Síndrome de enclaustramiento: qué es, causas, síntomas y prevención

Explicamos todo lo que necesitas saber sobre este síndrome neurológico.
Síndrome de Enclaustramiento

El síndrome de enclaustramiento es un síndrome neurológico que afecta a la movilidad, de tal forma que la persona que lo padece es incapaz de realizar ningún tipo de movimiento o actividad motora. Tampoco puede hablar. A veces puede mover los ojos verticalmente.

Sin embargo, la conciencia está preservada y la persona puede percibir el entorno sin ninguna dificultad. En este artículo conoceremos los síntomas de este síndrome, sus causas y posibles tratamientos a aplicar. También diferenciaremos sus dos etapas y los subtipos que existen.

Síndrome de enclaustramiento: características

La persona que sufre el síndrome de enclaustramiento es consciente de todo lo que sucede a su alrededor; sin embargo, es incapaz de dar una respuesta a la estimulación que recibe, ya que no se puede mover. Hay una excepción, no obstante; sí puede realizar movimientos oculares (aunque no en todos los casos).

No debemos confundir el síndrome de enclaustramiento con el coma o la muerte cerebral. Es fácil que ocurra, ya que en los tres casos existe la ausencia de reacciones motoras a la estimulación.

Síntomas

Así, el síntoma principal del síndrome de enclaustramiento es la paralización completa de todo el cuerpo; se sufre pues una tetraplejia severa. Además, con el tiempo se puede llegar a perder también la capacidad de respirar por sí misma.

Así, padecer este síndrome es algo parecido a “vivir en una cárcel”, siendo la cárcel tu propio cuerpo, ya que la conciencia y las funciones cognitivas están intactas prácticamente en su totalidad. En cuanto a la capacidad motora, en realidad ésta está preservada; lo que está alterado es la transmisión de las órdenes que emite el cerebro hacia las extremidades, que no llegan a transmitirse.

Como consecuencia de todo ello, es habitual que aparezcan importantes síntomas ansiosos y depresivos en la persona con síndrome de enclaustramiento.

Etapas

El síndrome de enclaustramiento se desarrolla en dos etapas:

1. Primera etapa

En la primera la persona pierde su capacidad de moverse y de articular ninguna parte del cuerpo. En esta primera fase también es posible que pierda la conciencia, así como sus capacidades fisiológicas básicas.

2. Segunda etapa

En la segunda fase del síndrome, llamada fase crónica, el paciente vuelve a recuperar la conciencia (en caso de haberla perdido previamente), y también recupera la capacidad de respirar por sí sola y la posibilidad de realizar movimientos oculares.

Causas

Vamos a ver las causas que pueden originar el síndrome de enclaustramiento; dependiendo de cuál sea ésta, el síndrome será transitorio o crónico, y el grado de afectación será mayor o menor. En el caso de que sea transitorio, será posible recuperar algunas funciones motoras o incluso todas.

Así, el síndrome de enclaustramiento surge por una lesión cerebral; concretamente, la lesión se produce en el tronco encefálico. Generalmente, la zona afectada es la protuberancia del tronco.

Se produce una ruptura de fibras nerviosas en esta zona, ocasionando la parálisis motora global. A raíz de esta ruptura también se produce en el síndrome de enclaustramiento la imposibilidad de mover los ojos horizontalmente, siendo solo posible moverlos verticalmente (y no en todos los casos).

Pero, ¿qué causa la ruptura de las fibras de la protuberancia? Normalmente, el origen es un accidente cerebrovascular (ACV) o ictus. Sin embargo, en algunas ocasiones la causa también puede ser un traumatismo craneoencefálico (TCE), un tumor, una enfermedad o la sobredosis producida por alguna sustancia (ésta última, en menor medida).

Tipos

Según el grado de afectación que implique el síndrome de enclaustramiento, podemos hablar de tres tipos de síndromes.

1. Incompleto

En el enclaustramiento incompleto es posible realizar movimientos oculares, así como algunos movimientos con los dedos; incluso se puede llegar a mover la cabeza. El sujeto es plenamente consciente de lo que sucede en su entorno.

2. Clásico

Es el más común; en este caso la persona sólo puede realizar movimientos oculares. Así, puede mover los ojos (solo verticalmente) y parpadear. Como en el tipo anterior, aquí el sujeto también es consciente de su entorno.

3. Total

Este subtipo del síndrome de enclaustramiento es el que mayor afectación conlleva. En este caso, la persona es incapaz de realizar cualquier tipo de movimiento; ni siquiera puede mover los ojos. Así, la mirada permanece inmóvil y totalmente paralizada.

Como en los otros subtipos, el sujeto sigue siendo consciente de todo lo que ocurre, y sus funciones mentales y cognitivas permanecen intactas.

Tratamiento

No existe ningún tratamiento que cure el síndrome de enclaustramiento. Sin embargo, sí sabemos que hay causas que originan el síndrome de forma transitoria; en estos casos, existe la posibilidad de recuperación y mejorías a nivel motor.

Cuando se puede aplicar un determinado tratamiento, éste suele ir orientado a mantener a la persona con vida, asegurando su respiración y su alimentación. La alimentación se produce por sonda. Por otro lado, un tratamiento fisioterapéutico será esencial para mantener la flexibilidad de los músculos y de las articulaciones del paciente.

Será importante buscar métodos de comunicación alternativos que permitan al paciente expresarse aunque no pueda hablar. Algunos ejemplos son el uso de pictogramas y el aprovechar el movimiento de los ojos en el caso de que esté preservado.

Prevención

Además, será importante aplicar un tratamiento preventivo para evitar futuras complicaciones derivadas de la imposibilidad de realizar cualquier actividad motora; es decir, si la persona no puede moverse, pueden aparecer problemas como úlceras y llagas.

Éstas surgen a consecuencia del constante contacto del cuerpo con ciertas zonas externas como la cama o la silla. Además, mantener la misma posición tantas horas seguidas también puede ocasionar este tipo de problemas.

A nivel de prevención también será importante, como hemos dicho, cuidar la alimentación. Además, el tratamiento incluirá la administración de fármacos que permitan que la sangre fluya por todo el cuerpo, evitando la aparición de trombos.

Referencias bibliográficas

  • Centanaro, G. (2004). Guía para el diagnóstico de muerte encefálica.Guía Neurológica, 251-258.

  • Lara-Reyna, J.; Burgos-Morales, N.; Achim J.; Martínez, D. y Cárdenas, B. (2015). Síndrome de enclaustramiento. Presentación de un caso. Revista Chilena de Neurocirugía, 41.

  • Riquelme, V., Errázuriz, J. y González, J. (2011). Síndrome de Enclaustramiento: Caso clínico y revisión de la literatura. Revista Memoriza.com, 8: 1-9.

Laura nació en Barcelona en el año 1994. Es Graduada en Psicología por la Universitat de Barcelona, con Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universitat Autònoma de Barcelona. Especializada en Trastornos del Neurodesarrollo. Actualmente trabaja como Psicóloga infantil en la Associació Catalana del Síndrome X Frágil. Redactora y divulgadora científica en Psicología y Mente y en MedSalud.