Edema pulmonar: qué es, síntomas, causas y posibles tratamientos

Te explicamos por qué se pueden llenar de líquido tus pulmones.
Edema pulmonar

Los edemas pulmonares son trastornos causados por un exceso de fluido dentro de los pulmones.

Este fluido se acumula en los diminutos sacos de aire que tenemos en los pulmones, llamados alvéolos. Al llenarse de líquido, el oxígeno no puede pasar a la sangre con normalidad y además se dificulta la respiración. La aparición súbita de un edema pulmonar requiere de atención médica inmediata.

En este artículo hablaremos sobre los edemas pulmonares, sus causas, síntomas y algunos de los tratamientos que se utilizan para remediar esta enfermedad.

Causas del edema pulmonar

Existen diversos motivos por los cuales se puede acumular líquido en el pulmón, causando el edema. La principal causa son problemas cardíacos, pero existen otros tipos de edema pulmonar en los que el sistema circulatorio no es directamente culpable. En general, podemos separar a los edemas en cardiogénicos y no cardiogénicos, según si la causa está en disfunciones del corazón o no.

A continuación listamos y explicamos las principales causas de edema pulmonar.

1. Edemas cardiogénicos

Los motivos cardíacos del edema pulmonar se deben a interacciones entre el sistema circulatorio pulmonar y el corazón. Normalmente la causa de este tipo de edemas es un mal funcionamiento del ventrículo izquierdo del corazón.

Cuando el ventrículo izquierdo no consigue expulsar correctamente la sangre se produce un aumento de la presión interna de las venas y capilares pulmonares. Este aumento de presión provoca que los vasos sanguíneos liberen líquido, que se acumulará dentro de los alvéolos.

Los orígenes de estas disfunciones cardíacas son variados. En algunos casos está causado por la acumulación de placas lipídicas en las arterias coronarias, en otros falla directamente el músculo cardíaco o las válvulas mitral o aórtica. Un fallo en la válvula mitral puede causar que vuelva sangre al pulmón muy rápidamente, causando edemas de mucha severidad y rápida aparición.

La hipertensión crónica y los problemas circulatorios renales, si bien no son efectos directamente relacionados con la actividad cardíaca, son problemas del sistema circulatorio que pueden llegar a causar edemas pulmonares.

2. Edemas no cardiogénicos

Las explicaciones no cardiogénicas de los edemas pulmonares son mucho menos frecuentes, pero no dejan de existir. Estos factores edematosos tienen orígenes muy variados. Encontraríamos causas también circulatorias, como capilares alveolares con una permeabilidad superior a la normal que dejan líquido dentro de los alvéolos, pero también existen causas no circulatorias.

El síndrome de dificultad respiratoria aguda, causado por traumatismos torácicos, infecciones sistémicas (procesos de sepsis), la neumonía o sangrados abundantes, puede causar edemas pulmonares a través de este síndrome, donde la acumulación de líquido en los alvéolos viene acompañada de células inmunitarias que incrementan la respuesta inflamatoria, empeorando la situación.

Los edemas pulmonares también pueden verse causados por trastornos del sistema nervioso, lo que se llamaría un edema pulmonar neurogénico. Este tipo de edema pulmonar suele venir precedido de traumatismos craneoencefálicos o convulsiones, además de poder ocurrir tras cirugías cerebrales.

Otras causas de los edemas son la exposición a drogas como la cocaína, heroína o incluso la aspirina (que tiene un pequeño riesgo de causar edemas), algunos tipos de infecciones virales como el dengue, la aspiración de vómito, las embolias pulmonares o el bloqueo de las vías respiratorias superiores, entre otros.

3. Edemas por gran altitud

Separamos la aparición de los edemas pulmonares por altitud en su propia categoría, aunque realmente entraría dentro de los edemas no cardiogénicos. Este tipo de edema pulmonar ocurre cuando nos encontramos de repente en un ambiente de altitud superior a los 2400 metros del nivel del mar.

Si viajamos a lugares de elevación elevada y no pasamos por el proceso de aclimatación (que suele durar entre unos días y una semana), participamos en actividad física o aumentamos nuestra altitud más de 360m diarios (por ejemplo, en una expedición de escalada) nos pone en riesgo de padecer un edema pulmonar por gran altitud.

El mecanismo de este tipo de edemas no está resuelto todavía, pero las pruebas indican que estaría relacionado con la constricción de los capilares pulmonares.

Síntomas

Independientemente de su origen, los edemas pulmonares suelen tener síntomas muy similares.

Podemos diferenciarlos según sean edemas agudos (de aparición súbita y síntomas más graves) o edemas crónicos, que se alargan en el tiempo y presentan síntomas muy similares a los edemas agudos, aunque son más suaves. Un edema crónico además puede empeorar de forma súbita, dependiendo de su origen.

Los síntomas de los edemas pulmonares agudos son básicamente:

  • Dificultad respiratoria que empeora con el ejercicio o al estar tumbados
  • Sensación de ahogo que empeora al estar tumbado
  • Respiración forzada, a veces acompañada de ruidos
  • Piel fría
  • Ansiedad
  • Tos, que puede producir esputo espumoso acompañado de sangre
  • Labios azulados
  • Palpitaciones rápidas e irregulares.

Mientras que los síntomas de los edemas crónicos son:

  • Falta de aliento tras la actividad física
  • Dificultad respiratoria ligada al ejercicio y/o al estar tumbados
  • Ganancia rápida de peso
  • Hinchazón en pies y piernas
  • Fatiga
  • Sueño interrumpido por tos o sensación de falta de aire, que mejora al sentarse.

Los síntomas del edema pulmonar por gran altitud son parecidos a los del edema agudo, pero tienen particularidades que nos pueden ayudar a detectarlo rápidamente. Actuar con velocidad frente a un edema pulmonar mejora el pronóstico de la enfermedad. Estos síntomas son:

  • Dificultad respiratoria ligada al ejercicio, que evoluciona a dificultad respiratoria también en descanso
  • Tos
  • Fiebre
  • Fatiga
  • Dificultad al andar mientras se sube de elevación, que evoluciona también a afectarnos en llano.
  • Palpitaciones
  • Molestias en el pecho
  • Dolor de cabeza, que suele ser el primer síntoma

Si no tratamos un edema pulmonar a tiempo este puede complicarse fácilmente. Esto puede causar problemas en otras partes del cuerpo a parte de los pulmones, como el hígado. En el hígado, fruto de la presión sanguínea aumentada, podemos sufrir congestión e inflamación que puede causar graves daños a este órgano.

Tratamiento y prevención

La prevención más efectiva de los edemas pulmonares en general es el mantener una buena salud cardiovascular. Esto significa mantener una dieta equilibrada, no abusar de la sal, no fumar, mantener un peso adecuado, hacer ejercicio regular y evitar el estrés siempre que podamos.

Si tenemos riesgo de padecer edema pulmonar, es importante que controlemos que nuestra presión sanguínea se mantiene en niveles normales (los edemas pulmonares se pueden formar cuando la presión sanguínea supera los 25 mmHg, mucho mayor a los 15mmHg en condiciones normales). También es de vital importancia seguir la pista de nuestros niveles de colesterol en sangre.

Aquellas personas que se encuentren en riesgo de padecer edemas pulmonares por gran altitud deberían superar el periodo de aclimatación antes de realizar actividad física intensa. Algunos escaladores se saltan este paso con medicación como el sildenafil (viagra), que parece disminuir el riesgo de desarrollar edemas pulmonares.

El tratamiento del edema pulmonar dependerá del origen de este. Por norma general, en todos los casos se trata con oxígeno suplementario, además de medicación adecuada para tratar la raíz del problema.

Referencias bibliográficas

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  • Jensen JD, Vincent AL. High Altitude Pulmonary Edema (HAPE) [Updated 2018 Dec 24]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; Extraído de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK430819/ el 11/07/2019.

Xavier, nacido en Caracas, Venezuela en 1993. Graduado en Genética por la Universidad Autónoma de Barcelona, en posesión de un título de Máster en Microbiología Avanzada de la Universidad de Barcelona. Ha participado en proyectos de investigación Biomolecular y de variabilidad genética. Es Director Editorial de MedSalud, aportando su conocimiento a la línea de contenido de la revista.