños) cuando van al médico? Están cansados. Sufren de cansancio, agotamiento, dolor articular, también problemas de sueño… ¿Y qué suele causar todo eso?

Habitualmente es algo tan sencillo y a la vez tan molesto como vivir con conflictos frecuentes, ira, estrés, inseguridad, culpas o miedo. Probablemente, la emoción que más problemas de salud nos causa es la ira. Pasar el día con ira, estrés o frustración suele pasar factura.

En cuanto a la manera en la que los psicólogos intervienen sobre esta clase de problemas, ¿qué técnicas y herramientas terapéuticas crees que son más útiles?

Más que una técnica o herramienta, diría que es una cuestión de método. Si existiera una técnica o herramienta universal que valiera para todos, sería más fácil. Las principales claves en relación al método están en la compañía, la escucha, acompañar de forma no directiva, el cambio y el compromiso. Es decir: el psicólogo debe acompañar de forma genuina y humana a la persona en lugar de estar tan limitado por el tiempo (los famosos 50 ó 60 minutos de sesión semanal o quincenal, que a veces son insuficientes, motivo por el cual las personas buscan con tanta frecuencia cursos que tampoco son especialmente útiles salvo para el entretenimiento).

La compañía debe ser no directiva, es decir: se trata de acompañar como un espejo limpio, sin consejos, opiniones, guías, o dejándose llevar por teorías previas (como ocurre hoy día con muchas “teorías emocionales” sin ningún fundamento en el campo de las seudo terapias o más bien de la parafernalia de los cursos y nuevas terapias). El cambio: no solo sirve con desahogarnos, sino con realmente aprender a entender nuestras emociones y saber gestionarlas de otra forma, más funcional, con cambios específicos. Y finalmente el compromiso: vivir los procesos de principio a final (no solo unas sesiones de alivio).

¿De qué manera suele ir mejorando la situación de los clientes y pacientes una vez que el psicólogo les enseña a regular sus emociones?

Realmente es la persona la que aprende a regular o saber gestionar sus emociones a través de un plan de acción, su propia experiencia, autoconocimiento y consciencia personal. El psicólogo solo debe acompañar de forma experta. ¿Cómo mejora? En relación a muchas emociones intensas (como la ira), los cambios suelen sentirse en días. Mejora el ánimo, el peso, el sueño, como si se hubieran quitado un gran peso de encima. En relación a emociones más sutiles y escurridizas, como los miedos, se suele necesitar más tiempo, pero el resultado es más en bienestar que en salud. Sencillamente, las personas ganan en felicidad cuando saben tener las emociones de su lado en lugar de en su contra.

Bertrand nació en Barcelona en 1989. Es Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, con especialización en Psicología Educativa. También terminó estudios de posgrado en Economía por la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona. Fue Director Digital de las revistas Mente Sana y Tu Bebé y Saber Vivir en la editorial RBA. Actualmente es Director de Psicología y Mente, la mayor comunidad en el ámbito de la psicología con más de 20 millones de lectores mensuales.